“La Policía Nacional tiene orden del Presidente de la República de capturar a los compradores de votos”: presidente Petro
El presidente Gustavo Petro anunció que la Policía Nacional recibió la orden directa de capturar a las personas involucradas en la compra de votos y ponerlas a disposición de la Fiscalía General de la Nación por delitos contra el sufragio, una de las prácticas ilegales más persistentes en la política colombiana.
“El presidente de la República ha dado la orden de capturar a los compradores de votos y ponerlos a órdenes de la Fiscalía. La compra de votos permite que los criminales se adueñen del Estado y de la ley en contra del pueblo”, afirmó el mandatario, al advertir sobre el impacto de estas conductas en la democracia.
La policía nacional tiene orden del Presidente de la República de capturar a los compradores de votos y ponerlos a órdenes de la fiscalía por delitos contra el sufragio.
La compra de votos permite que los criminales se adueñen del estado y de la ley en contra del pueblo. https://t.co/1IWVW1w617— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 3, 2026
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Un fenómeno histórico en la política colombiana
La compra de votos ha sido documentada durante décadas en Colombia, especialmente en contextos de alta pobreza y desigualdad. Tradicionalmente, esta práctica se ha realizado mediante la entrega de dinero en efectivo, mercados, materiales de construcción, promesas de empleo o el pago de servicios públicos a cambio del apoyo electoral. En algunos casos, intermediarios conocidos como “líderes” o “punteros” actúan como enlace entre campañas políticas y votantes, organizando la movilización y verificando el cumplimiento del acuerdo ilegal.
En zonas urbanas y rurales, organismos de control y misiones de observación electoral han señalado que estas prácticas suelen intensificarse durante elecciones locales y legislativas, donde el margen de votos es estrecho y el control institucional más débil. También se han denunciado mecanismos como el traslado irregular de votantes, la retención de cédulas y la presión directa sobre comunidades vulnerables.
Impacto institucional y respuesta del Estado
De acuerdo con expertos y autoridades electorales, la compra de votos no solo distorsiona la voluntad popular, sino que facilita la llegada al poder de redes clientelistas y, en algunos casos, de estructuras criminales que luego buscan recuperar su “inversión” a través de contratos públicos, corrupción administrativa o captura de entidades locales.
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El presidente Petro reiteró que combatir estas prácticas es una prioridad de su gobierno y que la acción de la Policía y la Fiscalía debe ser contundente para proteger la legitimidad de los procesos democráticos. Aunque la compra de votos está tipificada como delito en la legislación colombiana, las condenas han sido escasas en comparación con la magnitud del fenómeno.