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Luis Quintana y Eloísa Rojas, padres del ciclista colombiano Nairo Quintana. Foto: Sandro Sánchez.

“Este es un año para Nairo": Luis Quintana

Miguel Ángel Cortés

Revestido de coraje, montado en sus sueños y dando pedalazos de esfuerzo hasta la meta, ese es Nairo Quintana en cada competencia ciclística. Su nombre despierta emociones, es símbolo de orgullo boyacense, pero sobretodo, es sinónimo de humildad. La heredó de su padre Luis Quintana, un modesto campesino dedicado a cultivar el talento del campeón que hoy conoce Colombia.

Cada temporada se escribe un nuevo capítulo de su historia sobre dos ruedas, aquella que comienza con menos de 14 años en el recorrido diario de 18 kilómetros por carreteras boyacenses desde su casa en la vereda San Rafael de Cómbita, hasta su colegio, la Institución Educativa Alejandro de Humboldt en Arcabuco. La más reciente entrega de esta historia tiene lugar en San Benedetto del Tronto, al este de Italia, donde marcó un nuevo hito con su triunfo en la Tirreno Adriático 2017 en el mes de marzo.

De Nairo, Luis admira la entrega, la pasión y la disciplina que deja en cada pedalazo. Recuerda sus inicios, es seguidor ferviente de cada competencia y se olvida de que es su hijo, para hablar de un campeón del ciclismo mundial.

¿Qué siente el papá de Nairo Quintana cuando oye hablar de su hijo?

Verdaderamente nos vibra el corazón, nos sentimos totalmente emocionados, los padres más orgullosos de Colombia y del mundo entero. Ayer era un padre, hoy en día ya soy hijo de esa disciplina. Esa responsabilidad es con su pueblo, con su gente, porque realmente él se crió con una pasión y con un deseo de salir adelante.

¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de Nairo montando en bicicleta?

En este mismo parque de Arcabuco, donde por primera  vez se nos cayó, pero se levantó, cogió su cicla y siguió. La emoción era grande, pero desde un comienzo nos empezó a dar los mejores resultados, las mejores muestras de que iba a ser un gran deportista. Arcabuco lo apoyó y lo necesitaba ver donde está hoy en día. Siempre estuvo muy acompañado por su colegio, por sus profesores, compañeros, su rector. Todo el mundo depositó una confianza íntima. Su colegio lo quería y le dejó muy buenas huellas.

Transportémonos a esas épocas, cuándo empezó a sentir esa afición por el ciclismo, ¿Cómo eran sus entrenamientos?

Su rutina era ir al colegio, pero cuando le quedaban sus ratos libres iba a Moniquirá, Gachantivá y a Villa de Leyva. Siempre estuvo frente a su deporte, lo cual le dio mucha disciplina y eso es lo que se le pide al deporte colombiano. Para esto lo que se necesita son ganas, amor y disciplina.

¿Cuándo los visita qué le gusta hacer? ¿Dónde monta bicicleta?

Ese es su trabajo y le toca diariamente. Él no viene a descansar, él viene a entrenar, a comprometerse con los colombianos. Le gusta entrenar por los diferentes municipios de Boyacá, Cundinamarca y Santander.

¿Cómo describir el sentimiento que genera ver a su hijo corriendo a través de una pantalla?

Naturalmente se siente una nostalgia grande, de verdad que conforme. Tenemos el gran placer de verlo triunfar tras una pantalla y así mismo tenemos a ratos, momentos de desesperación, decepciones porque son cuestiones de angustias, de competencias duras y eso nos da momentos de nostalgia. Uno empieza a recordar aquellos tiempos de cuando iniciábamos a darle la mano, a ayudarle en los momentos que más necesito, que pasan por su mente y que algún día llegarían a ser los mejores. A nosotros nunca se nos olvidarán esos recuerdos.

¿Cómo se da cuenta del potencial de campeón de Nairo?

Con Rusbel Achagua, amigo de confianza, siendo un ciclista profesional andaba por las carreteras y lo encontraba y en algún momento me dijo: - Ese muchacho tiene unas capacidades, es un tipo de ciclista impresionante, pero él no sabía que era mi hijo y cuando supo me lo motivó y vino la confianza, porque él no demostró desde ese mismo instante que podía tener grandes capacidades. Llegará a ser y ya lo es, uno de los grandes deportistas del mundo, porque no es colombiano, es un deportista del mundo entero.

¿Qué sueña para Nairo en este año?

Este es un año para Nairo Quintana, muchos triunfos, ya que arrancamos con pie derecho en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, la Tirreno Adriático y ahora vamos tras de segundo un Giro de Italia, creo que lo tenemos muy cerca para todos los colombianos porque yo sé que todos tienen esa confianza y ese calor humano para transmitírselo a Nairo. He sido uno de los grandes gestores. He estado paso a paso con él y nunca lo dejé solo hasta donde me dieron mis alcances.