El río Atrato, reconocido por un fallo histórico en Colombia, pudo ser un símbolo global de protección ambiental, pero ocho años después sigue atrapado en la minería ilegal y el conflicto armado.
Los ríos se están calentando y pierden oxígeno más rápido que los océanos, según un estudio dirigido por la Universidad de Pensilvania (Penn State), en Estados Unidos.