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Foto: Señal Colombia.

Luis Ospina: cine colombiano desde la memoria, la muerte y la ciudad

Por: Alejandra Restrepo

El mundo de la cultura vio con tristeza la partida del cineasta y promotor de ‘Caliwood’, Luis Ospina, quien falleció el 27 de septiembre de este año, tras permanecer en un coma inducido. Su legado para el cine colombiano es uno de los más grandes baluartes.

Para este realizador, la memoria era imprescindible, por eso su obsesión por retratar historias. Buscaba dejar grabadas en la memoria del país, las narraciones de una ciudad que podía resumir la cultura colombiana.

A Luis lo podemos conocer en más de 34 producciones, entre ellas cortometrajes, largometrajes, series de televisión y documentales. La vida era contada al estilo de ‘Caliwood’, un grupo de cinéfilos, quienes en medio de la rumba y las vivencias de juventud de los años locos de los 70 y 80, lograron crear un fuerte grupo de creadores que más adelante se convertiría en un pilar artístico y cinematográfico.

La síntesis de esta historia terminó compilada en una de sus películas más premiadas, ‘Todo comenzó por el fin’. En medio del rodaje de la película Luis se enfermó gravemente, pero así mismo se recuperó. Sin embargo, esa lucha contra el paso de los años y sus achaques le ganó la partida este fin de semana.

Luis nació en Cali en 1949, realizó estudios de cine en California (Estado Unidos) y fue codirector del Cine Club de Cali en los años 70 y codirector de una las revistas más vanguardistas del séptimo arte en el país, se trata de ‘Ojo al cine’, al lado de Andrés Caicedo y Carlos Mayolo.

Sus letras para esta industria están en revistas como ‘El Malpensante’, ‘Kinetoscopio’, ‘Número’ y ‘Cinemateca’, y en 2007 reunió sus escritos para el cine en el libro ‘Palabras al viento, mis obras completas’.

Pero sus trabajos más importantes los dejó en las pantallas, el cine desde muy pequeño lo atrapó. Desde su infancia, aprendió a amar el séptimo arte al lado de su padre, que le enseñó a hacer películas caseras, una empleada doméstica lo llevaba con sus hermanos al cine los domingos. Estaba tan ligado al cine que no recordaba cuál era la primera película que había visto.

El género documental fue su consentido, pensaba que el cine de ficción era complicado y costoso, por eso dedicó mucha parte de su vida a investigarlo y crear obras de gran factura.

A Ospina tres temas los obsesionaban: la memoria, la muerte y la ciudad. Esa ciudad que entre todos los amigos de Caliwood han llevado a las artes como queriendo inmortalizarla.

Para recordar a Luis Ospina, debemos mencionar algunos de sus trabajos:

‘Andrés Caicedo, unos pocos buenos amigos’ (1986) - Largometraje documental. Su primer largo documental, para hacerlo reunió a sus amigos y amigos de Andrés Caicedo para simplemente a hablar de sus recuerdos, de sus 12 años de producción artística, de su muerte, tan joven, tan sorpresiva, aunque anunciada.

‘Soplo de vida’ (1999). Basada en un guión de su hermano Sebastián Ospina, un drama policial acerca del  asesinato de una hermosa mujer, que dibuja la creación de unos personajes que solo en la mente de Luis Ospina podían tener tal exotismo y detalle. Ganó varios premios nacionales e internacionales.

‘Un tigre de Papel’ (2007). Un falso documental que retrata la historia colombiana de los últimos 40 años, la visión de decadencia de un artista izquierdista, después de luchar toda la vida por un lugar político no reconocido en la sociedad.

‘Todo comenzó por el fin’ (2015). Uno de sus trabajos más premiados, empezó siendo una historia sobre su pasado, años, 70, 80, amigos, producción artística; pero la enfermedad se atravesó en el medio y él decidió hacerla parte del proceso.

Luis Ospina era un creador cinematográfico incomparable, su narrativa fue parte fundamental en la formación de creciente industria del cine colombiano, sus creaciones han dejado un camino que los nuevos creadores de historias no pueden desconocer. Paz en su tumba.