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Foto: Archivo Fundación Gabo / Andrés Reyes

Gabriel García Márquez y los lugares que inspiraron sus obras

Adriana Chica García

“Yo vuelo de París a Cartagena, o de Madrid a Cartagena, o a Barranquilla, en el momento que desembarco yo noto que todo en el cuerpo y la mente se me reajusta, y se identifica perfectamente con toda la realidad ecológica que tengo alrededor. He llegado a la conclusión que uno es de su medio ecológico y que es peligrosísimo y gravísimo salir de él. A mí me sucede en cualquier parte del Caribe, a mí me sueltan vendado y yo sé que estoy en el Caribe, porque el organismo me está funcionando de una manera que no me funciona en ninguna otra parte, es un reajuste que se debe a la identificación total del cuerpo y de la mente con el medio”.

Gabriel García Márquez es esencialmente del Caribe, como lo dice en sus propias palabras en esa entrevista con Ernesto McCausland en 1994. Incluso, estudiosos de sus obras ubican al Macondo de su creación literaria en esta gran región del mundo, que no solo ostenta Colombia. Sin embargo, no fue solo en la magia de su territorio donde encontró la inspiración de los más famosos personajes de sus libros. En ellos, en sus letras, está un recorrido casi nómada que definió su vida desde la infancia, y que lo llevó incluso a lugares fuera de ese Caribe que siempre anheló donde fuera que estuviera.

Hoy, 17 de abril de 2020, en el aniversario seis de su fallecimiento, hacemos un pequeño recorrido por algunos de los lugares donde vivió el escritor, que nutrieron no solo sus pasos por la vida, sino la imaginación que le llegó a la pluma para escribir 11 novelas (10 publicadas) y otros tantos cuentos, y que en 1982 le dio el primer y único Nobel de Literatura a Colombia. 

Aracataca, Magdalena

En este municipio en pleno corazón de la zona bananera, ubicado a unos 90 kilómetros al sur de Santa Marta, nació García Márquez el 6 de marzo de 1927. Vivió en una casa que “había sido comprada por el coronel Nicolás Márquez en 1912, cuando todavía tenía paredes de bahareque y techo de palma, como las primeras casas de Macondo en Cien años de soledad”, describe la Fundación Gabo, una organización privada que impulsa el legado del escritor y el periodismo de calidad. En este pueblo vivió hasta sus primeros ocho años de vida, que dejó plasmados en ‘Vivir para contarla’. 

Sucre, Sucre

En este pueblo de la sabana costeña pasaron, al menos, tres momentos cruciales para la vida personal y, por ende, literaria de García Márquez. Allí dio iniciación a su sexualidad a sus 13 años de edad, en el burdel La Hora. A esa mujer sucreña la dejó retratado -según la Fundación Gabo- en personajes femeninos como Pilar Ternera en ‘Cien Años de Soledad’, la abuela desalmada de la ‘Cándida Eréndira’, la misteriosa mujer que acaba con la virginidad de Florentino Ariza en ‘El amor en los tiempos del cólera’, o Castorina en’ Memoria de mis putas tristes’. 

En 1945, conoce a Mercedes Barcha, quien se convertiría en su esposa 14 años después y en su compañera de mil luchas por seguir la pasión de escribir en cualquier parte del mundo, hasta su muerte. Y también en ese pueblo nació ‘Crónica de una muerte anunciada’, inspirada en la muerte de Cayetano Gentile Chimento a causa de la virginidad de una mujer.

Bogotá

García Márquez se muda a la capital luego de terminar su bachillerato en el Colegio Liceo de Zipaquirá, en 1946. Pretendía estudiar Derecho en la Universidad Nacional, pero no terminó la carrera. Ambas ciudades las definía como frías, grises y asfixiantes. Pero fue en Bogotá donde publicó sus primeras obras, unos 10 cuentos. Y donde se formó como periodista en el diario El Espectador.

 

Cartagena

Tras el Bogotazo, que casi destruyó a Bogotá luego del asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán, García Márquez se trasladó a Cartagena en 1948 huyendo de esa violencia, a sus 21 años de edad. La ciudad marcó gran parte de su producción literaria, y aún permanece su casa en el Centro Amurallado, frente al mar Caribe. Allí fue reportero del diario El Universal, donde publicó la columna Punto y aparte, en la que contó cómo se vivía el toque se queda y una reflexión íntima sobre la violencia, entre otras. Y, como si fuera poco, fue en La Heroica donde ambientó dos de sus novelas: ‘El amor en los tiempos del cólera’ y ‘Del amor y otros demonios’.

Barranquilla

A Barranquilla llegó nuevamente luego de una corta estadía en su adolescencia, como periodista del diario El Heraldo. Y fue en esta ciudad donde tuvo, quizás, la más agitada vida cultural. Conformó el famoso Grupo Barranquilla que se reunía en el bar La Cueva, con varios artistas también fallecidos, como los escritores Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas, Julio Mario Santo Domingo y los pintores Alejandro Obregón y Orlando Rivera ‘Figurita’. Un grupo del cual emergieron varios proyectos culturales, como la película surrealista La Langosta Azul (1954), realizada junto a Cepeda, el pintor Enrique Grau y el catalán Luis Vicens.

Grabación de la película La Langosta Azul.

París, Francia

“La primera vez que Gabriel García Márquez llegó a París apenas si tuvo tiempo para contemplar la ciudad. Aterrizó en la capital francesa el 16 de julio de 1955 en un Lockheed Super Costellation procedente de Barranquilla que hizo escalas en las islas Bermudas, las Azores, Lisboa y Madrid. Tan solo unas horas después de desembarcar, tomó un tren con rumbo hacia Ginebra, sede de la Cumbre de los Cuatro Grandes que el autor colombiano tenía que cubrir como corresponsal en Europa de El Espectador”: Fundación Gabo.

En ese paso fugaz lo único que le quedó de referencia al escritor sobre la capital francesa fue el fervor de los parisinos por el Tour de Francia. Cinco meses después de ese viaje, García Márquez regresó, en diciembre de 1955. En París vivió dos años de una escasez económica complicada, porque para entonces la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla ordenó el cierre de El Espectador, para el que era corresponsal; pese a ello, no se alejó de la escritura.

“El escritor tuvo que ganarse la vida en oficios tan insólitos como recolector de botellas vacías y cantante de rancheras mexicanas”, dice la Fundación Gabo. En esa ciudad, García Márquez escribió sus novelas ‘La mala hora’ y ‘El coronel no tiene quien le escriba’, “aprendió a hablar francés escuchando las canciones de Georges Brassens, fue aprehendido por la policía que lo creyó un revolucionario de Argel y se encontró con Ernest Hemingway en el bulevar de Saint Michel”. 

Ciudad de México

Después de varias paradas cortas por algunos otros países, como Inglaterra y Estados Unidos, García Márquez llegó a México en 1975, donde vivió gran parte de su vida y donde terminó de escribir ‘Cien años de soledad’, la novela que finalmente le daría el Nobel de Literatura. De hecho, estando allá recibió la llamada que le anunciaba el premio, fue en ahí donde finalmente falleció a principios de 2014. 

 

La vida de Gabriel García Márquez, como se detalla en este modesto recorrido, fue casi nómada. Pero como él mismo dijo algún día: “La vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.