Foto: Colprensa. Junio de 2018.

¿Qué tanta validez tiene el voto en blanco en segunda vuelta?

Por: Sebastián Osorio Idárraga

Durante décadas, el voto en blanco ha sido considerado como un voto de opinión, la opción para aquel ciudadano que desea manifestar su inconformidad con las opciones que hay y además, la forma de hacer un llamado a la fórmula ganadora, para que comprenda que no hay satisfacción con las propuestas que se han trabajado en las campañas.

El pasado 27 de mayo, esta opción obtuvo 341.087 votos, lo que en el caso remoto de haber alcanzado los 10 millones de votos (más de la mitad del total de la votación), hubiera obligado a todos los partidos a cambiar los candidatos a la Presidencia, pues en la primera vuelta, el efecto jurídico del voto en blanco es este.

Por el contrario, en la segunda vuelta presidencial, esta sigue siendo una opción en el tarjetón, pero si llega a alcanzar la mitad más uno, no producirá ningún efecto en las fórmulas presidenciales.

Para Yann Basset, director del Observatorio Político de la Universidad del Rosario, el voto en blanco ha sido previsto como una opción para el electorado de rechazar alguna de las candidaturas, pero su efecto se ha visto reflejado en elecciones locales, nunca en una elección a Presidente de la República.

“Depende mucho del sentido que le damos. Si le damos el sentido de que uno considera que las dos opciones son equivalentes y no quiere elegir entre ellas, pues está bien. Pero, si uno considera que las dos opciones son ilegítimas y quiere mandar este mensaje, ahí sí es problemático, pues es contradecir los resultados de la primera vuelta”, explica.

En el año 2014 en la segunda vuelta presidencial, cuando los candidatos eran Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, el voto en blanco alcanzó un total de 619.396 sufragios, lo que en su momento representó el 4,03% del total de votos válidos.

Tanto en ese momento, como en las demás elecciones presidenciales a lo largo de los años, se ha mantenido el mito de que los votos en blanco son una suma para la fórmula presidencial que resulta ganadora. De acuerdo con Patricia Muñoz Yi, experta en Asuntos Electorales y Magíster en Ciencia Política, la afirmación es errónea.

“Los cálculos que hacen los analistas políticos, podrían llevarnos a decir que si los ciudadanos no hubiesen votado en blanco y hubiesen votado por un candidato, de pronto llegase a cambiar el resultado. Siempre podemos adicionar los votos en blanco a alguna de las candidaturas, para ejemplificar cómo hubiesen ayudado o no estos votos, a uno de los aspirantes a la Presidencia. Sin embargo, no debe ser considerado como una suma al ganador”, resalta.

Ambos expertos consultados sugirieron que el voto en blanco no debería dejar de aparecer en el tarjetón de la segunda vuelta presidencial en el país, pues este ayuda a reducir el abstencionismo y a reflejar inconformidades. Coinciden en que el debate debería abrirse en una época que no sea electoral.

Cara y sello del voto en blanco

En conversación con el programa La Señal de la Mañana de Radio Nacional de Colombia, dos expertos y activistas políticos, manifestaron su postura sobre esta opción en el tarjetón.

A favor: Juan Fernando Londoño, director del Centro de Análisis de Asuntos Políticos

Es un sector de la sociedad que no quiere que la segunda vuelta se convierta en un escenario de batalla de “quiénes no están conmigo, están contra mí”. El voto en blanco siempre ha sido una opción y ahora es una opción política real. Es un error creer que si no hay voto en blanco, uno de los candidatos puede remontar al otro.

En contra: Sandra Borda, politóloga y columnista

La decisión de votar en blanco también puede ser debatida y discutida. El hecho de que este voto ayude de forma matemática al candidato que tiene la ventaja, no significa que así suceda. No tiene sentido defender una opción de centro, cuando el sistema está diseñado para que en la segunda vuelta se tome una decisión pragmática, independiente de que ese no sea el candidato ideal.