El jaguar que había sido rescatado esta semana en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Amazonia, escapó del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Corpoamazonia, donde permanecía bajo observación médica y en proceso de recuperación. La situación obligó a las autoridades a activar un Puesto de Mando Unificado (PMU) y desplegar labores de monitoreo para establecer el paradero del felino.
La ausencia del ejemplar fue reportada hacia las 5:30 de la mañana por el personal de vigilancia del centro. De inmediato, el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres, Corpoamazonia, el Ministerio de Ambiente, la Fuerza Pública y demás entidades de apoyo coordinaron acciones de seguimiento que incluyen sobrevuelos con drones y recorridos en zonas cercanas al CAV y comunidades aledañas.
Sin embargo, esta historia comenzó dos días antes.
En la madrugada del 16 de junio, vigilantes de la Universidad Nacional alertaron sobre la presencia de un jaguar dentro del campus universitario, una zona cercana a sectores de tránsito frecuente y al aeropuerto de Leticia. Durante varias horas, un operativo conjunto entre Corpoamazonia, Policía Ambiental, la Fundación IKOZOA y especialistas en fauna silvestre permitió realizar un rescate seguro del animal.
Se trataba de un macho adulto de aproximadamente 127 kilogramos, con una edad estimada entre siete y ocho años. El felino presentaba signos de agotamiento y una afección cutánea en una de sus patas, por lo que fue trasladado al CAV para recibir hidratación, tratamiento y valoración veterinaria. Los análisis clínicos descartaron enfermedades o lesiones graves y determinaron que el ejemplar estaba en condiciones adecuadas para regresar a la vida silvestre.
John Fredy Valencia Dos Santos, biólogo de Corpoamazonia, explicó que la recomendación de los especialistas era reducir al mínimo el contacto humano y avanzar en su liberación lo antes posible para evitar mayores niveles de estrés.
"El animal ya se encontraba recuperado. Seguramente el estado de estrés y creemos que también la situación de la celebración del partido de anoche, la pólvora y todo eso, estresaron mayormente al animal. Comenzó a tratar de romper la malla de la jaula donde estaba y finalmente logró liberarse", señaló.
El profesional insistió en que el llamado principal es a mantener la calma y evitar acciones que puedan poner en riesgo tanto a las personas como al propio felino.
"A toda la comunidad, especialmente a las comunidades aledañas del resguardo San Sebastián y del sector de Los Lagos de Yahuarcaca, les pedimos que guarden las medidas de precaución. No se acerquen, no traten de capturarlo, no lo lastimen; más bien intenten ahuyentarlo, mantengan la tranquilidad y no generen pánico, entendiendo que es un animal que está tratando de volver a su hábitat, que ojalá pueda hacerlo. En caso de visualizarlo, lo que se recomienda es informar a las autoridades respectivas para establecer el procedimiento correspondiente".
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Más allá de la contingencia, especialistas recuerdan la importancia ecológica del jaguar (Panthera Onca) para la Amazonía. Además de ser el felino más grande de América, el jaguar es considerado una especie sombrilla, su conservación contribuye a proteger amplias extensiones de bosque y a mantener el equilibrio de los ecosistemas, regulando poblaciones de otras especies y evidenciando la buena salud de los hábitats donde se encuentra.
Pero para los pueblos indígenas amazónicos, su significado va más allá de lo biológico. Es un ser de poder y sabiduría, un protector asociado al equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Raly Chicaco, del pueblo Bora, explica que la aparición del jaguar dentro de la universidad también puede interpretarse desde una dimensión espiritual.
"Nosotros siempre decimos que el jaguar es como un abuelo. Es un abuelo de conocimiento que está recorriendo el territorio, viendo a sus nietos, cómo están y qué están aprendiendo; también trae un mensaje. Si no atacó a los animales ni a las personas y solamente estuvo ahí, es como una visita, una señal de tranquilidad. Está observando dónde están sus nietos".
Mientras las autoridades continúan las labores de búsqueda, la historia de este jaguar se convierte en un llamado a proteger los ecosistemas que sostienen la vida y a entender que la conservación de especies como el jaguar es, en últimas, una apuesta por el futuro de la selva y de quienes dependen de ella.