Del conflicto a la esperanza: el café del Catatumbo conquista mercados y construye paz
A través de ferias, mercados campesinos y espacios comerciales realizados en diferentes ciudades del país, el café producido en esta región nortesantandereana ha logrado posicionarse entre consumidores que buscan calidad, tradición y productos con identidad territorial.
Uno de los casos más representativos es el de Jorge Páez, productor y creador de la marca Café Tierra del Faro, quien ha logrado cruzar fronteras y posicionar su producto como uno de los referentes cafeteros del Catatumbo. Su historia refleja el esfuerzo de los caficultores que, a pesar de las dificultades, han encontrado en el café una oportunidad para mostrarle al país el potencial productivo de la región.
"Cada taza de café representa el trabajo de nuestras familias campesinas y el deseo de demostrar que el Catatumbo tiene mucho más para ofrecer", destaca el productor, quien ha participado en diferentes eventos de promoción comercial donde su café ha recibido reconocimiento por su calidad.
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Pero detrás de este crecimiento también hay una nueva generación de jóvenes que decidió quedarse en el territorio para construir oportunidades. Es el caso de la Cooperativa Multiactiva Rural Agroecoproductiva de Jóvenes del Catatumbo, COOMULPROJOVEN Catatumbo en Paz, una organización que ha encontrado en el emprendimiento rural una herramienta para fortalecer la economía local y aportar a la construcción de paz.
Desde esta cooperativa nació Café Levítico por Excelencia y Herencia Rojas, marcas que poco a poco han ganado espacio en el mercado nacional gracias al compromiso de sus asociados y al trabajo colectivo de jóvenes productores de la región.
Al frente de este proceso está Juan José Osorio, del municipio de San Calixto, gerente de la cooperativa, quien asegura que el campo ofrece oportunidades reales para las nuevas generaciones cuando existen proyectos productivos sólidos y acompañamiento para fortalecerlos.
"Queremos demostrar que los jóvenes podemos liderar procesos empresariales desde el territorio, generar empleo y aportar a la paz a través del trabajo productivo", señala.
La experiencia de estos emprendedores refleja cómo el café se ha convertido en mucho más que un producto agrícola. Hoy representa esperanza, arraigo y una alternativa para que las comunidades rurales sigan construyendo futuro sin abandonar sus tierras.
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Asimismo, estos procesos han contado con el acompañamiento de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, entidad que ha fortalecido las capacidades de las asociaciones y cooperativas del Catatumbo mediante espacios de formación, asistencia técnica y promoción de la economía solidaria. Gracias a este apoyo, organizaciones campesinas y juveniles han logrado consolidar sus modelos asociativos, fortalecer sus procesos productivos y comerciales, y generar nuevas oportunidades de desarrollo para sus comunidades, demostrando que el trabajo colectivo es una herramienta clave para la construcción de paz y el progreso de la región.
Mientras el café del Catatumbo continúa llegando a nuevas ciudades y conquistando nuevos mercados, detrás de cada empaque viajan también las historias de campesinos y jóvenes que trabajan todos los días para transformar la imagen de la región y demostrar que desde el campo también se construyen oportunidades, desarrollo y paz.
