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Foto: Colprensa. Septiembre 2017.

“La renovación no nos debe dar miedo": papa Francisco

Por: Colprensa

El papa Francisco presidió la eucaristía en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín ante más de un millón de personas en donde indicó que Colombia tiene varias circunstancias que necesitan del estilo de vida de Jesús.

La agenda del prelado inició con un atraso por las condiciones climáticas que impidieron su traslado en un helicóptero desde el aeropuerto de Rionegro a la ciudad de Medellín y debió hacerlo por vía terrestre.

El sumo pontífice agradeció a los feligreses por la espera que se presentó en su viaje a la capital de Antioquia, “gracias por su paciencia y perseverancia”, les dijo.

En su discurso el papa Francisco señaló que “en Colombia hay tantas situaciones que reclaman de los discípulos el estilo de vida de Jesús, particularmente el amor convertido en hechos de no violencia, de reconciliación y de paz”.

El sumo pontífice también aseguró que el camino de los seguidores de Jesús requirió mucho esfuerzo de purificación “para el Señor es de suma importancia que quienes nos decimos discípulos no nos aferremos a cierto estilo, a ciertas prácticas que nos acercan más al modo de ser de algunos fariseos de entonces que al de Jesús”.

“La libertad de Jesús se contrapone con la falta de libertad de los doctores de la ley de aquella época, que estaban paralizados por una interpretación y práctica rigorista de la ley” . Jesús no se queda en un cumplimento aparentemente correcto, El lleva la ley a su plenitud y por eso quiere ponernos en esa dirección, en ese estilo de seguimiento que supone ir a lo esencial, renovarse e involucrarse que son tres actitudes que tenemos que plasmar en nuestra vida de discípulos”, añadió el prelado.

Para el obispo de Roma, ir a lo esencial implica “que la relación con Dios no puede ser un apego frío a normas y leyes, ni tampoco un cumplimiento de ciertos actos externos que no llevan a un cambio real de vida” aclarando que el discipulado no puede ser motivado simplemente por una costumbre sino que debe partir de una viva experiencia de Dios y de su amor.

“El discipulado no es algo estático, no es simplemente el apego a la explicitación de una doctrina, sino la experiencia de la presencia amigable, viva y operante del Señor, un permanente aprendizaje por medio de la escucha de su Palabra. Y esa palabra, lo hemos escuchado, se nos impone en las necesidades concretas de nuestros hermanos: será el hambre de los más cercanos o la enfermedad” señaló el sumo pontífice.

En cuanto a la actitud de renovarse, el papa Francisco explicó que así como Jesús zarandeaba a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la Iglesia es zarandeada por el espíritu para que deje sus comodidades y apegos.

“La renovación no nos debe dar miedo, la Iglesia está siempre en renovación y no se renueva a su antojo, sino que lo hace firme y bien fundada en la fe, sin apartarse de la esperanza”, el papa aclaró que esta renovación supone sacrificio y valentía, “no para considerarse mejores o más pulcros, sino para responder mejor al llamado del Señor”.

Frente a la tercera palabra, de involucrarse, dijo que no podemos ser cristianos que utilicemos continuamente el “prohibido el paso”, ni considerar que somos dueños de una parcela, adueñándonos de algo que no es nuestro.

“La Iglesia no es nuestra, es de Dios; él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí entre nosotros su alimento. Nosotros somos simples servidores  y no podemos ser quienes impidamos ese encuentro”, indicó el prelado, quien aclaró que Jesús nos pide, como lo hizo a sus discípulos: dar de comer porque este es nuestro servicio.

En este sentido, el papa referenció a San Pedro Claver quien bajo el lema de vida "Esclavo de los negros para siempre" comprendió que no podía permanecer indiferente ante el sufrimiento de los más necesitados de su época y que tenía que hacer algo para aliviarlo.

Finalmente, el sumo pontífice indicó que la Iglesia católica esta llamada a empeñarse con mayor audacia en la formación de discípulos misioneros, “discípulos que sepan ver, juzgar y actuar, misioneros que saben ver, sin miopías heredadas; que examinan la realidad desde los ojos y el corazón de Jesús, y desde ahí la juzgan. Y que arriesgan, actúan, se comprometen”.

El pontífice finalizó su intervención asegurando que vino para confirmanos en la fe y en la esperanza del evangelio “Manténganse firmes y libres en Cristo, de modo que lo reflejen en todo lo que hagan; asuman con todas sus fuerzas el seguimiento de Jesús, conózcanlo, déjense convocar e instruir por él y anúncienlo con la mayor alegría”.