La tristeza del 'Guardián de la Alegría'

Deysa Rayo

Una de las carrozas favoritas en el Carnaval de Negros y Blancos “El Guardián de la Alegría” no alcanzó a participar en el Desfile Magno. Aquí su historia.
Foto: Deysa Rayo.
Foto: Deysa Rayo.

En el corazón del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, laten los corazones de más 1.000 artesanos, qué cada año entregan todo, para recibir a cambio la alegría de su pueblo. Pero, ¿qué pasaría si después de mucho trabajo y esfuerzo las cosas no salieran bien?, ¿si la carroza a la que un grupo de artesanos ha dedicado su trabajo gran parte del año no alcanzara a salir al desfile del 6 de enero?.  Ésta es la historia de Hollman Cabrera y su carroza el 'Guardián de la Alegría', del tesón de los artesanos de Nariño, del amor a sus ancestros y a la tradición.

Son las 9:30 de la noche del 4 de enero de 2017, en el barrio Chapal de Pasto, treinta hombres trabajan sin pausa, para ellos no hay guerra de talco o espuma, ni herviditos, ni cuyes,  ni son sureño, para  ellos el Carnaval se centra en el 6 de enero, día del Desfile magno, cuando su carroza salga y el público los ovacione. Los aplausos y la alegría del pueblo serán su recompensa.

“Busco ganar, apenas son cuatro participaciones las que tengo, esta es mi quinta, estamos en un buen nivel, gracias al equipo que tengo ya todos saben lo que tienen que hacer” afirma el artesano Hollman Cabrera. Tiene 33 años y forma parte de esa nueva generación de artesanos que le apuestan a esta tradición ancestral que recibió de su tío.

Estudió licenciatura en artes en la Universidad de Nariño y esta es su quinta participación. Llevará una ambiciosa carroza llamada el Guardián de la alegría:

“Representa un ser mítico de Nariño, el Chutún de las moras, un protector de la naturaleza al cual invitamos para que proteja el Carnaval” puntualiza Hollman.

Su carroza mide 16 metros de largo por 6 de alto, de ella sobresale una gran figura de múltiples colores que protege a tigres, leones y osos. Llevan trabajando tres meses en ella, puliendo el icopor, moldeando con papel maché, pintando. No descansan, parecíera que el tiempo se hubiese detenido y en la poca conciencia de realidad que les queda, después de tantas horas sin dormir, solo esperan que llegue el 6 de enero.

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Ha llegado el día del Desfile magno, el evento más importante del Carnaval de Negros y Blancos, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad en el año 2009. Desde muy temprano el público se acomoda en los puestos y graderías ubicadas a lo largo de 10 kilómetros. En la calle se venden sin cesar las cariocas, un spray de espuma, principal divertimento del carnaval.

A pesar del frío la gente está feliz, es el día en que los artesanos de Nariño demostrarán que sus carrozas están hechas no solo de icopor y papel maché, sino que están hechas del mismo material de los sueños. Cada carroza tiene el alma buena de los nariñenses.

El desfile que dura cinco horas, en esta ocasión arrancará más tarde. Llovió toda la noche y los artesanos y sus carrozas tuvieron que posponer un poco más la cita pactada a la 3 de la mañana.

Hollman, sus compañeros y los jugadores, todos los que estarán arriba de la carroza animando su paso y regalando dulces al público, están listos. Pero un imprevisto sucede, el camión no prende, la carroza no se movió:

“Lamentablemente tuvimos un percance, todo lo teníamos muy bien previsto, la organización en la carroza, los tiempos de llegada a la senda del Carnaval, pero lastimosamente el vehículo en que estaba la carroza falló. Son cosas que uno no puede predecir y no pudimos llegar a tiempo” afirma Hollman, habla con cansancio. Son las 10 de la noche del 6 de enero, sentado en la calle junto a algunos miembros de su equipo, custodia con tristeza a su guardián de la alegría. 

A pesar de todo, los jugadores y el equipo se unieron y lograron que después de dos horas de terminado el desfile a carroza saliera; pero el jurado ya no estaba y quedó descalificada. El guardián de la alegría esta triste, no logró el sueño de ganar el primer puesto que podría traerle la suma de $31. 200.000 de premio, que cubriría parte de la inversión de cerca de 40 millones que costó su elaboración. La ganadora fue 'Épica' del maestro Andrés Barrera.

Ahora para Hollman como para los demás artesanos solo queda esperar:

“Vendrá un nuevo Carnaval. La vida de uno en estas fechas es esta festividad, este año no fue, pero el año entrante vamos a buscar la revancha” concluye Hollman quien a pesar de lo ocurrido sabe que siempre estará allí, poniendo el corazón en cada carroza.

Escuche aquí la crónica de Deysa Rayo para Radio Nacional de Colombia.