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Mayerlis Angarita, la lucha por sanar las heridas del conflicto en los Montes de María

Esta lideresa de San Juan Nepomuceno (Bolívar) creó la Red de Mujeres ‘Narrar para Vivir', donde más de 800 víctimas de la guerra le apuestan a la reconciliación.
Mayerlis Angarita
Foto: cortesía.
Yesica Paola Valdés

Mayerlis Angarita Robles es una lideresa del municipio de San Juan Nepomuceno (Bolívar), fundadora de la Red de Mujeres ‘Narrar para Vivir’, desde el año 2000, donde más de 800 víctimas del conflicto armado de Bolívar y Sucre le apuestan a la paz y la reconciliación.

A sus 14 años, esta defensora de derechos humanos sufrió la pérdida de su madre, Gloria Robles Sanguino, quien desapareció en Montería (Córdoba) por cuenta del conflicto armado. Así fue como el testimonio de esta activista se volvió un ejemplo de lucha para muchas mujeres de su región.

“Fueron 26 años llorando, incluso cuando tenía 17 años no podía entender por qué mami no estaba y hubo momentos en que no quería seguir viviendo. Hasta que Dios me dio las fuerzas de encontrarme con el servicio, el trabajo de líder social y pensar en que mi madre no se hubiera rendido, ella me hubiese seguido buscando hasta encontrarme”, cuenta Angarita.

Mayerlis Angarita
Foto: cortesía.

Firme en su búsqueda y con la fe y la esperanza en alto, Mayerlis dio con el paradero de su madre, ella fue hallada en una fosa de la finca La Candelaria, del municipio San Pedro de Urabá (Antioquia), hecho que Salvatore Mancuso, exjefe de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), reconoció por línea de mando. Esta información representó un importante avance para la lideresa, sin embargo, sigue insistiendo en averiguar quién ordenó de manera directa la desaparición de su progenitora.

“Me da mucho dolor de pensar que ella fue hallada en una fosa, se presume que fue llevada a la fuerza, pienso en todo lo que le pudo haber pasado antes de que la echaran en ese hueco, porque cuando somos mujeres también se debe presumir la violencia sexual”, relata.

Mientras esta montemariana viaja a la infancia, las lágrimas nuevamente buscan su cauce, pues en cada latir lleva presente los cuentos que le narraba su madre, las tablas de multiplicar, los disfraces que recuerda como si fuera ayer y los regalos de Navidad en familia, momentos que quisiera volver a vivir.

Desaparecidos Montes de María
Foto: cortesía.

“Cuando me hicieron la prueba de ADN, el resultado arrojó que 199 millones de veces tenía compatibilidad de ADN con mi madre, entonces entendí que éramos dos gotas de agua”, comenta con nostalgia.

Para Mayerlis, entrar al cementerio no es sinónimo de muerte, pues asegura que sintió alivio y descansó cuando por fin recibió los restos de su madre.

“Yo no hablo de restos porque a mí me devolvieron a mi mamá, no de la forma en que yo quería, pero me quedo con lo que era ella, su alegría, su berraquera”, afirma.

Desde niña soñó siempre con ser abogada y su madre prometió apoyarla siempre, así forjó esa determinación que la llevó a formarse en Derecho con especialidad en criminalística, conocimientos que, sin imaginarlo, se volvieron pieza clave para ella misma y para asesorar en sus distintos procesos a las más de 800 víctimas del conflicto armado que hacen parte de la red de mujeres que hoy “narran para vivir”, una labor basada en escuchar sus testimonios y unirse para sanar las heridas que les dejó la guerra.

Desaparecidos Montes de María
Foto: cortesía.

“Nos unimos para exigir el restablecimiento de nuestros derechos, entendiendo que no todas las mujeres de ‘Narrar para Vivir’ son víctimas de desaparición forzada, pero teniendo claro que unas y otras nos necesitamos para iluminarnos el camino en medio de tanta oscuridad”, expresa la activista.

La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas reveló que entre finales de la década de los 90 y el año 2007, en los Montes de María y el Golfo de Morrosquillo 1808 personas fueron desaparecidas, de estas 1556 son hombres y 227 mujeres.

“A los familiares de víctimas de desaparición forzada nos toca muy duro, porque en ocasiones solo contamos con el apoyo de organizaciones sociales. Luego con el Acuerdo de Paz se crea la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y eso nos ha dado un poco más de fuerzas”, anota Angarita.

Desaparecidos Montes de María
Foto: cortesía.

Entre amenazas y salidas del territorio, el 4 de diciembre del 2020, cuando la pandemia del Covid-19 llenaba al mundo de límites, Mayerlis sintió superarlos todos, pues pudo darle santa sepultura a su madre en su natal San Juan Nepomuceno.

El pasado 5 de octubre del presente año, por primera vez en 27 años, pudo llevarle flores en su cumpleaños. Aun así, esta mujer ha tenido que sortear las dificultades que le ha traído ejercer la vocería de las víctimas en su región.

“Las lideresas quieren que regrese a los Montes de María, pero para hacerlo se necesitan garantías de que no nos asesinen, y sí no se logra, seguiré trabajando por fuera de mi territorio”, puntualiza la defensora, mientras acaricia la tumba de su madre, allí se lee en letras grandes “La Gloria que perdimos”.

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