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Río Magdalena: un afluente que guarda la memoria del conflicto en Colombia

El afluente más importante del país guarda en sus aguas historias de la época precolombina, pero también lamentables rastros de la violencia.
Paz
Foto: Diego Cuervo
Fausto García Calderón

Hablar del río Magdalena es emprender un viaje desde su nacimiento en el departamento del Huila pasando por 10 departamentos más hasta su desembocadura en el mar caribe. Desde tiempos precolombinos, este río por su navegabilidad fue la ruta para llegar al interior del país, viajes que poco a poco venían cargados de otras culturas.

Con el pasar de los años, la situación fue cambiando, sus aguas se vieron manchadas de violencia, sobre la historia de este río colombiano aún navegan los daños generados por el conflicto armado.

En Encuentros, programa de Radio Nacional de Colombia, realizamos un viaje a su memoria para conocer cómo ha sido la vida del río Magdalena y cómo habitantes de comunidades ribereñas junto a otros actores, se han sumado a un trabajo por la verdad y conservación de esta cuenca hídrica.

La Comisión de la Verdad

“Al río Magdalena le debemos la economía, la cultura, el contacto con el mar y con el mundo, pero también lo hemos descuidado mucho”, comenta Lucía González, comisionada de la Verdad y orientadora del proceso de la comisión en el Magdalena Medio, quien agrega que “a este río al que le debemos la vida, también ha sido el río de la muerte”.

Para Lucía resulta triste que a este rio hayan llegado los cuerpos que ha dejado la guerra y resalta que sus orillas también han registrado otra verdad, pues “muchas orillas del río Magdalena han sido mal utilizadas, se han extraído materiales naturales sin conciencia de futuro”. Todo lo que se ha logrado hacer desde la Comisión en compañía de los que se han sumado al grupo motor, ha sido contribución al objetivo de verdad y preservación.

Cada acercamiento al territorio la comisionada Gonzáles la destaca como un trabajo de reconciliación, un momento que no corresponde solo a los ciudadanos, a las víctimas, sino a una pacificación con la misma naturaleza.

“Queremos tener lazos con el río, volver a crearlos, consideramos que esto puede ser un proyecto ético y político que nos una a un bien común por el agua, sus afluentes que vienen desde las montañas para cuidar desde lo más alto hasta las orillas”, indicó.

Acuerdos por el río Magdalena

Desde el año anterior, representantes de más 40 organizaciones han tomado la vocería y el compromiso junto a la Comisión de la Verdad para poner todo el interés en la iniciativa ‘Acuerdos por el agua en torno al río Magdalena - Ríos de verdad y vida’.

Un interés desarrollado por un grupo motor que está integrado por pescadores, ambientalistas, organizaciones religiosas, representantes de derechos humanos, entre otros. El resultado se conoce de la siguiente forma: el mes de mayo del presente año se presentó un manifiesto, documento que enmarca la verdad del río Magdalena, con el objetivo de despertar el interés por su cuidado.

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Pescadoras y defensores

“Por el cuidado del río Magdalena hemos logrado organizarnos desde las asociaciones de corregimientos y municipios del Cesar”. De esta forma, Libia Esther Arciniegas Liñán, presidenta de la Federación de Pescadores Artesanales y Ambientalistas del Departamento del Cesar, Fedepesce, reconoce el arduo trabajo que se ha logrado integrar entre su departamento y el Magdalena, hasta donde se extiende el rango de acción.

El gran liderazgo que ha forjado Libia lo ha hecho desde su oficio de pescadora artesanal, respaldado por sus estudios en administración de recursos naturales. Es claro el trabajo que hacen en beneficio del río grande de la Magdalena.

“En la Federación trabajamos por la recuperación y conectividad hídrica, somos conscientes de la defensa para mejorar los ecosistemas y la productividad pesquera, buscando salvaguardar la autonomía alimentaria en el territorio”, señaló Esther.

Bajo la construcción del manifiesto, la Federación Fedepesce alza la voz por la conservación y el trabajo de las familias con aportes pequeños para la preservación del gran Yuma.

“Este es un río importante que, con cantos de agua y voces de vida, progreso y libertad, pide ayuda”. Señalan que el cuidado no debe ser con dragados, el cuidado debe ser con restauración y amor para que vuelvan esas especies de árboles que un día estuvieron, pues “soñamos con volver a ver en las orillas esas grandes ceibas, árboles grandes como campanos y suanes”.

Mujeres defensoras de la verdad

Águeda Plata Gómez es coordinadora en Magdalena Medio de la Comisión de la Verdad, su camino e interés social construido bajo la experiencia de liderar procesos sociales y comunitarios, han permitido que su sensibilidad complemente el trabajo en Acuerdos por el agua en torno al río Magdalena - Ríos de verdad y vida’,

“Uno de los objetivos de la Comisión es el río, apostamos por esclarecer la verdad, el reconocimiento de lo sucedido, la convivencia y la no repetición del conflicto armado”, añadió.

Todo lo anterior, es visto como ese legado que se espera dejar con el informe final de la Comisión de la Verdad.

El manifiesto con el que la Comisión espera fortalecer el cuidado del río Magdalena, bajo un marco de verdad, detalla las tres etapas que corresponden al objetivo para que los acuerdos tengan el impacto deseado:

- Reconocimiento de la verdad, las afectaciones y los enfrentamientos en el marco del conflicto armado.

- Construcción concertada de los acuerdos.

- Entrega del legado a un espacio interinstitucional de gobernanza.

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