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Conozca los cerros de Mavicure, sus historias ancestrales, la leyenda de la Princesa Inírida y las recomendaciones para visitar este destino del Guainía.
Foto: Ministerio de Ambiente

Cerros de Mavicure: el paisaje sagrado que guarda las historias ancestrales del Guainía

A unas dos horas en lancha desde Inírida se encuentran los cerros de Mavicure, tres grandes formaciones rocosas que hacen parte de las tradiciones de las comunidades indígenas y de la leyenda de la Princesa Inírida.

Llegar a los cerros de Mavicure significa adentrarse en un territorio marcado por grandes ríos, selva, formaciones rocosas y relatos transmitidos de generación en generación. Este lugar, considerado una de las insignias naturales del Guainía, se encuentra aproximadamente a dos horas en lancha desde Inírida, la capital del departamento.


El recorrido por el río permite observar parte del paisaje que caracteriza a esta región de la Amazonía colombiana. Desde el aire, poco antes de aterrizar en Inírida, los grandes cauces de los ríos y la extensa selva muestran la dimensión de un territorio atravesado por las aguas.


Entre los principales afluentes se encuentran los ríos Inírida, Atabapo, Guaviare, Guainía y Negro. Además de ser fundamentales para las comunidades indígenas, estos ríos hacen parte de los atractivos naturales que rodean al departamento.

Cerros de Mavicure junto al río Inírida


Los cerros de Mavicure y la leyenda de la Princesa Inírida


A orillas del río Inírida se levantan tres grandes monolitos que forman parte de un espacio considerado sagrado por las comunidades de Remanso y Venado.


Delio de Jesús Suárez Gómez, capitán de la comunidad de La Ceiba, explica que estas formaciones son conocidas como Mavicure, Cerro Mono y Cerro Pajarito. El primero es el que actualmente recibe visitantes que llegan para realizar el ascenso.


Según el relato transmitido por los mayores de las comunidades, estas formaciones están relacionadas con una antigua historia en la que aparecen tres hermanos y la abuela, representada por una piedra blanca que puede observarse cuando disminuye el nivel del río durante el verano.


La tradición también cuenta que quienes llegan a pescar realizan ofrendas a esta figura, como un pedazo de pescado o de casabe. Estas prácticas forman parte de la relación cultural que las comunidades mantienen con el territorio.


La historia de los tres cerros está vinculada además con la leyenda de la Princesa Inírida, uno de los relatos tradicionales más conocidos del departamento y que continúa siendo transmitido por las comunidades indígenas.

Según la leyenda, la princesa Inírida bebió una poción preparada por un indígena que buscaba conquistarla. La bebida, elaborada con malas intenciones, habría provocado que la joven perdiera la razón y emprendiera un ascenso hasta el Cerro Pajarito, donde su espíritu quedó eternizado para gobernar la selva.
 


Un territorio marcado por los ríos


Los cerros de Mavicure hacen parte de un recorrido en el que los ríos tienen un papel fundamental. Uno de los puntos destacados es la Estrella Fluvial del Oriente, lugar donde confluyen los ríos Guaviare, Atabapo e Inírida.


Para conocer estos lugares es necesario recurrir a operadores turísticos pertenecientes a las comunidades indígenas de la región. Curripacos, Puinaves, Piapocos, Cubeos, Yarales, Tucanos y Desanos, entre otros pueblos, participan en actividades relacionadas con el turismo y acompañan a los visitantes en los recorridos.


De esta manera, el viaje no se limita al paisaje. Los guías locales también comparten historias, conocimientos y tradiciones asociadas con los lugares que hacen parte del territorio.

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¿Cómo es subir a los cerros Mavicure?


El ascenso al cerro requiere preparación física y seguir las recomendaciones de los guías locales. El recorrido transcurre entre zonas rocosas y vegetación, por lo que se recomienda llevar ropa ligera, sombrero, gafas de sol, repelente, bloqueador solar y suficiente hidratación.


También es importante contar con seguro médico y carné de vacunación contra la fiebre amarilla, evitar elementos desechables y contar con los permisos correspondientes de los capitanes o autoridades de las comunidades.


El ascenso puede tomar alrededor de una hora y treinta minutos, mientras que el descenso tiene una duración similar. Después del recorrido, el viaje continúa por el río Inírida hacia el Resguardo Almidón-La Ceiba, donde se encuentra la comunidad de La Ceiba, aproximadamente a una hora y diez minutos de Inírida.
 

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