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Foto: Cortesía Robert Mora.

El acuerdo de paz firmado entre el pueblo Nasa y las Farc

Por: Alejandra Cuéllar Cedano.

La paz por años ha sido centro de debate en Colombia, y ha generado posiciones encontradas, en su transcurrir en busca de la conciliación cobró la vida de cerca de 215.005 civiles y 46.813 combatientes, entre 1958 hasta julio del 2018, según los datos del Centro de Memoria Histórica.   Precisamente por conservar la vida y parar el derramamiento de sangre de la población indígena Nasa inducido por los enfrentamientos entre el Ejército Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, la comunidad indígena trabajó durante cuatro años por consolidar el que sería el primer acuerdo de paz en el sur del Tolima, celebrado el 26 de julio de 1996. Un hecho que puso fin a los días de violencia.

Varios años atrás la población Nasa llegó al sur del Tolima desde el Cauca y se asentó en las altas montañas de Gaitania, conformando allí el resguardo indígena Paéz. Todo sin sospechar que años más tarde y muy cerca de allí, en Marquetalia, surgiría uno de los primeros grupos guerrilleros en la historia en Colombia. 

Debido al recio enfrentamiento entre las Fuerzas Militares y la guerrilla de las Farc, los Nasa vieron amenazadas su integridad y la autonomía de su territorio. Humberto Pequpaque mayor y cabildante del resguardo en los años de los diálogos, hace mención de lo que acontecía en ese momento.

“Don Virgilio gobernador del resguardo, nos reunió a todos los del cabildo, y dijo, -tengo una propuesta que tenemos que trabajar, la propuesta es que vamos a buscar un dialogo con la guerrilla. Nuestra familia, nuestros sobrinos, nuestros hijos se están muriendo y no hay quien responda por ellos-”, cuenta Humberto.

Mujeres viudas y niños huérfanos, estaba dejando el paso de la violencia, en la que los Nasa no habían tomado partido alguno, pero en la que estaban perdiendo la vida muchos de los integrantes de su comunidad. 

En aquel lugar recóndito, montañoso y cafetero por tradición, como es Gaitania, se empezó a estructurar el que sería el primer acuerdo de paz en Colombia. Removiendo las memorias de Virgilio López, gobernador del resguardo en aquella época y parte importante de la primera aproximación con el grupo armado. “El primer acercamiento con las Farc fue por medio de una carta y después con unos amigos. No se podía ir tan deportivamente”, afirma López.  

Foto: Cortesía Robert Mora.

El acuerdo

Ovidio Paya, también autor importante de los diálogos, relata este momento como una situación decisiva para él y el acuerdo. “A través de unos campesinos le enviamos una carta a don Jerónimo, comandante del Frente 21 de las Farc en esa época.  Y don Virgilio y yo fuimos a Peña Rica en marzo de 1994, un domingo. Iba con miedo, pensaba que nos iban a regañar. Yo pensaba, aquí está en juego la vida de nosotros”.  

Pero el miedo no frenó el impulso valiente de los mayores de la población Nasa, Virgilio López y Ovidio Paya, a seguir la ruta donde se produjo el primer encuentro con el comandante a cargo, Jerónimo Galeano del Frente Joselo Lozada, mano derecha de Alfonso Cano por aquellos años. “Don Virgilio y yo llevábamos nuestros bastones de mando, y antes de comenzar la conversación el comandante nos dijo -qué buena la forma de ustedes mandar. Ustedes mandan con un bastón y con un bastón les obedece la gente. En cambio, a nosotros nos toca mandar con esto para que obedezcan- y nos mostraba el fusil. Ojalá de aquí a mañana podamos todos mandar con un bastón a Colombia-”, recuerda el mayor Ovidio acerca de esta primera reunión.

Durante cuatro años los Nasa basaron sus discusiones sobre dos pilares fundamentales para su comunidad: la vida y el territorio. Puntos que se tocaron en los diez artículos acordados con la entonces guerrilla de las Farc. Julián Qupaque estaba joven en esos tiempos, pero recuerda algunos apartes de los artículos. “En caso de emergencia pueden pasar por nuestro territorio, pero ni las Farc, ni el Ejército se pueden quedar en nuestro territorio. Tampoco pueden reclutar a jóvenes Nasa, respecto a toda la comunidad, también podíamos circular en recreación y deporte. Fueron puntos bravos”, afirma Julián.

Mientras que por un lado el grupo armado, bajo el mando de Jerónimo Galeano consentía un acuerdo, las fuerzas militares según Ovidio Paya, nunca lo aceptaron. “Los únicos que podían firmar un acuerdo con la guerrilla eran el gobierno y según ellos nosotros no éramos gobierno. Ellos decían que era inconstitucional”. Sin embargo, lograron mantener la paz por un tiempo, fue un período que ayudó a la comunidad a fortalecer la economía por medio de la agricultura y generar bienestar colectivo.

Foto: Cortesía Robert Mora.

23 años después

Hoy ya son 23 años de la celebración del pacto que le puso fin a los días de violencia en el territorio Nasa en Gaitania, y desde entonces, la comunidad celebra este 26 de julio como un triunfo dedicado a la vida.

Este año la conmemoración inició con la salida de una caravana conformada por la comunidad, periodistas, organizaciones de derechos humanos y habitantes de la región, desde la zona urbana de Gaitania, hasta la vereda La Palmera, lugar donde se encuentra el resguardo y por ende el lugar de concentración del evento principal. En medio de muestras agrícolas, artesanales, danzas, música tradicional y alrededor de unas 4.000 personas, se dio inicio a la programación de este día histórico.

Las intervenciones del Gobernador Cesario dieron paso a las de los mayores, que con orgullo recordaron la memoria de María Elvira Paya, única gobernadora hasta el momento del resguardo, y lideresa por los derechos de la mujer indígena. Legado que sigue vigente en las voces de los niños que también participaron con un minuto de silencio, en su nombre.

Entre las intervenciones finales es de resaltar la de Fabiola Cartagena, lideresa y luchadora incansable por las comunidades indígenas, además parte importante en afianzar el discurso de paz antes del acuerdo en el resguardo.

Foto: Cortesía Robert Mora.

“Nuestra lucha en Colombia no es pueblo contra pueblo, sino contra un sistema que nos discrimina, que nos aplasta, que no nos permite vivir como pueblo indígena, afro y campesino en paz.  Reciban un fraternal saludo y nuestro apoyo, siempre y cuando sea para fortalecer nuestros procesos de unidad, de resistencia, encaminados a un plan de vida que permitan a todas las generaciones que vienen, vivir en paz”, dijo Cartagena.

Hoy, mientras que en el país el reciente acuerdo de paz con las Farc aún enfrenta duros reveses, y se insiste en la necesidad de mantenerlo vigente para avanzar en la construcción de reconciliación y estabilidad, el pueblo Nasa se permite narrar con orgullo sus propias memorias de paz en miras de seguir construyendo un territorio basado en la defensa de la vida.