Francia, Suecia, Reino Unido, Alemania y Noruega comenzaron a enviar personal militar a Groenlandia a petición de Dinamarca, en una fase inicial de reconocimiento y preparación de ejercicios, tras la repetidas amenazas de Trump.
Al menos 4.500 jóvenes inuit sufrieron una política destinada a limitar la natalidad en el territorio ártico que, si bien ya no era una colonia, permanecía bajo tutela de Copenhague.