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Chelín: el indígena zenú que promueve el turismo y la cultura en La Guajira

El Estadero Caribe donde Chelín se ha convertido en uno de los espacios culturales y de esparcimiento más importantes del departamento.
Eduvilia Uriana

Para conocer y explorar el comercio en otras regiones del país, José Campo, más conocido como Chelín, un indígena zenú de Sincelejo, Sucre, llegó a La Guajira hace 20 años, específicamente en el resguardo indígena wayuu de Mayabangloma, En Fonseca, con el sueño de contribuir al mercado de la población. Su inteligencia y sabiduría propia lo convirtieron en el centro de las festividades y encuentros de la comunidad con el negocio familiar ‘Estadero Caribe donde Chelín’.

El estadero, que nació hace doce años y es el primer sitio de encuentros que integra a miles de familias en todas las fechas especiales como el carnaval, el Día de las Madre, Día del Amor y la Amistad, o las fiestas de diciembre.

“Escuchando las historias de mi suegra Hilda como eran las fiestas en las comunidades Wayuu, sin energía eléctrica, que anteriormente se realizaban con batería grandes, yo le dije a mi esposa: ¡mija! si nosotros tenemos unos ahorros porque no iniciamos algo, así sea vender Gaseosa”, recuerda José.

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Así arrancó el Estadero Caribe donde Chelin un sábado de 2010, al frente de su casa, e invitaron a tres mujeres donde las arenas fueron las que marcaron la pista. Inició sin enramada, sin nada, refrescos en una sola caba con hielo, sin nevera, y hoy es reconocido a nivel departamental por la amabilidad y simpatía con la que se caracteriza Chelín con los visitantes.

Según los pobladores de La Guajira, anteriormente existían puntos para divertirse, pero era solo para ventas de tragos cortos; con la llegada de chelín al resguardo se activaron las emociones de celebrar la cultura, los encuentros y el esparcimiento de manera sana.

“A medida del tiempo fuimos creciendo, construimos una enramada, escogimos el lugar indicado para el local y con buena música que le gusta a la gente, quienes fueron los que me dijeron: ¡vamos hacer actividades de diversión! Y así es que para las fechas de carnavales hacemos caminata, un recorrido con música por todas las comunidades que integran el resguardo, y el estadero también presenta su reina”.

La festividad del carnaval es la que ha marcado en el resguardo, donde cada comunidad indígena lleva su reina, su coreografía, cantos, en la pista del estadero realizan concurso de baile, demostraciones de danzas, tanto adultos y niños, incluso es una oportunidad más para los que trabajan día a día las ventas de comida tradicional de friche, empanadas, gaseosas, mecatos; es lo que más le pone vida a los miles de colores del carnaval que brillan en este territorio indígena.

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El estadero está ubicado en la comunidad de Mayalita, del resguardo wayuu de Mayabangloma, a siete kilómetros de Fonseca, territorio que está integrado por 923 familias, donde los árboles de trupio y corazón representan la resistencia del pueblo.

El estadero surge de la iniciativa de Chelín, pero es un local familiar, integrado por su esposa, suegra, y sus cuñados quienes ejercen de DJ.

Tras el crecimiento del estadero, Chelín conversó con su familia para definir el nombre del local, establecieron el nombre Estadero Caribe donde posteriormente lo impulsaron por las redes sociales; de inmediato los visitantes comenzaron a preguntar dónde quedaba el local y quién era el propietario.

Mientras la brisa suave corre y acaricia el rostro de José Campo, y el sol se está ocultando con el rayo mezclado con colores amarillos y naranjas, cuenta cómo en 1998, durante un viaje a Antioquia, surgió su inquietud de conocer sobre la diversidad de Colombia.

“Desde muy pequeño mis papas me inculcaron los principios de trabajar, desde muy niño ya estaba trabajando en vender boletas, rifas, empanadas, queso en la plaza de Sincelejo, yo me levantaba a las tres de la madrugada y llegaba a la casa a las siete de la noche, desde ese viaje a Antioquia dije: quiero experimentar en otros pueblos el comercio, pero nunca imaginé terminar en Mayabangloma con el estadero”, narra José.

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José recuerda que su seudónimo fue idea de su hermano mayor Juan Campo, que, en momentos de jugar se inventó el nombre y le puso Chelín, una manera graciosa para identificarlo en los ratos de espacimiento. Ahora es el comerciante más amado y apreciado por su humildad en el Caribe.

Cuenta que su recorrido como comerciante en Cartagena, Valledupar, San juan del Cesar y en La Guajira, le ha enseñado a ser más humano, humilde, solidario, amable y a servir a la comunidad.

El Estadero Caribe es el más visitado en el sur de La Guajira. En festividades, llegan foraneos de territorios como Barrancas, Hatonuevo, Distracción, y veredas como el Hatico, Laguna, entre otros.

“Aquí llegan mucha gente de otros pueblos porque ellos dicen que aquí es muy tranquilo. El ambiente es muy distinto al del casco urbano, y aquí llegan a despejar su mente”, dice Campo.

Para José Campo la mejor clave para construir un territorio de paz es la humildad, la amabilidad, la buena convivencia y la manifestación de la cultura a través de las celebraciones.

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