Foto: Cortesía Eduardo Escolar.

Eduardo Escolar, el talento barranquillero de la ópera

Por: Laura Galindo - Directora de Señal Clásica

- ¡Un barranquillero! ¿Qué vas a cantar, champeta o vallenato? - dice Paulina Vega, la ex Miss Universo que hizo las veces de presentadora en el reality show A otro Nivel.
- Déjate sorprender - responde Eduardo Escolar.

Al fondo, suenan los primeros compases de ese vals bailable que es la ‘Donna e mobile’, una de las arias más famosas de la ópera ‘Rigoletto’ de Giuseppe Verdi. Esa en la que el Duque de Mantua, galán y mujeriego, le canta a la supuesta naturaleza voluble e infiel de las mujeres. Eduardo Escolar da un respiro, aprieta el micrófono y deja escapar las primeras frases: “la donna è mobile, qual pluma al viento”.

La dinámica del concurso es simple. Los participantes cantan en un ascensor y si los jurados les dan su voto, el ascensor sube y pasan a la siguiente ronda. “Siempre un amable, leggiadro viso”, sigue Escolar. La decisión es unánime. Verdi se escucha en las pantallas del horario colombiano con más audiencia y su música sigue en competencia.

Esta no es la primera vez que la ópera aparece en un concurso de talentos al lado de vallenatos, rancheras y hip hop. De eso hace ya más de 10 años.

El primero fue Paul Potts, un vendedor de celulares que cantó un aria de Giaccomo Puccini en el reality Britains Got Talent. Le siguió Susane Boyle, una escocesa con Síndrome de Asperger, dos años más tarde y el mismo concurso, con ‘I dream a dream’ del musical ‘Les Miserables’.

En Colombia, el primero en hacerlo fue Felipe Vesga, un estudiante bumagués de canto que participó en ‘Yo me llamo’ imitando al tenor Plácido Domingo.

No es un secreto. Hace rato que la ópera suena en comerciales, jingles, salas de cine y realities. Para muchos es un error, cada cosa en su contexto y con el valor que merece. Para otros, menos puristas, es una oportunidad que se toma la música para tumbar barreras culturales y hacerse más incluyente.

Foto: Cortesía Eduardo Escolar.

Para Eduardo Escolar, no hay razón para dejar de hacerlo, ya que al fin de cuentas, la música es universal. Señal Clásica habló con él.

El comienzo

La música me gusta desde que tengo uso de razón. Ya tengo 23 años y ese amor no sólo se ha mantenido, sino que ha ido creciendo. Debía tener 7 cuando escuché mi primera ópera, fue ‘Pagliachi’, de Ruggero Leoncavallo.

El tenor solista era nada menos de Luciano Pavarotti y tan pronto lo oí, dije: ¡Qué es esto, dónde hay más! Después comencé a imitar las voces que me gustaban y un tío melómano me llevó con mi primera profesora de canto en Barranquilla, la maestra Gina Banfi de Abello.

Ser cantante y no beisbolista

Mi papá es un barranquillero de esos tradicionales: 100% salsero y 100% amante del béisbol. Por supuesto, él quería que yo fuera beisbolista, pero un día le dije: toma tu tula, toma tu bate, toma tu manilla, que yo me voy. Cuando le conté que iba a comenzar a tomar clases de canto, no mostró mucho entusiasmo.

Yo creo que pensó que eran para cantar salsa o algo así. Pero una vez, cuando yo tenía 13 años y estudiaba en el Colegio Del Sagrado Corazón, lo invité a escucharme el Ave María de Schubert en la clausura del mes mariano. El hombre se puso a llorar de orgullo y cuando me abrazó, me fue diciendo: “¿Sabes? Yo ya no te veo en las grandes ligas de béisbol, pero sí en las de la ópera”.

El reality

Yo no quería participar en ‘A otro nivel’. Eso fue una trampa que me tendieron mis amigos. Siempre me dijeron que me metiera en esos concursos y siempre les dije que no, que jamás y que mil veces no. Hasta que un día, un muy buen amigo que se llama Sergio, me dijo “Te inscribí en A otro nivel”.

Esa primera preselección se hacía con un video, así que yo ni me enteré. Después vino una audición presencial, la del ascensor que vieron todos los colombianos y una cantidad de pruebas que nada tenían que ver con ópera.

Foto: Cortesía Eduardo Escolar.

Canté rancheras, baladas, salsa, música norteña, vallenatos. De todo. Cuando ya estuve entre los finalistas, pude volver a mi género e incluso canté el ‘Largo al factotum’ de ‘El Barbero de Sevilla’. Fueron seis meses muy intensos, en los que tuve que aprender a ser muy versátil.

El debate

Hay muchos, sobre todo músicos, a los que no les gusta cuando se cantan otros géneros en estilo lírico. Yo no soy de esos, es más, ese es un concierto que tengo planeado: rancheras, vallenatos, joropos. ¿Por qué no? Lo han hecho los más grandes: Juan Diego Flórez, Rolando Villazón, Jonas Kaufmann.

Así nacieron Los tres tenores, por ejemplo. Pavarotti cantaba ‘O sole mio’, pero es que ‘O sole mio’ es una canción tradicional italiana, igual que ‘Matinatta’, la de Leoncavallo. Entonces, ¿por qué yo no puedo cantar vallenato?

El futuro

Yo no soy músico, soy estudiante de derecho. He tomado clases de técnica vocal, pero me falta todo el resto por aprender, así que una vez termine el año que me falta en mi carrera, quiero estudiar canto de forma profesional.

También quiero hacer una gira por Colombia en este segundo semestre, cantar en varias ciudades y recorrer el país. Y bueno, si me preguntan por sueños más lejanos, quiero cantar donde lo han hecho los más grandes: en el teatro La Scalla, en el Metropolitan, en la ópera de Paris. Y quiero, sobre todo, volver a mi tierra para enseñarle a la gente lo que he aprendido. Trabajar por la cultura y mostrar que aquí lo que tenemos es talento.