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Papaya, el cultivo que cosecha esperanza en Nueva Pativaca

Yoleida cree en la paz, por eso considera que a través del cultivo de papaya le están devolviendo la esperanza a un pueblo que no quiere volver a saber nada más de la violencia. 
Foto: Pixabay.
Rosember Anaya

En el año 2000, a Yoleida Salcedo le tocó salir corriendo de su parcela. Las balas y el terror que infundían en aquel entonces los grupos al margen de la ley hicieron que esta mujer abandonara sus cultivos. Yoleida huyó con dolor de Nueva Pativaca, una vereda que hace parte del corregimiento El Salado, perteneciente a El Carmen de Bolívar. En este territorio de los Montes de María los paramilitares cometieron una de las peores masacres de la historia de Colombia.

Yoleida, como la gran mayoría de las mujeres de Pativaca, vivía del cultivo del tabaco negro, pero con la ola de violencia las compañías de tabaco se fueron del territorio y su fuente de empleo se acabó. 

Con el desplazamiento masivo que se vivió en El Salado, Yoleida, una mujer de tez blanca, y quien se define como una mujer “emprendedora”, emigró hacía Cartagena. Después se fue a Barranquilla y también probó suerte en Magangué, pero en ninguno de estos tres lugares se halló. “Lo mío es el campo”, sostiene con orgullo.

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Cinco años después del desplazamiento, Yoleida regresó a Nueva Pativaca. Con su retorno también llegó la ilusión y las ganas de seguir emprendiendo. A pesar de que la producción del tabaco negro se había acabado, no se quedó cruzada de brazos y decidió apostarle al cultivo de frutas de la región.

“Yo soy la representante legal de Asoagropat (Asociación Agroempresaria de Nueva Pativaca). Somos una asociación conformada por 40 familias, desplazadas y retornadas al territorio. Nos dedicábamos al cultivo del tabaco negro, pero eso se acabó. Luego del retorno le apostamos a los cultivos de frutas. Estamos cultivando papaya. Por la violencia las compañías de tabaco se fueron y nos tocó reinventarnos. Transformamos también el ajonjolí. Pasta de ajonjolí. Esa pasta fue la fuente principal de ingresos en plena pandemia”, indica Salcedo.

Yoleida cree en la paz por eso considera que, a través de su asociación, de la que también hacen parte otras 34 mujeres, están devolviéndole la esperanza a un pueblo que no quiere volver a saber nada más de violencia. 

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“Lo más bonito es la recuperación del tejido social, el reencuentro. Sumado a esto también están los campesinos que han sido restituidos y eso abre una nueva esperanza. A las personas que dejaron sus parcelas se las han retornado. Volver a reencontrarse es muy lindo”, dice con la voz entrecortada. 

Nueva Pativaca es la vereda más lejana de la zona baja de El Carmen de Bolívar. Es una población de aproximadamente 300 habitantes, no hay luz eléctrica, y las vías de acceso están en mal estado. Por eso Yoleida hace un llamado para que el gobierno eche una mirada hacia este territorio de los Montes de María.

“Nuestro gran sueño es contar con luz eléctrica, eso nos ha afectado bastante. A pesar de las falencias con las que contamos le apostamos a la reactivación del campo, en verdad vale la pena y le estamos enseñando a los jóvenes.  La papaya necesita un cuidado especial. Debido al mal estado de las vías nos tenemos que dar la vuelta por el departamento de Sucre para sacar la producción.  El mal estado de las vías ha sido nuestra mayor preocupación”, agrega Yoleida.

Yoleida continúa pensando en grande, por eso seguirá trabajando fuerte y capacitándose para seguir sacando adelante su asociación. “Soñamos con que nosotras podamos conformar una empresa, tener nuestro propio espacio, queremos un quiosco. Que las personas que pasen por Pativaca encuentren nuestros productos en un punto específico”, afirma. 

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