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Caño Indio: un espacio que respira y trabaja por la paz en el Catatumbo

Ganadería, confecciones y deportes son algunos de los proyectos productivos que se desarrollan en este AETCR en Tibú, Norte de Santander.
Paz
Kelly Carrascal
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A cinco años de implementación del Acuerdo (2016), 60 excombatientes que habitan el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (AETCR) en Caño Indio, Tibú, en Norte de Santander, le apuestan a la paz, la convivencia y la reconciliación por medio de proyectos productivos en ganadería, confección y deportes.

Los primeros guerrilleros del Frente 33 de las Farc que llegaron a la vereda Caño Indio, tuvieron que vivir unos meses como lo venían haciendo en tiempos de guerra; en cambuches, hamacas y el agua suministrada a través de carro tanques.

Sin embargo, el panorama dentro de este territorio ha ido cambiando con el transcurrir de los días pues ahora se sienten comprometidos en tener y darle un mejor futuro a las generaciones venideras. Algunos de los exguerrilleros partieron a sus municipios de origen mientras que otros decidieron quedarse a realizar su sueño de paz en esa apartada vereda.

Ahora, el AETCR Caño Indio se ha convertido en la razón de ser de quienes estuvieron vinculados con el conflicto, crecen como personas en colectivo, viven en comunidad y, sobre todo, aportan y reciben aportes para consolidar el acuerdo final.

Dairo Alberto Vallejo, líder del antiguo ETCR, explicó que en el lugar habitan en promedio entre 70 a 80 personas y que muchas veces llegan a los 100, “a veces nos bajamos a 40, a 50 porque es la dinámica que se va haciendo, ellos van y vienen y así se va haciendo porque están explorando su nueva vida de reincorporación en la sociedad civil”.

Vallejo recalca que “ya vamos a completar cinco años de la firma del acuerdo de paz y no se ha podido resolver el asunto de la tierra, yo digo que es el tema primordial, el número uno, la madre de todo, el desarrollo de nuestro proceso comunitario, político, social y económico es el tema de la tierra”.

La idea “es convertir este territorio en una ciudadela de paz, estamos construyendo la biblioteca, ya tenemos nuestra escuela semilleros de paz, vamos a ver con que fuerza construimos un polideportivo porque aquí se desarrolla mucho el deporte”, asegura Dairo.

Un equipo periodístico de la Emisora de Paz de Radio Nacional de Colombia en Convención, Norte de Santander, visitó Caño Indio para evidenciar los avances de los proyectos productivos que adelantan estas personas.

Foto

Proyecto bufalino

Inio Alcibíades Vides Gamarra es la persona encargada del proyecto bufalino, que se lleva a cabo en este espacio desde hace cinco meses. Con 75 pies de crías, 70 hembras y cinco machos, buscan tener los ingresos necesarios para cubrir la escasez de insumos básicos que puedan tener los reincorporados y sus familias.

“Es un proyecto comunitario donde también se benefician las comunidades que trabajan alrededor de la vereda”, señala Inio.

Él, al lado de sus queridas búfalas asegura que “los colombianos anhelamos la paz, y la paz es realidad cuando todos aportamos un granito de arena”.

Taller de costura Ixora

Mientras los hombres se dedican a las labores agrícolas, las mujeres entre puntada y puntada, en sus máquinas de coser, confeccionan prendas femeninas y de esta forma van construyendo una vida alejada del conflicto armado, a través del taller de costura donde las excombatientes se capacitan.

Johana Ríos, reincorporada y alumna del taller, destaca lo importante que es para ellas tener este espacio de producción textil.

“El taller que tenemos acá se llama Puntadas por la Paz, nuestra línea se llama Ixora, que es el nombre de una flor común en el Catatumbo (…) nos fuimos por la línea de faldas para darle otras entradas al taller”, cuenta Johana.

Ríos asegura que haber hecho parte de las Farc es sentirse estigmatizada en algunos lugares, “a uno lo miran raro, acá (en el AETCR) uno no siente eso, pero uno sale y ahí lo ven, uno sí está comprometido con la paz y quiere echar para adelante y que no haya más guerra en este país, pero hay otras personas que no desarman su corazón”.

Según los excombatientes, insiste Johana, “el estudio es la mejor arma para salir adelante, que no piensen en otra cosa sino en educarse primero porque eso es lo mejor para nosotras las mujeres”.

Confecciones

Festival deportivo por la vida y la reconciliación

En este espacio no pueden faltar los eventos deportivos de los cuales participan las veredas aledañas y en el que disciplinas como el fútbol, el voleibol, el tejo y el billar pool, sobresalen cada fin de semana para enseñarle a los más pequeños a trabajar en pro de la paz como comunidades unidas.

Luz Eddy García, jugadora del equipo de Caño Indio, sonrió incluso al perder el trofeo, para ella lo más importante era participar del encuentro.

“Intercambiamos muchas cosas, no nos fue tan bien en el partido, pero nos parece bonito venir a integrarnos”, contó emocionada.

Entre tanto, Guillermo Quintero, organizador del primer festival deportivo por la paz y la reconciliación, agrega que en este AETCR se propende por la integración de los reincorporados junto a las personas e instituciones que visitan este territorio.

Quintero, quien también es defensor de derechos humanos, señala que acompaña, en este último lustro, a hombres y mujeres comprometidos con la paz, e indica que “se valora lo que uno pueda opinar, construir y compartir, para mi Caño Indio significa paz, significa esperanza, significa vida, es creer en un mejor país y una mejor región”.

Todos estos proyectos e iniciativas los lideran las personas que dejaron las armas para apostarle a la construcción de una paz estable y duradera, para ellos su anhelo más preciado es convertir este territorio en una ciudadela de paz donde ya se encuentran construyendo la biblioteca principal y cuentan con la escuela “Semilleros de Paz”.

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