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Un rincón para las memorias que cuentan al municipio de Aguachica

Desde Aguachica (Cesar), con el Grupo Folclórico Buturama y el Centro Cultural Eladio Vargas, Blas Carlos Gallardo impulsa la cultura y la historia de su municipio.

Por: Miguel Ángel Cortés

Justo detrás del Parque San Roque de Aguachica, se ubica el Centro Cultural Eladio Vargas. Un portón medio angosto en la mitad de una gran pared blanca y un pequeño aviso que anuncia el lugar. Allí la historia y la tradición del municipio se construyen a través de los recuerdos.

Adentro, un viaje fotográfico a blanco y negro, sepia y distintas tonalidades de color que dan una idea de cada época. Cada imagen tiene un dónde, por qué y quiénes. La transformación de la Iglesia de San Roque, la parroquia epicentro de la historia de Aguachica. Una vista panorámica del Instituto Agustín Codazzi, donde se refleja que el municipio todavía en ese tiempo solo tenía siete calles y siete carreras. Incluso, también está aquel cable aéreo que unía a Gamarra con Ocaña, que luego desapareció por cuestiones geográficas, ya que el trayecto era más fácil vía carretera y vino el desmonte. Hasta el famoso Cerro de la Cruz y cómo inicia esa peregrinación de parroquianos a ese lugar.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

“La gente misma lo ha reconocido como el ‘rinconcito morrocoyero’, porque reúne la historia de Aguachica a través de fotografías, son personas que se desprenden de una fotografía y dicen: ‘allá estará en un mejor lugar’ y nos la donan. Aquí se exhiben a propios y extraños y se muestran como parte de nuestra historia”, explica Blas Carlos Gallardo, docente y gestor cultural que fundó este espacio hace 25 años.

Este hombre, enamorado de su tierra, decidió buscar y establecer un lugar para reunir el sentimiento y las memorias de todos los aguachiquenses.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

La primera planta telefónica que tuvo el pueblo, con capacidad para 50 teléfonos; un mimeógrafo, una especie de fotocopiadora que operaba con manivela; un computador de los años 80 que funcionaban con disquetes en placas, un radio que a la vez era tocadiscos y una antigua máquina de coser marca Singer, entre otros elementos, hacen parte del patrimonio que salvaguarda el Centro Cultural Eladio Vargas.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

También hay un lugar reservado para el folclor y la cultura en diferentes manifestaciones: libros y textos, que años atrás eran material de para investigaciones escolares y que hoy quedan en la nostalgia han sido olvidados por muchos con el auge del internet, figuras coloridas que reflejan la cultura del Caribe, máscaras pintorescas, trajes típicos, tamboras y maracas.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

Pero la historia viene incluso desde más atrás, hace 37 años Blas Carlos estaba dispuesto a contribuir para extender las raíces de la cultura y la tradición de Aguachica entre la comunidad. Así nació el Grupo Folclórico Buturama, con participación de jóvenes del municipio y hasta miembros de su propia familia.

“En mi casa, mi mamá Fidelina era quién nos elaboraba los vestuarios, mi esposa Julia Edith era ejecutora del guache, yo soy ejecutor de la tambora, mi hijo Carlos Daniel es ejecutor del clarinete, mi hija Ibeth Lorena es ejecutora del saxofón, mi nieto Ángel David que también se está perfilando con la danza y ojalá, Dios lo quiera que también le de con ese gusanito del folclor”, señala.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

Hoy en día, son alrededor de 22 jóvenes apasionados por la música y la danza, quienes alegran y acompañan cada celebración de que toma esta población del Cesar: los días previos y el inicio de la temporada de carnavales, las fiestas de la Santa Cruz, la fiesta de la Virgen del Carmen, la celebración del cumpleaños de Aguachica, entre otros eventos.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

“El Grupo Folclórico Buturama hace su manifestación turística en todas las fiestas. Por ejemplo, ahora ya viene la pretemporada carnavalesca y sábado tras sábado visitamos los barrios y a eso le llamamos ‘pregón morrocoyero’ para darle entender a la gente que ya viene el carnaval”, agrega Gallardo con orgullo.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

Sea con esta agrupación folclórica o con el Centro Cultural Eladio Vargas, Blas Carlos tiene claro que su labor y su compromiso con la comunidad va más allá de un oficio.

“Soy educador de convicción, comparto la idoneidad, la vocación y la responsabilidad. Soy un eterno enamorado de la educación, mi familia y el folclor. Yo sí rompo el esquema de eso que dicen que nadie es profeta en su propia tierra, yo sí soy profeta y patriarca en mi pueblo. Y en verdad que me siento complacido”, puntualiza.

Foto: Miguel Ángel Cortés.

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