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“Nuestros hijos y nietos ya no quieren aprender la lengua huitoto”: Humberto Cote

En dialogo con habitantes de Puerto Alegría, Mauricio Orjuela identificó las principales problemáticas de la comunidad huitoto.

Así vive la comunidad de Puerto Alegría en el Amazonas. Foto: Mauricio Orjuela.

Mientras camino por las calles de Puerto Alegría me encuentro con el líder indígena Humberto Cote Monanes, quien se ha quejado en distintos momentos de la mala atención de la EPS Mallamas. Hoy nos sentamos a la orilla del río Putumayo e iniciamos un diálogo que me lleva a sus preocupaciones personales, frente a la falta de interés en el aprendizaje de su lengua y de sus tradiciones por parte de sus hijos y nietos en esta comunidad.

“No estamos en la misma era antigua. El mundo se está modernizando cada día más velozmente, con unos objetos técnicos y prácticos como el celular, el computador, el internet, y los estudiantes indígenas tienen que apropiarse, porque ese es el modelo que lleva la educación a nivel nacional. Pero nosotros como pueblos indígenas tenemos que tener las mismas capacidades para defender nuestras culturas en medio de tantas culturas que existen en el mundo entero”, aseguró Cote Monanes.

Según el líder indígena huitoto, desde hace varias décadas se vienen perdiendo sus costumbres y su cultura, a raíz de la llegada del pensamiento occidental a su comunidad. Además del cambio en sus creencias y del entendimiento e interpretación de la lengua castellana.

Las viviendas de Puerto Alegría son hechas en madera con techo de palma o zinc. Foto: Mauricio Orjuela.

“Parte de la cultura natural de aquí, prácticamente se han extinguido, hemos perdido más de la mitad de conocimientos de nuestro antepasado. Al entrar la educación de los misioneros por primera vez, no conocíamos la lengua española, ese fue un reto para nosotros, hablar español”, indicó el líder indígena.

De infante de marina a payasito y narrador de futbol

Tras sostener un diálogo profundo y lleno de enseñanzas con don Humberto Cote, continúo mi recorrido por Puerto Alegría, allí, observo que la atención de la población se concentra en un partido de microfútbol que se realiza en el polideportivo. Escucho la narración de Samir Torrecilla Álvarez, un infante de marina bachiller, proveniente de Barranquilla (Atlántico).

Mientras integrantes de la Armada y la comunidad jugaban, Torrecilla les narraba el juego. Foto: Mauricio Orjuela.

“La narración se basa en atraer a la gente. También se trata de hablar sobre historias de los jugadores, por ejemplo, si un jugador pateó e hizo el gol, digámoslo así, uno antes de eso debe reconocer a cada uno de los jugadores que están dentro y fuera de la cancha, para saber dar una historia sobre ese jugador”, señaló el infante de marina.

 En cada una de las poblaciones a donde llega la Binacional Colombia – Perú, Torrecilla se roba el show con sus compañeros, quienes se disfrazan y actúan de payasitos haciendo reír a los niños que habitan en estas lejanas tierras.

Infante de Marina Samir Torrecilla Álvarez, de sombrero azul, en una jornada divirtiendo a los niños. Foto: Mauricio Orjuela.

“Los niños nos han recibido con mucha alegría. Los payasos a donde llegan llevan alegría y llevan emoción para los niños. Yo también fui niño y cuando veía un payaso me alegraba mucho. La verdad nunca pensé tenerel talento de hacer de ‘payasito’, animador de fiestas, no me lo creía. En la Armada Nacional he explotado eso y me siento muy alegre y muy contento de llevar alegría a todos los pueblos”, aseguró Torrecilla, quien sonríe cuando asegura sentirse contento.

En Puerto Alegría (Amazonas), no sólo se juega microfútbol, el polideportivo funciona también como el centro de reuniones, es allí a donde llegan los niños, los vecinos, se encuentran los amigos y se armoniza el ambiente en medio de las sanas costumbres.

Escuche aquí la crónica completa de esta historia: