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Foto: César Mauricio Olaya

La Insurrección Comunera, el preámbulo de la independencia

Por: Heliana Ortiz y Angélica Blanco, Radio Nacional Santander

38 años, 3 meses y 11 días antes del triunfo del general Simón Bolívar en la Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819) una mujer, un hombre y un pueblo sembraron por primera vez, en lo que era el reino de la Nueva Granada, la semilla del descontento y el primer clamor de justicia social en América.

Así, el 16 de marzo de 1781 en lo que hoy es el municipio de El Socorro, nació la Insurrección Comunera, y lo registraron los historiadores que han reconstruido el camino de la independencia colombiana.

Ese día, en la plaza central frente al estanco, Manuela Beltrán, una mujer de quien no se sabe nada más que su actuación heroica, rompió el edicto en el que la Corona Española anunciaba nuevos impuestos para los ya cansados habitantes de la época colonial.

Foto: Alcaldía El Socorro

“El Socorro es junto a Mompox, Cartagena y la misma Santa Fe, uno de los bastiones de nuestra historia. Fuimos el epicentro del levantamiento de los comuneros. Los caudillos de la época reunieron a más de 15 mil hombres para en una sola voz exigir la caída de los tributos y solicitar reformas”, relata Wilman Amaya León, historiador y docente.

Siguiendo el legado de Manuela, se eligieron capitanes, que junto a sus seguidores, iniciaron la revolución para llegar hasta Santafé. Al grito de “Viva el Rey y abajo el mal gobierno”, no solo se unieron los inconformes de la Villa del Socorro sino incluso de Pasto, Antioquia y Mérida, de la Venezuela del hoy.

“Cuando las autoridades virreinales conocieron que al menos 20 mil comuneros acampaban en los contornos de Zipaquirá y amenazaban seguir sobre Santafé de Bogotá,se confabularon con el arzobispo Antonio Caballero y Góngora, decidieron ofrecer a los capitanes de los comuneros cuánto pedían y se firmaron las capitulaciones”, cuenta el escritor Germán Arciniegas. 

Él añade que, con las Capitulaciones de Zipaquirá, firmadas el 8 de junio del mismo año en que se originó el movimiento comunero, los alzados regresaron a su vida cotidiana, y entonces la Corona desconoció lo pactado y además “les dieron el más cruel castigo: descuartizaron a los líderes, entre ellos Galán, cuyo nombre abre el catálogo de los héroes y mártires de la independencia colombiana”, agrega.

Foto: Gobernación de Santander

El nombre de José Antonio Galán, a quien se le atribuye el hechizo de la gesta comunera revolucionaria, se mantiene vivo en la memoria santandereana como si su asesinato hubiera ocurrido hace pocas horas, contrario a lo que pensaron quienes con la traición buscaban apagar la llama que se había encendido y por la que hoy se conoce al municipio de El Socorro como ‘Cuna de la libertad de América’.

No fue fácil, reconocen los historiadores de hoy, que al hilvanar la cadena de acontecimientos este episodio fuera considerado como el primer paso de una lucha que a la postre llevó a la Independencia.

Sin embargo, pocos son capaces de mirar actualmente hacia atrás y reconocer el aporte de esta primera insurrección, por la que el departamento de Santander conmemoró grandes acontecimientos en el transcurso de este Bicentenario que recorrió 87 municipios del país. Exaltó a sus pobladores y rememoró el pasado que estuvo lleno de gente valiente y capaz de darlo todo por el deseo de la libertad.

Foto: Gobernación de Santander