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Fundación, municipio que albergó el primer festival vallenato y vio caminar a grandes juglares

La denominada en los años otrora como la ‘Esquina del Progreso’ hoy cumple 78 años de vida municipal. En sus calles aún se siente el sonar del acordeón de ‘Juancho Polo’ y del ‘Pollo Vallenato’.
Emisora de paz - Fundación, Magdalena

Hoy Fundación, Magdalena, también denominada la ‘esquina del progreso’, por ser una zona pujante en los años otrora, cumple 78 años de vida municipal. 

Sus calles, algunas polvorientas para ese entonces, fueron sede del primer festival Vallenato de la historia de Colombia y también hacen parte de la historia del trajinar de los juglares vallenatos Juancho Polo Valencia y Luis Enrique Martínez, mejor conocido como ‘El Pollo Vallenato’.


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Un libanés que organizó el primer festival 

Camilo George, nació en 1912 en el Líbano, Arabia Saudita y muy joven sus padres se trasladaron a vivir al municipio de Fundación, Magdalena. 

Kemel George, hijo de Camilo, relató que a comienzos de la década de los 50 su padre organizó el primer festival vallenato en la historia de la música colombiana. 

“A él le gustaba mucho el vallenato. Tenía un almacén que se llamaba La Casa George, allí no solo se vendía electrodomésticos, se vendía los famosos discos de acetato, esos de 78 revoluciones”, expresó. 

El hijo de este libanés quedó inmortalizado en la historia de la ‘Villa Encantadora’, comentó que en ese tiempo las personas llegaban hasta el almacén y, antes de comprar los discos, los escuchaban; era toda una experiencia, porque reunía a los artistas de Fundación y sus alrededores.

Camilo Goerge junto a sus hijos.
Cortesía de la Familia George.

Kemel recuerda que a su padre le gustaba escuchar la música vallenata, el tango y el bolero, “además era un magnífico bailarín, era un árabe, que participaba en los diferentes concursos y siempre ganaba, se hacían unas rumbas, era muy conocido”, dijo.

Para los años 50 Camilo George trajo a Fundación un famoso equipo de grabación, moderno para esa época y desde entonces empezaron los cantantes del pueblo hacer largas filas para entrar a una cabina a grabar, “era una grabadora enorme, agujas de acero que, rompiendo surcos, grababan las melodías. Pero solo se podía hacer un disco, no podía haber copias; eran una joya ese equipo. Entonces los cantantes tenían un reproductor de voz y así escuchaban sus grabaciones, era algo casi extraño”, cuenta Kemel.

Lo anterior tuvo tanta acogida que en el año 1954 a Camilo, el hombre elegante que vestía de lino blanco, se le ocurrió hacer el primer festival vallenato, así el músico que ganaba, él le grababa su disco.

El festival vallenato fue organizado en el segundo piso de su casa, armaba una enorme tarima, tenía bocinas, parlantes, amplificadores, con los músicos y sus instrumentos.

“Allí iban los grandes, conocí a todos esos cantores, yo estaba muy niño y conocí a Leandro Diaz, a Luis Enrique Martínez, a su hermano, Tobías Pumarejo, el gran compositor. También a Abel Antonio Villa, quien venía de un pueblo muy cercano de Salamina”, dijo.

Existían tres categorías, infantil que su primer ganador fue Alfredo Gutiérrez, cuando tan solo tenía seis años; aficionado y profesional, donde ganador fue Abel Antonio Villa, además, la categoría de música Sabanera, donde se presentaban los Gaiteros de San Jacinto Bolívar, quienes se trasladaban a cantar el verdadero son de la gaita.

Fundación
Cortesía de: fotos antiguas de Fundación

No obstante, la más feliz con este festival era Cora María González, todos la llamaban ‘Tota’. Era la esposa de Camilo, la encargada de organizar el sancocho, “mi mamá era salaminera, entusiasmaba a papá para el festival. El evento reunía a todas las familias y el pueblo se paralizaba dos o tres días”, comenta Kemel George.

Fundación fue la cuna de este festival que lo organizó un turno por más de cinco años, sin embargo, según Kemel a medida que el festival tomaba fuerza, en Aracataca de la mano del premio Nobel García Márquez también realizaron su propio festival, “y algunos decían que este evento debían hacerlo en la cuna de vallenatos, empezaron a pasar para allá (Valledupar) apoyado por los grupos más poderosos, entre ellos los ganaderos de esa zona, y así el festival de Fundación se fue apagando poco a poco”, puntualizó.


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El aporte de ‘Juancho Polo’ Valencia a la cultura de Fundación

Juan Manuel Polo Cervantes, conocido popularmente como “Juancho Polo Valencia”, dejó una profunda huella en la cultura e historia musical de muchos pueblos de la costa Caribe. Fundación, Magdalena, no fue la excepción.

A pesar que el juglar no nació en este municipio, pasó largos años de su vida recorriendo las calles de la ‘Esquina del Progreso’ con su majestuoso acordeón. “’Juancho Polo’ vivía enamorado del progreso de los años 50’ y 60’ que tuvo Fundación, siendo terminal férrea, que permitía un mayor auge del comercio, la ganadería y la agricultura”, indicó Amarís Bermúdez, historiador e investigador.  

A ‘Juancho Polo’, muchos fundanenses lo recuerdan como un campesino nómada, calzando abarcas, luciendo su sombrero vueltiao y con su acordeón ‘terciao’ caminando por las calles de la ‘Villa Encantadora’, buscando dónde versear o armar la parranda.

Fundación

“Los acordeoneros en la época de los 60’ vivían de las parrandas que realizaban los ganaderos, es decir, que en Fundación las primeras notas del acordeón de ‘Juancho Polo’ se escucharon en las zonas veredales, en las fincas, en el campo”, aseveró Amaris Bermúdez, quien agregó: “Yo viví sus primeras parrandas de acordeón en las fincas, porque en la ciudad no era común escuchar su acordeón”. 

Juancho Polo’ fue el primer acordeonero que en el departamento del Magdalena que sacó las notas del acordeón del campo, para ser escuchado en el casco urbano de todos los pueblos de esta zona de la región caribe.

“Las primeras parrandas en Fundación iniciaron, con los llamados ‘Bailes Burreros’, cerraban una vía y allí se aglomeraba la gente a bailar, después se crearon los salones de baile y luego las populares parrandas en casetas, allí comenzó a parrandear y a versear ‘Juancho Polo’ en Fundación, compartiendo escenario con grandes artísticas como Andrés Landeros, Julio de la Hoz, y Alejo Durán”, concluyó Bermúdez.


Conoce la historia de:


Luis Enrique Martínez, “El Pollo Vallenato”, ícono de la cultura fundanense

Fundación fue la tierra que enamoró al ‘Pollo Vallenato’, quien llegó a la ‘Esquina del Progreso’ en el momento cúspide de su desarrollo, una tierra de gran influencia económica y cultural en la región caribe colombiana. 

Conocida como la cuna del primer festival vallenato, esta emblemática localidad se destacaba por ser un punto de encuentro para los artistas de la época, quienes buscaban abrirse un espacio en la música.

Luis Enrique Martinez

Así inicia la historia de Luis Enrique Martínez, quién decidió radicarse en este municipio, con la ilusión de poder impulsar su sueño musical. 

‘El Pollo Vallenato’, nacido en el corregimiento El Hatico, jurisdicción de Fonseca, La Guajira, encontró en Fundación el lugar idóneo para despertar su curiosidad por el acordeón e impulsar su recorrido musical destacándose por su creatividad y gran talento para interpretar el instrumento, lo que lo llevaría a convertirse en un pionero de la música vallenata.

‘Jardín de Fundación’ fue la canción que selló para siempre la unión entre Martínez y ‘la ‘Villa Encantadora’ y que además, se convertiría en una de sus interpretaciones más icónicas hasta la actualidad, cautivando incluso a las nuevas generaciones, como el actual rey vallenato, el samario Javier Matta, quién en una entrevista exclusiva para la emisora de paz de Radio Nacional de Colombia en Fundación, manifestó haberla incluido en su repertorio por considerarla:

“una obra maestra de la música vallenata, pero con una alta complejidad en su introducción que la hace única, para mí, esta era la mejor manera de rendir homenaje al maestro, esta canción tiene un contenido lirico y melódico muy hermoso ”, canción que lo ayudó a posicionarse como uno de los favoritos desde el inicio de la competencia. 

Luis Enrique Martínez es una figura de gran importancia para el municipio de Fundación, su contribución al desarrollo y la promoción de la música vallenata en la región es reconocida y valorada hasta el día de hoy, por eso al cumplirse los 78 años de este bello terruño, La figura de ‘El Pollo Vallenato’ permanece como un símbolo de su identidad y de la música vallenata en general.

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