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Estampillas en Colombia y el mundo: el sello postal de la historia

Por: Ana María Lara

La palabra estampilla les dice mucho a aquellas generaciones que conocieron las comunicaciones antes de que llegara la internet. En el presente, cuando los celulares y las redes sociales parecen ser el centro de nuestras vidas, las estampillas de correo son objetos raros, de colección; su uso parece cada vez menos frecuente. Sin embargo, siguen vigentes, circulan y nos maravillan con sus motivos gráficos.

Lejano parece el tiempo de las cartas, de los sobres y de los sellos postales o estampillas de correo escogidas con cuidado y sentido estético, ojalá con diseños alusivos a los sentimientos, a flores y pájaros, a hechos y personajes históricos, o a cuadros de artistas. Cuando las cartas eran de uso común, las estampillas de correo se ubicaban manualmente en la parte superior derecha en el sobre. Era un ritual que tomaba tiempo, que requería delicadeza; era una señal de complicidad y respeto con el destinatario. Este ritual empezó a ser menos usual en los años noventa.

Pero la estampilla, también llamada sello o timbre, aún está presente en la memoria de las generaciones anteriores y en los numerosos filatelistas (coleccionistas y conocedores de las estampillas, sellos, sobres y otros documentos postales) que hoy en día pujan por adquirir las más escasas o más raras de la historia universal, formando incluso redes de intercambio y clubes, como los hay en las principales ciudades de Colombia y del mundo, para un total de 170 millones de coleccionistas, según comentó en una entrevista Luis Humberto Jiménez Morera, presidente de Servicios Postales Nacionales S. A. 4-72.

Este pequeño objeto de papel de colores, cuadrado o rectangular y raras veces triangular, en general dentado, con pegante al reverso, de un centímetro cuadrado, que se vendía solo o en docenas, es testigo de los momentos históricos de un país, de su desarrollo cultural, científico y político, deportivo, de sus guerras, su geografía, su fauna, su flora. 

Nació a mediados del siglo XIX, en Inglaterra, a raíz de un hecho concreto. En aquel entonces, quien pagaba el importe de una carta o encomienda era el destinatario. Algunos no tenían el dinero suficiente para cancelar el valor, como le ocurrió a una joven en 1837; ella estaba en una posada en donde también se hallaba un profesor llamado Rowland Hill, que, conmovido, escribió una propuesta para que el Parlamento británico aprobara que el pagador fuera el remitente y se inventó así el sello postal o estampilla de correo. La primera, el penny black, llevaba en su diseño el perfil de la reina Victoria; fue emitida el primero de mayo de 1840. 

Progresivamente, todos los países fueron adoptando la estampilla, creándose en 1874 la Unión Postal Universal, adscrita a las Naciones Unidas y rectora de los servicios postales, que son de monopolio estatal.

Pero ¿cómo se creaba una estampilla? Se hacía por solicitud de un ciudadano o de una organización civil que proponía un tema relevante. Las autoridades, si aprobaban, encargaban su creación a un diseñador o ilustrador que tenía que hacer un trabajo muy minucioso, para que el tema apareciera con todos sus detalles en un formato diminuto. 

En Colombia, las primeras estampillas de correo fueron obra de Celestino y Jerónimo Martínez, en 1859, a raíz de la promulgación de la Ley de Correos por el presidente de la Confederación granadina. A lo largo de la historia de la República, aparecieron diversas clases de estampillas, nacionales y locales, con diseño especial, según si era correo marítimo o terrestre, si era recomendado, entrega a domicilio, urgente. Para las fechas de conmemoración del centenario de la Independencia salieron estampillas representando las batallas, los héroes y las ciudades ejemplares de aquella epopeya.

Foto: afitecol.com

Así, a través de la filatelia colombiana, se pueden recorrer los hitos de nuestra historia, la impresionante biodiversidad del país, sus costumbres y fiestas, su desarrollo artístico. Hoy, cuando las cartas son una rareza, se crean estampillas con el fin de conmemorar eventos o de apoyar proyectos o entidades. Recientemente se elaboró la estampilla que celebra los 80 años de la Radio Nacional de Colombia. 

Aunque hoy nos comunicamos por las redes, la correspondencia física sigue manteniéndose, así como la vocación de los coleccionistas por encontrar sellos postales de todas partes del mundo. En Colombia, las estampillas de correo o sellos postales son otorgados por el gobierno nacional, autorizados por el Mintic y elaborados y emitidos por 4-72, que es la marca de Servicios Postales Nacionales. Se imprimen en Francia en una casa certificada. Su uso y circulación son autorizados por la UPU (Unión Postal Universal) y la Intergraf; esta última es la encargada de fijar las normas para aquellas empresas que pueden formar parte de los impresores de seguridad, con lo que se evitan falsificaciones. 

Foto: Banco de la RepúblicaFoto: Banco de la República

Colombia hace parte de los 192 países miembros de la Unión Postal Universal, ello garantiza que las estampillas de correo emitidas en nuestro país circulen en todo el mundo y sean piezas de divulgación de nuestro patrimonio cultural, tanto más porque esta membresía garantiza la posibilidad de que las estampillas se expongan en los 192 museos que hacen parte de la UPU.

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