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Francisco El Hombre, su acordeón y el diablo: una leyenda musical

Los relatos hablan de un prodigio del acordeón que venció al Diablo cantándole El Credo al revés.
Radio Nacional de Colombia

Por: Liliana Vanegas Romero

La tarima ‘Francisco El Hombre’, en la mítica plaza Alfonso López en el corazón de Valledupar, ha sido fiel testigo de innumerables contiendas musicales. En ese espacio, hasta el 2004, varios se alzaron con la corona del Rey vallenato. Aunque los ejecutores del instrumento de fuelle se han enfrentado a grandes rivales, ninguno ha emulado al más grande: Francisco Antonio Moscote Guerra o ‘Francisco El Hombre’, quien según los relatos de esta región, venció a Satanás ejecutando el acordeón.

Francisco, nacido en 1849 en Galán, un pueblo cercano a Riohacha, hijo del campesino José del Carmen Moscote, aficionado a las parrandas y de quien dicen recorrió la península amenizando jolgorios con el acordeón, instrumento que su hijo aprendió a ejecutar y con tan solo diez años, ya lograba las mejores notas ganándose la admiración de muchos en La Guajira.

Cuenta la leyenda que además de tocar el acordeón hacía versos y cantaba historias recorriendo pueblos, y cuando lo rodeaban decían “ahí está el hombre”, demostrando la admiración que sentían por su magistral interpretación, en un instrumento musical que llegó desde Alemania y que por azares había ingresado a Colombia por La Guajira

Según el acordeonero, compositor e investigador Alberto Murgas, ‘Francisco el Hombre’ era un músico empírico del siglo XIX, que tuvo la dicha de nacer en el Magdalena Grande, integrado por los departamentos de Cesar, La Guajira y Magdalena, y logró unir esta región con la música vallenata cantando ‘razones’ o llevando mensajes que le interesaban a muchos, por eso siempre lo asediaban. En una de sus correrías se encontró con el más temido, con el Diablo, y, a pesar de ello, sin dudarlo le ganó en la mejor de las contiendas.

¿Y cómo venció al diablo? La investigadora y filósofa Giomar Guerra, afirma que la historia que se repite de generación en generación en toda la provincia de Padilla y en cada latitud del Caribe, cuenta que el Diablo desafió a Francisco Moscote a tocar el acordeón, para demostrar cuál de los dos lo hacía mejor; y reza la leyenda que, tocando El Credo al revés, Francisco El Hombre ganó la contienda y el Diablo huyó vencido y malgeniado.

Precisa el investigador e historiador Tomás Darío Gutiérrez que lo que hizo famoso al célebre ‘Francisco El Hombre’ fue la magia de ‘Cien años de soledad’, el gran libro de Gabriel García Márquez. “Un anciano trotamundos de casi doscientos años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo… Francisco el Hombre relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en su itinerario, desde Manaure hasta los confines de las ciénagas”, comentó Gutierres. Dicen que murió a los 104 años y tuvo cuatro hijos; sin embargo, en la obra del Nobel le concedieron 200 años y entre hijos, nietos y bisnietos tuvo 422 descendientes.

Y aunque no se precisa que sea el autor, sí cuentan que cantó apartes del himno de guerra que de manera inicial decía:

“Este es el amor, amor
el amor que me divierte
cuando estoy en la batalla
no me acuerdo de la muerte”.

Y que terminada la contienda, la transformación de este cántico se le escuchaba a ‘Francisco El Hombre’, pero con una modificación:

“Este es el amor, amor
el amor que me divierte,
cuando estoy en la parranda
no me acuerdo de la muerte”.

La principal tarima en Valledupar, un monumento en Riohacha, así como un festival vallenato de músicos emergentes en la capital de La Guajira, donde cada año se busca al sucesor de ‘Francisco El Hombre’; un barrio y varias investigaciones inmortalizan a esta leyenda, al más grande entre los grandes, aquel cuya contienda musical con Satanás cobra más fuerza, representando al bien venciendo al mal.