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Foto: Alcaldía de Bucaramanga.

Rellenos sanitarios: problemática ambiental para Barrancabermeja y Bucaramanga

Por: Angélica Blanco Ríos. Radio Nacional Santander

Nadie quiere ser vecino de un relleno sanitario, pero a Graciela Rojas Santos la vida la ubicó al lado de uno que se ha caracterizado por “contaminar nuestra agua, enfermar a la población y acabar con el ecosistema de una zona que en el pasado fue protegida y que hoy poco le interesa a las autoridades”, asegura.

Rojas Santos no nació en Barrancabermeja, pero de corazón se considera una hija más del puerto petrolero de Colombia. Vivió en la vereda Patio Bonito durante 13 años, allí compró una casa, la terminó, vio crecer a su hija y compartió con las 31 familias que viven en esta comunidad.

“Yo recuerdo que celebré navidades, cumpleaños y aunque no faltaban las dificultades, las resolvíamos con mis vecinos, pero sin duda, el más incómodo llegó el 2 de enero de 2015 y por eso me fui de allá”, cuenta.

Rediba S.A. E.S.P. es una empresa de servicios públicos que se dedica al barrido de vías, a recolectar residuos sólidos residenciales, comerciales e industriales y a llevarlos hasta el sitio de disposición final. 

“Tiene más de 120 mil usuarios, muchos inconformes con su trabajo y accionar”, refuta la mujer.

Hoy opera en tres municipios de Santander: Barrancabermeja (desde el año 2002), Floridablanca (agosto de 2008) y Bucaramanga (noviembre de 2010).

“Por la contaminación que genera Rediba, mi hija y mis vecinos vivían enfermos. Si bien no es agradable el olor de la basura, sus consecuencias para la salud son las peores. Desde que llegó esa empresa la gente sufre de empeines e infecciones constantes y pensar que entraron con mentiras lo enferma más a uno”, afirma.

Rojas Santos asegura que en los primeros acercamientos les dijeron que en los predios de las veredas San Luis y El Zarzal (sector de Patio Bonito), iban a construir un casino, luego unas oficinas, una planta de reciclaje y por ende generarían más empleos.

“Pero todo fue falso. El proyecto terminó siendo un relleno sanitario y un día nos despertamos y nos dimos cuenta que vivíamos en medio de la basura”, comenta.

Foto: Alcaldía de Bucaramanga.

Según la organización, su compromiso es con la comunidad. Dicen en su razón social que están “dedicados a la preservación de un ambiente sano y saludable”. Pero los habitantes de Patio Bonito, vereda donde opera el relleno sanitario Yerbabuena, que ha estado envuelto en líos jurídicos y escándalos medioambientales, opinan todo lo contrario, al igual que la Fiscalía General de la Nación.

Corría octubre de 2017, dos años después de que pusieron en marcha esta cárcava (hoyo donde se depositan los desechos), ubicada en la vía que de Barrancabermeja conduce hacia la capital de Santander, cuando este ente acusador le imputó cargos a la exgerente, Liliana Forero.

La entonces cabeza de la compañía fue señalada por los delitos de fraude procesal, daño a recursos naturales agravado, daño a recursos naturales en homogéneo con contaminación ambiental, ocultamiento y destrucción de material probatorio e invasión a propiedad privada en una zona prohibida por las leyes del país.

La razón fue que las personas del municipio, ambientalistas y expertos, demandaron a Rediba porque aparentemente estaba vertiendo lixiviados (líquidos que se generan al momento en el que se descompone la basura y que arrojan sustancias tóxicas), sobre los caños que bañan a la ciénaga San Silvestre, de donde se capta el agua que consumen 300 mil barramejos y que además es el hogar del manatí antillano.

Foto: Corporación Regional Yariguíes

“Por esto, actualmente hay seis personas más vinculadas al caso de Rediba. Hoy este basurero recibe más de 180 toneladas diarias de residuos y no deja de ser un dolor de cabeza para las personas que viven cerca”, asegura Leonardo Granados, abogado de la Corporación San Silvestre Green, especializado en demandas contra el medio ambiente.

Él no se deja de cuestionar por qué la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) otorgó una licencia a esta empresa en una zona de conservación.

“No está permitida la construcción y operación de lugares de disposición final de residuos sólidos a menos de 500 metros de pantanos”, señala el jurista, citando el decreto presidencial 838 del 2005.

"Pero no se cumple, pues el más cercano está a 360 metros y finalmente se dio la licencia tras un recurso de reposición donde Rediba solicitó que se extrajera el predio que buscaban intervenir y así fue”, asegura Granados.

De acuerdo con Juan Gabriel Álvarez García, director de la CAS, este relleno ya no está en área protegida, porque la Corporación efectivamente le dio viabilidad.

“Precisamente la semana pasada estuve verificando la planta de tratamiento que entrara en funcionamiento y está cumpliendo con las normas ambientales. Las denuncias que se han presentado por parte de la comunidad han sido recibidas y en su momento la empresa ya fue sancionada económicamente, pero el compromiso es de todos y no solo nuestro”, explica.

El representante de la Corporación San Silvestre Green hace un llamado a las autoridades locales, estales e internacionales debido a esta situación.

“Esta comunidad no tiene ni agua, gas y no cuenta con servicios de salud, pero vemos que en Barrancabermeja hay una administración complaciente con el deterioro del medioambiente. Necesitamos de manera urgente que se active un plan de emergencia y nadie toma cartas en el asunto”, detalla Granados.

Y como si fuera poco vivir a metros de un sitio donde llegan las basuras de todo un municipio, de la refinería de Ecopetrol y dos campos petroleros, parecen surgir otras problemáticas.

“Tenemos la hipótesis de que las enfermedades respiratorias, malformaciones en niños y adultos, muertes de animales y los altos niveles de mercurio en el agua que tomamos, se dan por el trabajo mal hecho de Rediba, e increíblemente, llevamos 9 meses sin que ninguna autoridad se pronuncie”, dice Yésid Blanco Calvete, médico pediatra y miembro de la Corporación Regional Yariguíes.

Para Óscar Sampayo, integrante del Grupo de Estudios Extractivos y Ambientales del Magdalena Medio, esta es una catástrofe ambiental producto de la corrupción que se vive a nivel nacional y la ineficiencia de las compañías de aseo y extractivas que operan en este municipio.

“En el último año hemos presenciado historias de nunca acabar como el derrame de petróleo en la Lizama, es evidente”, agrega.

Radio Nacional de Colombia intentó contactarse durante 3 semanas con directivos de Rediba y con el jefe del despacho de la secretaría de Ambiente de Barrancabermeja, para que dieran su posición sobre el tema, pero no fue posible establecer comunicación.

Sin embargo, este no es el único territorio donde hay disputa e incertidumbre por los rellenos sanitarios en Santander.

Bucaramanga y El Carrasco, una historia sin fin

Mientras que en Suecia compran basura a Italia y al Reino Unido para abastecer a las plantas de combustión que convierten los residuos sólidos en energía; en la capital del nororiente colombiano no saben qué hacer con ella.

Existe un relleno sanitario desde 1978, lleva por nombre El Carrasco, está ubicado sobre el kilometro 6 vía Girón, es vecino de más de 25 mil habitantes de los barrios El Porvenir, Balcones de Provenza, Manuela Beltrán, Malpaso y hace más de siete años debió ser cerrado.

Se han declarado cinco emergencias sanitarias, la primera fue el 30 de septiembre del 2011 y la última días antes del 30 de septiembre del 2017.

Foto: Alcaldía de Bucaramanga.

“Actualmente, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) adelanta procesos de seguimiento para rendirle informes a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), pues continuamos en emergencia y aunque dicho basurero seguirá operando hasta octubre de 2020, tras la última extensión de su vida útil, continuamos en búsqueda de un nuevo lugar”, explica Martín Camilo Carvajal, director de la CDMB.

El funcionario también informa que a El Carrasco llegan a diario mil toneladas de basura de 17 municipios de Santander y cinco lugares de Girón, Piedecuesta y Lebrija, son los candidatos para reemplazar este botadero.

Carvajal señala que ninguno tiene a la fecha, la condición de poder operar como relleno sanitario.

“Lo que se busca es que los residuos puedan ser aprovechados, pero eso es un proceso cultural que debe nacer desde cada hogar santandereano y en este departamento los habitantes tienen la tarea de empezar a reciclar, a aprovechar y a disponer bien de sus residuos. Del resto sí se deben encargar las autoridades”, señala Juan Manuel Pinzón Ángel, asesor técnico de la dirección de la CDMB.

Según información del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en Colombia se generan 3,6 millones de toneladas de residuos diarios, de los cuales solo se reciclan en promedio un 17%, mientras que en algunos países la cifra alcanza el 25 y en otros 90.

Este estudio sostiene también que actualmente 857 municipios del territorio nacional envían sus basuras a un relleno sanitario.

“El mismo caso viven en Cali, Armenia, Pereira, Popayán, donde los rellenos sanitarios están al tope”, puntualiza Jairo Puente, profesor de la maestría de Ciencias y Tecnologías Ambientales de la Universidad Santo Tomás, quien asegura que desde los años 90 hay acuerdos internacionales para eliminar los rellenos sanitarios y no se ha actuado conforme a esto.

“En el país y en Bucaramanga no se está haciendo absolutamente nada para que tanto las comunidades, como las empresas eviten que estos lugares se conviertan en una bomba de tiempo”, recalca.

Foto: Corporación Regional Yariguíes