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CERRAR

tejedoras

El 11 de marzo de 2000, Mampuján, en el norte del país, sufrió el ataque de un grupo paramilitar, que obligó al desplazamiento de la población.
Las mujeres tejedoras y sabedoras del hilado del algodón desde cero tienen la necesidad de pasar el conocimiento a edades tempranas, para continuar con el legado del tejido.
Con aguja e hilo en mano, un grupo de mujeres decidió sanar las heridas que les dejó el conflicto armado y emprender un nuevo episodio en sus vidas.
En Nariño se teje entre montañas sagradas; el legado ancestral de la guanga que pervive gracias a las manos de mujeres tejedoras.
Su objetivo final es tejer lazos de amistad y empatía, erradicando el estigma y creando alternativas laborales para las futuras generaciones.