El pontífice presentó una encíclica histórica en la que cuestiona la concentración del poder tecnológico y alerta sobre nuevas formas de exclusión, esclavitud y desempleo masivo provocadas por la inteligencia artificial. En la misma línea, el presidente Gustavo Petro advirtió que, sin control público global, la IA podría destruir millones de empleos y llevar al capitalismo a una crisis profunda.