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Foto: Alcaldía de Soacha.

El trapo rojo que se convirtió en símbolo de auxilio

Por: Richard Hernández.

La insurrección de la Comuna de París en 1871 hizo de la bandera roja el emblema de la revolución socialista. Hoy un trapo rojo en Colombia se ha convertido en un símbolo de ayuda en muchos barrios marginados del país, como consecuencia del impacto social del Covid-19 en el país.

Esta iniciativa nació hace algunas semanas cuando el alcalde del municipio de Soacha (Cundinamarca), Juan Carlos Saldarriaga, propuso a la comunidad que aquellas familias que tuvieran alguna necesidad de hambre lo dieran a conocer colocando un trapo rojo en la fachada de sus casas, para que entre los mismos vecinos que se ayudaran entre sí, mientras llegaban los mercados y las ayudas de la alcaldía.

“Sean solidario con sus vecinos en tiempos de coronavirus. Si usted ve un trapo rojo en la puerta de su vecino, significa un llamado de solidaridad. Ese primer paso y ayuda la dará usted como vecino”. La alcaldía local de Soacha hizo entrega de ayudas en las zonas más vulnerables de la ciudad. Así se promocionaba en un video institucional la iniciativa del trapo rojo.

El mensaje tuvo su efecto, entonces comenzaron a verse en muchas viviendas de Soacha algunos trapos rojos. La estrategia empezó a tomar tanta fuerza, que los alcaldes de Barranquilla, Medellín y Neiva y otras ciudades adoptaron la iniciativa. Lo mismo sucedió en varias localidades de Bogotá como Ciudad Bolívar y Usme.

Foto: Alcaldía de Soacha.

Lo que sí ha recalcado el alcalde de Soacha, es que el uso del trapo rojo es para llegarles a las personas más necesitadas de las seis comunas y dos corregimientos que conforman el municipio, en donde hay unas 300.000 familias (la mitad del municipio), que requiere de una ayuda alimenticia.

Pero para el alcalde Saldarriaga, la situación para lograr beneficiar a las familias más desamparadas es compleja. “En estos momentos estamos acabando los pocos recursos que tenemos para poder comprar los mercados. Hoy estamos repartiendo 11.000 y la otra semana 150.000, pero la gente se empieza a desesperar porque no hay trabajo. Hemos repartido puerta a puerta 25.000 mercados, pero no tenemos la plata para la logística”, afirma el alcalde.

Para el edil de la localidad de Ciudad Bolívar, Christian Robayo Arias, el trapo rojo se ha convertido en un símbolo y en una forma de expresión comunitaria y social frente a la crisis alimentaria y económica que están viviendo las familias en sus hogares. “En zonas como Soacha, Ciudad Bolívar, Usme, toda la zona periférica del sur, la mayoría de gente se dedica al trabajo informal, al rebusque y por supuesto más del 70 % de estas personas no tienen para su sustento”, afirma Robayo.

Bogotá ya completa cuatro días consecutivos de protestas en varios sectores de la ciudad. Habitantes de las localidades de Ciudad Bolívar y Usme han realizado bloqueos de vías de acceso a barrios de Yomasa, Santa Librada, Villa Anita y Arborizadora entre otros.

“Yo como edil lo que he hecho es tocar puertas, ir a las empresas a pedir ayuda, buscar la solidaridad de la gente y luego ir a los barrios a entregar auxilios. Hemos donado alrededor de 1.500 ayudas de manera particular sin la presencia del Estado”, asegura Robayo.

Foto: Alcaldía de Soacha.

Aunque Christian Robayo reconoce que la Alcaldía Mayor de Bogotá ha tenido una voluntad positiva tratando de resolver el problema de suministro de alimentos a la población vulnerable de Bogotá, ha sido muy difícil encontrar una base de datos consolidada para llegar a los puntos más críticos de la ciudad en torno a la pobreza.

“Eso desnuda también que la respuesta del Gobierno ha sido muy lenta y en estos momentos se está desbordando un malestar social que se ha visto en la localidad y en varias zonas de Bogotá, en donde la gente ha salido a protestar, a pedir alimentos, a pedir ayudas”, señala el funcionario.

Sin embargo, el edil mantiene la esperanza de que el Gobierno local en las próximas semanas demuestre su capacidad real para poderse acomodar y sintonizar todo su esfuerzo y voluntad, con una respuesta concreta a la gente.

En una rueda de prensa realizada hace pocos días, la secretaria distrital de Integración Social, Xinia Navarro, ante las protestas y manifestaciones que está viviendo la capital del país en algunos sectores de la ciudad por la falta de alimento a la población más vulnerable afirmó: “el programa ‘Bogotá Solidaria en casa’ tiene dos momentos para poder vincular a las familias vulnerables. La focalización a través de herramientas como el Sisbén y el censo que nos permite ubicar a la población vulnerable. También por medio de la Secretaría Distrital del Hábitat, la cual realizó 13.000 encuestas en los barrios de Bogotá para poder identificar a aquellos hogares que no están en el Sisben y que requieren ayuda”.

La funcionaria también aseguró que están tratando de responder con una estrategia territorial a los más afectados en Bogotá. Esa estrategia según Navarro, ha identificado a 72.000 hogares en estado de vulnerabilidad donde empezaron a entregar canastas alimentarias. De las 500.000 familias ya han llegado a 263.000 con transferencias monetarias. “Hemos hecho todo lo que ha estado en nuestro alcance”, aseguró la secretaria.

Foto: Alcaldía de Soacha.

El símbolo del trapo rojo se ha extendido rápidamente por muchos departamentos del país, en donde la gente solicita una ayuda urgente del gobierno para solventar sus necesidades, en especial el de la alimentación. En los barrios periféricos del Valle de Aburrá (Antioquia) y en las comunas de Medellín, el color rojo resalta en las humildes viviendas. Lo mismo sucede en Cali en barrios como San Bosco y en la Comuna 18.

Asimismo, esta práctica que tomó fuerza a través de redes sociales, dejo ver cómo fue empezada a utilizarse en algunos barrios de Barranquilla como Santo domingo, San Luis, Siete de Abril, El Romance, Santa María, Santo Domingo, entre otros, en donde la mayoría de sus habitantes son vendedores informales que viven del ‘rebusque’.

En Neiva también se presenta esta situación, tal como lo registró nuestro corresponsal en esa ciudad, Jhon Fredy Nagles.

“Habitantes de los sectores vulnerables de la capital huilense, especialmente asentamientos de la Comuna 6, 8, 9 y 10 de Neiva, aseguraron a Radio Nacional de Colombia que no han recibido ayudas para pasar la contingencia por el Covid-19. Son cerca de 40 personas de los asentamientos como Brisas del Venado, Monterrey y El Tesoro en la Comuna 9, norte de la capital huilense, quienes salieron a protestar por falta de abastecimiento de alimentos. Aseguran que no han recibido los llamados ‘kits alimentarios complementarios’ que ha venido dando la Alcaldía de Neiva”.

Neiva. Foto: Hermán Yusepe Gaitán.

Estas personas son trabajadores informales, que viven del día a día. Algunos son vendedores ambulantes, trabajadores de mecánica, latonería y pintura, ayudantes de construcción, empleadas domésticas y hasta trabajadoras sexuales. Hoy debido a las medidas de restricción a la movilidad ninguno tiene sustento para comer.  

“Las personas salieron a la estación de servicios del barrio Alberto Galindo, vestidas con camisas y trapos rojos, algo que en Colombia hoy por hoy ha simbolizado el S.O.S. de falta de abastecimiento para pasar la cuarentena. El hambre y el olvido podrían hacer más estragos a estos sectores poblacionales que el mismo virus”; contó Jhon Fredy Nagles.

Por su parte, la Alcaldía de Neiva, presidida por Gorky Muñoz Calderón, aseguró que han entregado cerca de 30.000 ‘kits alimentarios complementarios’, lo que ha aliviado el hambre y la preocupación de algunos neivanos.

El trapo rojo ahora es la esperanza de miles de colombianos, quienes esperan que la ayuda alimentaria llegue lo más pronto posible a sus hogares. Mientras tanto, otras familias por el desespero salen a protestar por algunas zonas de Bogotá, corriendo el riesgo de contagiarse del coronavirus.

Este símbolo ha servido para que los gobernantes y organismos sociales se unan para encontrar una pronta solución a la crítica situación que atraviesan estas poblaciones. Tal como lo pide el edil Christian Robayo, de la localidad Ciudad Bolívar, en donde viven cerca de 700 mil personas y en donde unas 150 mil familias se encuentran en situación de vulnerabilidad.

“Lo que necesitamos es unirnos todos, hacer esfuerzos mancomunados y tratar de encontrar los canales que sirvan para que la gente también se sienta acompañada. Tener acciones que les permitamos sobrevivir a esta situación tan compleja que viven en el día a día en varios territorios de Bogotá y del país”, concluye.