Algunas mujeres tenían entre 14 y 15 años cuando quedaron embarazadas de soldados pertenecientes a los Cascos Azules, quienes no mantienen contacto ni con ellas ni con los hijos de estas.
Según la investigación, Néstor Orlando Arenas direccionó los contratos a una empresa que había sido constituida 15 días antes de la celebración de los mismos.