Colombia acelera su transición a energías limpias y se compara con otros países de América Latina
Colombia ha registrado un avance significativo en su transición hacia una matriz energética más limpia y diversificada, impulsado por la expansión de proyectos solares y eólicos, y por una creciente penetración de renovables en su sistema eléctrico nacional. Este progreso se da en el contexto de una región latinoamericana que vive un momento decisivo en su transformación energética.
¿Cómo ha avanzado Colombia en energías limpias?
Según datos oficiales del Ministerio de Minas y Energía, Colombia pasó de contar con apenas un 2 % de su matriz eléctrica en energías limpias en 2022 a alcanzar 13,87 % en 2025, un salto considerado histórico por las autoridades nacionales. Este crecimiento ha sido impulsado por estrategias como el Plan 6GW Plus, que busca incorporar capacidad solar y eólica al sistema nacional.
Además, el país ha superado los 3 gigavatios (GW) de capacidad de generación limpia, multiplicando por quince su capacidad instalada frente a 2018 y consolidándose como un actor relevante en el segmento de energías renovables en la región.
Actualmente, Colombia posee cerca de 1,9 GW en capacidad renovable no convencional, con un crecimiento especialmente acelerado en energía solar fotovoltaica, que aumentó un 94 % en 2024, aunque la participación de la energía eólica aún es modestamente baja.
A esto se suma la participación de las energías renovables en la matriz energética total, que incluye grandes hidroelectricas tradicionales, y representa una proporción considerable frente a otras regiones en desarrollo.
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¿Cómo se compara con otros países de América Latina?
En el contexto latinoamericano, Brasil, Chile y México se destacan por su volumen de inversión y capacidad instalada:
Brasil lidera la región con más de 86 GW de capacidad renovable, dominada por solar y eólica, con aumentos fuertes interanuales.
México ha alcanzado cerca de 19,3 GW de energía limpia entre solar y eólica.
Chile ha experimentado crecimientos sostenidos, con números también importantes en energía renovable.
Aunque Colombia todavía está por debajo de estas economías en términos absolutos de capacidad instalada, su ritmo de crecimiento en porcentajes relativos destaca frente a su propia base inicial, reflejando una aceleración importante en los últimos tres años.
¿Qué retos enfrenta Colombia para consolidar su transición?
Pese a este avance, Colombia encara varios desafíos estructurales en su transición energética:
Inversiones necesarias: alcanzar metas más ambiciosas requerirá inversiones significativas para potenciar energía solar y eólica, así como fortalecer la red de transmisión.
Dependencia hidráulica: cerca del 70 % de la generación eléctrica sigue dependiendo de fuentes hidráulicas, lo que crea vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos como sequías.
Infraestructura y regulación: mejorar la infraestructura de transmisión y ajustar incentivos regulatorios es clave para atraer inversión privada sostenible a gran escala.
La región de América Latina y el Caribe enfrenta una creciente demanda de electricidad y una fuerte apuesta por infraestructuras energéticas modernas. Proyectos e inversiones están orientados a reforzar la participación de renovables en la matriz energética, con la energía solar y eólica cubriendo una parte importante de la nueva capacidad instalada en 2025.
Organismos regionales estiman que la región necesitará inversiones cercanas a 1,5 billones de dólares para 2050 si se quiere alcanzar un escenario de descarbonización acelerada, lo que subraya la magnitud de la transformación pendiente.