Tumaco se prepara para vibrar al son de la marimba de chonta, los cununos y los guasás. Del 28 al 31 de octubre de 2026, el Festival Internacional del Currulao celebrará su decimoquinta edición, consolidándose como el escenario por excelencia para la salvaguardia, visibilización y goce de las tradiciones afrocolombianas.
Bajo la visión inicial del gestor cultural Julio César Montaño y el liderazgo de la organizadora Luz Tenorio, el festival que le rinde tributo al currulao abre sus puertas este año en su edición número quince para reafirmar que el Pacífico tiene una voz viva, ancestral y potente.
En el Pacífico colombiano, el mar no solo trae olas; trae memoria, cantos y resiliencia. En San Andrés de Tumaco, cuando el bombo resuena y las cantadoras alzan sus voces, el territorio se transforma.
“El Festival del Currulao no es una simple fiesta ni un espectáculo para espectadores lejanos; es la manifestación viva del ser afrodescendiente, un espacio donde la cultura se convierte en la herramienta más contundente para sanar las heridas del conflicto, armándola de reconciliación y paz”, afirmó América Arboleda, gestora cultural.
¿Cuál será la programación en el Festival del Currulao?
Más allá de los conciertos y el festejo, esta edición destaca por su componente académico y de tejido social. Tal como lo han promovido sus organizadores, el evento contará con una enriquecida programación que incluye:
Coloquios y foros: espacios de reflexión y diálogo profundo sobre la historia, los retos actuales de la cultura negra y la preservación del patrimonio inmaterial del litoral.
Talleres y procesos formativos: jornadas dirigidas a la comunidad y a los nuevos cultores para aprender de cerca sobre la ejecución instrumental, la danza y las narrativas del territorio.
Muestras artísticas: un derroche de talento con agrupaciones provenientes de distintos rincones del territorio nacional e invitados internacionales que dialogan con los sonidos tradicionales del Pacífico.
El festival también rinde homenaje a la identidad a través de los sabores, reuniendo lo mejor de la gastronomía autóctona y las bebidas tradicionales de la región. Allí, los saberes de la cocina tradicional y las bebidas típicas se convierten en puntos de encuentro obligatorios para locales y turistas.
Para Luz Tenorio y el equipo organizador, esta decimoquinta versión representa mucho más que un evento festivo: es la oportunidad de mostrar al país y al mundo las bondades, la resiliencia y el valor de los procesos culturales que se gestan en Tumaco a lo largo de todo el año.
La mujer como líderes en las regiones
En este tejido cultural, las mujeres son la columna vertebral. Ellas no solo custodian los saberes ancestrales de la botánica, la cocina y los velorios, sino que transmiten de generación en generación los arrullos, alabaos y chigualos. Con el guasá en la mano y sus faldas blancas en movimiento, las cantadoras asumen la vocería política e histórica de la región. Cuando una mujer canta en el escenario del festival, canta por la vida, por los hijos perdidos en medio de la violencia y por el derecho ancestral a habitar la tierra en tranquilidad.