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José Hernández, el santandereano reconocido como uno de los químicos más prometedores del mundo

Desde hace diez años ha adelantado investigaciones de manera ininterrumpida en la química orgánica.
Carlos Buitrago

Con 37 años de vida y diez de investigación científica en química orgánica, José Gregorio Hernández fue reconocido como uno de los químicos más importantes del mundo. El galardón lo entrega anualmente la revista Thieme Chemistry Journal, y para el 2022, este santandereano fue el único latinoamericano en recibir dicho reconocimiento.

Para disfrutar las vacaciones de fin de año, este químico que dicta clases en Medellín, volvió a su natal Bucaramanga a dedicarle tiempo a su familia, momentos que lo recargan de energía lo suficiente para dedicar días enteros a estudiar cómo el golpe repetido de un macerador puede generar y crear nuevas moléculas.

Así vive José Gregorio Hernández, no el médico beatificado por la iglesia católica al cual los venezolanos le tienen fe, sino un bumangués de 37 años que desde hace diez se dedicó a la investigación científica y recientemente fue reconocido como uno de los 79 químicos jóvenes con un futuro prometedor en la química orgánica, por la Thieme Chemistry Journal, una prestigiosa revista dirigida por el actual premio nobel de Química, Benjamin List.

Mientras no está en los laboratorios o con un libro frente a sus ojos, José Gregorio Hernández dedica el tiempo a caminar, hacer ejercicio y “encontrar una vida balanceada” entre sus estudiantes y sus investigaciones. “Ya que para mí trabajar es un hobby, también debo buscar otro hobby que me permita recargarme de energía y encontrar disposición para poder seguir con mi trabajo”, asegura.

De hecho, desde hace diez años ha adelantado investigaciones de manera ininterrumpida sobre una rama de la química en especial: la orgánica. ¿Cómo lograr que movimientos mecánicos ayuden a crear nuevas partículas? “La asociación entre la mecanoquímica y la química verde a menudo se origina en la naturaleza libre de solventes de la mayoría de los protocolos mecanoquímicos, que pueden reducir la producción de desechos”, reza el abstracto de una reciente publicación suya en la Editorial Europea de la Sociedad de Química.

En términos parroquianos para un colombiano promedio que logró sobresalientes en química de bachillerato “utilizamos inyección mecánica para desarrollar reacciones químicas y lo hacemos de una forma más sostenible, más sustentable tratando de contaminar menos”. Es decir, como cuando una abuela en la cocina rompe los dientes de ajo, así mismo pero a través de movimientos hechos a motor y con otros compuestos químicos más complejos.

Hernández, en un español neutro y ya no tan golpeado como el que es usual en un santandereano, reconoció que ha sido un privilegio haber colaborado en los últimos diez años con personas a nivel mundial para utilizar energía mecánica y así lograr reacciones orgánicas. Esto, siendo innovador en el mundo de la investigación química porque, según dice, “es una manera mucho más verde de hacer este tipo de trabajo”.

Nacido hace 37 años en Bucaramanga y graduado de la Universidad Industrial de Santander en 2007 con mención de honor Cum Laude, realizó sus estudios de posgrado en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional en México, y trabajó como investigador en el Departamento de Química de la Universidad McGill en Canadá. Además, ha colaborado con colegas investigadores en Alemania y Croacia. Actualmente es docente de química en la Universidad de Antioquia, a donde decidió volver con la ilusión de incentivar la investigación científica en sus alumnos.

“Obviamente los obstáculos son grandes, porque tenemos infraestructura, pero siento que puede mejorar. Universidades públicas y privadas en el país lo estamos haciendo bien, pero todavía estamos bastante lejos”, dice Hernández, respecto a la posición en que se encuentra Colombia en esta rama de la ciencia a nivel mundial. “Hay que notar que la ciencia es una inversión, no es un gasto y es una prioridad invertir en la ciencia, para que se formen científicos, para que aparezcan productos, patentes”.

La actual pandemia que atraviesa el mundo por cuenta del Covid-19, es una muestra de ello, pues se esperaba que los científicos desarrollaran rápidamente una vacuna. “En los países en los que se logró es porque hay una inversión de años tratando de facilitar que los investigadores tengan una infraestructura adecuada, equipos, materiales, y que estén capacitados. Creo que los colombianos tenemos esa creatividad, pero nos faltan recursos”.

En ese sentido, es que este docente recibe la distinción como uno de los jóvenes más prometedores en el campo de la investigación química. Según cuenta, es un premio para investigadores jóvenes o profesores que están impulsando sus carreras. “Espero que esto me permita tener la posibilidad de convertirme en un investigador consolidado en un futuro”.

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