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Foto: Andrés Monsalve

“Sin cultura, las tecnologías son fierros”

Jaime Andrés Monsalve

Alberto Abello estuvo presente en el pasado Mercado Cultural del Caribe, realizado en Cartagena entre el 28 y el 30 de noviembre, y Señal Radio Colombia tuvo oportunidad de hablar con él acerca de la bisagra entre cultura y tecnología, los procesos reales para que la tecnología sea un medio de crecimiento público y la importancia de los mercados culturales en esos desarrollos.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de hablar de la cultura, los procesos creativos y su divulgación, es el que tiene que ver con el desarrollo de las nuevas tecnologías a su servicio. Alberto Abello Vives, economista de la Universidad Externado de Colombia y Magíster en Estudios del Caribe por la Universidad Nacional de Colombia, ha sido un estudioso recurrente del tema como director de maestría en Desarrollo y Cultura en la Universidad Tecnológica de Bolívar, como cabeza del Observatorio del Caribe Colombiano entre 1998 y 2004, como consultor del Banco Mundial y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y hoy como asesor del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en el tema.

Señal Radio Colombia: ¿Por qué nos parece tan raro hablar de una relación entre tecnología y cultura?

Alberto Abello: Tradicionalmente pensamos que la tecnología es algo distinto a la cultura, y asociamos tecnología a maquinas, a herramientas, a utensilios, a fierros… Pero resulta que las tecnologías son formas de hacer las cosas y por lo tanto son hechos, elementos, procesos y métodos culturales. Las tecnologías de la información y las comunicaciones son simplemente nuevas formas de expresarnos, de comunicarnos, de relacionarnos, de compartir y de divulgar; por lo tanto son igualmente hechos culturales.

¿Qué se requiere para que el tema sea objeto de menos extrañeza?

Lo que el país tiene que construir son unas políticas públicas que permitan que la expansión de la digitalización en Colombia y de las nuevas tecnologías tenga altos contenidos culturales. En ese sentido el Ministerio TIC busca acercarse al Ministerio de Cultura para trabajar conjuntamente porque hay muchos puntos de intersección en el campo de los emprendimientos culturales, el fomento a la lectura, la nueva gestión cultural y las instituciones de los museos.

Hay articulaciones con la Red de Bibliotecas y las nuevas tecnologías, con las poblaciones y los grupos minoritarios de Colombia; es decir, hay una serie de puntos de encuentro que necesitan una política de Estado de largo plazo, para que no dependan de la voluntad de uno u otro ministro, sino de una decisión estatal de trabajar conjuntamente en llave, porque en el fondo los dos componentes hacen parte de la misma dimensión más amplia de la cultura.

¿Podría darnos ejemplos concretos de la relación entre tecnología y cultura en Colombia?

Hemos identificado una serie de experiencias positivas que ocurren todos los días y que muestran como las tecnologías y la cultura van de la mano.
Recientemente hubo en Bogotá un encuentro fomentado por los Ministerios de las TICS y de Educación, y una muestra de trabajos de maestros de Colombia que dejan ver las nuevas tecnologías como herramientas pedagógicas, una gran tendencia en el sistema educativo colombiano para que la calidad de educación mejore utilizando herramientas, para que los maestros, alumnos, padres de familia y administradores escolares comprendan que en las nuevas tecnologías hay muchísimas ventajas.

En ese entonces vimos muchos trabajos de maestros de distintos lugares del país pero especialmente de la periferia de Colombia, escuelas donde no tienen los recursos pedagógicos tradicionales, enciclopedias, cuerpos anatómicos, esqueletos; donde no tienen la más mínima herramienta con las nuevas tecnologías, y están ahora teniendo acceso a amplias bibliotecas, a formas de diseño para trabajar sus clases y volverlas muchísimo más amenas.

¿Algún otro ejemplo?

Sí. En el Museo Nacional, el año pasado, se programó conjuntamente con el Instituto Colombiano de Antropología una exposición sobre las esculturas prehispánicas de San Agustín. Para ello se hizo todo un proceso de investigación y se solicitaron todos los permisos del caso; pero cuando las esculturas estaban embaladas para ser trasladadas al Museo, la comunidad no lo permitió.

Eso hizo que el Museo Nacional replanteara la exposición, dándole continuidad pero de otra manera: con realidad ampliada por medio de tabletas. Cuando entramos a verla, yo, particularmente quede muy sorprendido. Ese fue un recurso sumamente interesante, sumamente novedoso, que en otros tiempos hubiera sido imposible. Imagine no más una exposición que viniese en un barco que se termina hundiendo, cómo arreglar eso. Hoy tenemos posibilidades de dar solución a imprevistos como este con las nuevas tecnologías.

¿Cómo se manejan contenidos culturales desde otro ministerio?

El mundo de la administración pública está sectorizado, y cada sector se maneja con unas lógicas políticas, regionales, y eso complica la transversalidad. En general cualquier trabajo intersectorial se torna complicado. Yo creo que la cultura enseña a desmontar los lenguajes disciplinares, a buscar la comunicación con los otros y a construir puentes que permitan atravesar caminos conjuntamente. Cuando hay una necesidad, surge la solución.

En este caso yo creo que los antiguos sectores como el de comunicaciones y tecnologías, el de educación y el cultural, están en proceso de conformar un triángulo que sea benéfico no solamente en cuanto a la calidad de la educación sino para encontrar en la cultura una cantera. Éste es un país de creadores, de innovadores sociales, con una diversidad cultural gigantesca y con muchísimas identidades que tienen que enriquecer los procesos de comunicación a través de las tecnologías.

¿Cómo seguir acercando tecnología y cultura a las poblaciones más vulnerables?

Aparte de Computadores Para Educar, que es un programa conjunto de los ministerios TIC y de Educación, hay una serie de acuerdos con el Ministerio de Cultura para que las tabletas y los computadores lleguen con los estándares académicos exigidos en los contenidos de las distintas áreas disciplinarias, pero también con una serie de aplicaciones para maestros, para estudiantes y para padres de familia.

¿Qué camino debe seguir la Radio Pública para contribuir en esta dinámica y hacer parte de un eje tecnología-cultura?

Yo pienso que lo primero que hay que hacer es mapear el país, conocer los territorios, percibir lo que está pasando. A veces desde los Ministerios, en el altiplano, en la capital de la República, no se perciben los distintos procesos que vive el país.

Precisamente en el ejercicio de Educa Digital encontramos maestros que tienen emisoras estudiantiles en un punto determinado del mapa, que trabajan con todo tipo de dificultades y que necesitan permiso, pero el trámite en Bogotá resulta siendo tremendamente engorroso; pero el costo del trámite es absolutamente inferior al gran, inmenso beneficio que produce en una pequeña comunidad aislada una emisora dirigida por un maestro, con sus alumnos jugando un papel formidable en temas como el funcionamiento de la sociedad, la reconstrucción del tejido social, el enriquecimiento espiritual de las personas. Yo creo que la Radio Pública debería pensar en mecanismos para que el país sea más regional y menos centralizado.

La radio pública jugó un papel muy importante en la educación de Colombia, en la alfabetización de los colombianos. Yo creo que hoy hay que evaluar, aprender lecciones de ese proceso y entender todo el potencial que tienen las nuevas tecnologías para ello.