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Cecilia Espinosa creó  la Carrera de Música de la Universidad EAFIT de Medellín. Foto: Universidad Eafit.

Tres mujeres que transforman desde la música clásica

Por: Laura Galindo M. y María Isabel Quintero de Señal Clásica.

La historia de las mujeres en la música no ha sido fácil. En el siglo XVI, cuando los compositores dependían de las iglesias y las cortes, las mujeres eran princesas o tenían prohibida cualquier educación formal por orden del Concilio de Trento.

El arpa, el piano y el laúd eran los instrumentos más apropiados para ellas por considerarse delicados, domésticos y elegantes. Ninguna mujer tocaba trompeta, se presentaba en público o tomaba una batuta para dirigir.

Tuvieron que pasar muchos años para que pudieran ser parte de una orquesta. Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial en 1939, los hombres fueron obligados a combatir entre las filas del ejército y sus lugares entre los trombones, las tubas, los chelos y los contrabajos quedaron vacíos. Sin más opciones y a regañadientes, los directores de entonces se vieron obligados a convocar mujeres para reemplazarlos.

No es secreto: la música ha sido machista porque el mundo ha sido machista. Solo hasta 1997 la Filarmónica de Viena recibió mujeres en sus filas de forma oficial. La arpista Anna Lelkes, que llevaba casi 20 años tocando con ellos como supernumeraria, pasó a ser parte de sus músicos de planta. Quince años más tarde, de sus 148 integrantes, solo siete eran mujeres.

Para las directoras, el panorama ha sido aún más árido y sigue estando lleno de primeras veces. En el 2008, Inma Shara se convirtió en la primera mujer que dirigió un concierto en el Vaticano. En enero de este año, Marin Alsop fue nombrada directora titular de la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión Austriaca. Y sin ir muy lejos, Cecilia Espinosa es la única mujer en el podio dentro de las orquestas sinfónicas profesionales colombianas.

Pero de la misma manera, la música evoluciona porque el mundo evoluciona. Cada vez son más las intérpretes, gestoras y pedagogas que se toman los escenarios culturales. Cada vez son más las mujeres que transforman la sociedad en la que viven a través de su propia experiencia sensible. Julieth Lozano Rolong lo hace cantando, Helena Barreto enseñando y Cecilia Espinosa dirigiendo. Señal Clásica habló con ellas.

Sobre pianos y tiples

Julieth Lozano nació en Bogotá. Es soprano graduada de la Universidad Central y actualmente estudia una maestría en canto en el Royal College of Music de Londres, Inglaterra. Cecilia Espinosa es paisa, directora titular de la Orquesta Sinfónica Eafit en Medellín y una de las mujeres más destacadas en la música colombiana. Helena Barreto es pedagoga, tiene una larga trayectoria en educación en investigación y es asesora académica para la Orquesta Filarmónica Joven de la Fundación Bolívar. Las tres, Julieth, Cecilia y Helena -en ese orden- , cuentan como su primer instrumento no iba a ser el protagonista de sus carreras.

Foto: Cecilia Espinosa.

Sobre música y equidad

“Las orquestas reaccionan mejor cuando tienen un hombre al frente. Una mujer bonita en el podio significa que los músicos están pensando en otra cosa”, dijo el director ruso Vasily Petrenko en el 2013 durante una entrevista para el periódico Aftenposten de Oslo. Si bien las conquistas han sido muchas, la equidad de género en la música sigue siendo una lucha vigente. Julieth, Cecilia y Helena opinaron al respecto.

Foto: Julieth Lozano

Sobre otras mujeres

Cada vez son más las mujeres que se apropian de espacios en la música. Que marcan pautas y abren caminos. Que se convierten modelos para quienes llegan después y abanderan cambios desde distintos escenarios. Cantantes como Betty Garcés o Dame Kiri Te Kanawa, pianistas como Helene Grimaud o las colombianas Blanca Uribe y Teresita Gómez, maestras como la argentina Violeta Hemsy de Gainza. Julieth, Cecilia y Helena hablaron de aquellas a quienes admiran.

Foto: Helena Barreto.

Sobre la escena musical colombiana

Aunque la música es el sector cultural colombiano con más éxito en el exterior, la academia y la música clásica parecen estar varios pasos detrás en comparación con el resto del mundo. Se dice que abunda el talento, pero escasean los apoyos. Que sobran ganas, pero falta disciplina.

Sobre el primer autógrafo

El primer autógrafo que Julieth Lozano quiso tener fue el de la soprano Natalie Dessay luego de escucharla cantar en el Barbican Centre de Londres. Para Cecilia Espinosa fue el de la pianista Blanca Uribe luego de oír un ciclo de sonatas de Beethoven y para Helena Barreto el del pianista israelí Ilan Rogoff.