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Francisco El Hombre, reconocido juglar en la música colombiana

La historia se hizo tan popular, que de La Guajira escaló a otras regiones del país y del mundo; para muchos “El Hombre” es un personaje mítico.
Emelda Wberth

Por estos días, cuando se celebra en Riohacha, La Guajira, el festival Francisco El Hombre, vale la pena hablar de la vida del máximo juglar de la música de acordeón.

Muchos lo recuerdan por la leyenda, esa que indica que una noche mientras andaba en un burro, un campesino guajiro al que le decían “El Hombre”, se encontró en medio de un polvoriento camino con un personaje demoníaco a quien enfrentó en un duelo de versos y repique de notas de acordeón.

Tras una ardua batalla, “El Hombre” resultó vencedor al doblegar al demonio con el canto del credo y otras oraciones, y fue así como llegó su reconocimiento y surgió la piquería en la música vallenata.

La historia se hizo tan popular, que de La Guajira escaló a otras regiones del país y del mundo; para muchos “El Hombre” es un personaje mítico, sin embargo fue de carne y hueso, su nombre es Francisco Antonio Moscote Guerra y más que una leyenda, es el máximo juglar de la música de acordeón.

La vida de Francisco Moscote

Ángel Acosta Medina es un abogado, escritor, gestor e investigador cultural, gran parte de su vida la ha dedicado a indagar la historia de Francisco El Hombre, y así lo demuestran más de seis publicaciones que le ha dedicado al juglar entre las que se encuentran: ‘El Verdadero Francisco El Hombre’, ‘El Credo de Francisco El Hombre’ y ‘Francisco, El Hombre Histórico’.

En su objetivo de rescatar el patrimonio de la máxima figura del folclor vallenato, Ángel nos narra la historia.

Historiador

“Francisco Moscote Guerra, conocido por todos como Francisco ‘El Hombre’, nació en 1850 en el hoy corregimiento de Galán, zona rural de Riohacha, luego que sus padres (José Del Carmen Moscote y Ana Julia Guerra) resultaran desplazados de un pueblo que se llamó ‘Ciudad Moreno’, el cual fue destruido por indígenas en medio de una disputa territorial”.

Según Acosta Medina, el padre de Francisco El Hombre era un músico empírico, y así lo demuestra la letra de una canción que logró rescatar, en la que José Del Carmen narra parte del conflicto que vivieron los indígenas y la muerte de un amigo al caer en una de las trampas que les tendieron.

“Ay yo se lo decía a Caicedo que pisara con cuidado, ha pisado una ‘raya en tierra’, que al cielo se lo ha llevado” lo registra el historiador en su escrito Francisco El Hombre Histórico.

Francisco Moscote heredó ese talento, y es su padre quien lo enseña desde muy pequeño a tocar el acordeón, cuando tenía aproximadamente diez años de edad. José del Carmen vio tanta destreza en su hijo que decía “ese es el hombre”, como una expresión para exaltar las virtudes del muchacho, y es así como termina regalándole el apodo con el que se hizo popular como persona y lo sigue identificando la historia”.

Monumento

Foto: Alcaldía de Riohacha

Y es que paradójico a lo que muchos piensan, Francisco El Hombre no fue el primero, ni el único en ejecutar el acordeón en sus tiempos, cuando él nació ya el instrumento había ingresado a La Guajira por los puertos marítimos, eran muchos los hombres que cantaban e improvisaban, eso sí, Francisco marcó la diferencia entre todos ellos.

“¡Claro! Y fue así porque pese a que era iletrado y no tuvo acceso a educación, Francisco era un literato empírico, tenía una gran habilidad para la improvisación, para sacar canciones y poesías, por eso se hizo tan reconocido no solo en Galán sino en todos los pueblos de la región a donde llegaba con su acordeón y armaba parrandas”.

Además de ser un hombre andariego y parrandero, Francisco Moscote también se encargó de dejar descendencia. Tuvo tres hijos: José Del Carmen, Isabel y Lorenza ‘Lencha’ Moscote, ésta última falleció en 1999.

“La familia Moscote se mantiene; en Machobayo, donde Francisco El hombre pasó sus últimos años hasta que falleció el 19 de noviembre de 1953, están sus nietos y demás descendientes. Ellos mismos son testigos de las visitas que a Francisco le hicieron personajes de la talla de Rafael Escalona, Luis Enrique Martínez y otros tantos personajes de nuestro folclor”.

Honores a Francisco El Hombre

El trabajo del guajiro para rescatar la historia de Francisco Moscote, no se ha quedado en investigaciones y publicaciones.

“A Francisco Moscote Guerra tenemos que reconocerlo como un hombre que dejó un gran legado cultural para el departamento de La Guajira y para el país. Tras varios años de lucha y gestiones, se logró que en 1993 en Riohacha se levantara una estatua en su honor, en una avenida que también lleva su nombre; hoy contamos con el festival Francisco El Hombre, y fue incluido en la letra del himno de La Guajira, en su más reciente modificación en el año 2015”.

Aunque siguen pendientes muchas tareas para avanzar en el proceso de dignificación del máximo exponente de la música vallenata, lo importante es que se le reconozca como Francisco “El Hombre” Moscote Guerra, el juglar de carne y hueso que también es leyenda.

 

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