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CERRAR

ARN lidera encuentro de reconciliación entre víctimas y exmilitares en Córdoba

El encuentro incluyó reconocimiento de responsabilidades, actos restaurativos y compromisos de no repetición.
Radio Nacional de Colombia

En un nuevo intento por fortalecer los escenarios de verdad, memoria y reparación en los territorios afectados por el conflicto armado, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización encabezó en el departamento de Córdoba el cierre del proceso denominado “Luz de Esperanza”, un espacio de diálogo entre familiares de víctimas y exintegrantes de la Fuerza Pública vinculados ante la justicia transicional.

La jornada reunió a 16 familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales y desaparición forzada, junto a 20 comparecientes del Batallón de Infantería número 33 Junín del Alto Sinú y del Gaula Córdoba, quienes durante meses participaron en encuentros de escucha y reconocimiento de responsabilidades.

El acto fue presentado por las autoridades como un ejercicio restaurativo orientado a consolidar caminos de reconciliación territorial y construcción de paz.

¿Qué mensajes dejaron las víctimas y los comparecientes?

Uno de los momentos más simbólicos del encuentro ocurrió durante la intervención de Jesús Riascos, compareciente ante la justicia transicional, quien reconoció públicamente el impacto de los hechos sobre las familias afectadas.

“Hoy no venimos a cumplir un protocolo, hoy vinimos a hablarles mirándolos a los ojos”, expresó Riascos al admitir la magnitud del daño ocasionado y el impacto que tuvieron las acciones cometidas sobre proyectos de vida y núcleos familiares.

Para los asistentes, este tipo de declaraciones representan un avance dentro de los procesos de reconocimiento de verdad impulsados por la Jurisdicción Especial para la Paz.

¿Qué actos simbólicos marcaron la jornada?

El encuentro estuvo acompañado de varias acciones restaurativas construidas conjuntamente entre víctimas y comparecientes. Entre ellas se destacó la entrega de sombreros vueltiaos tejidos colectivamente, así como relicarios con códigos QR que recopilan testimonios y memorias del proceso.

Otro de los momentos centrales fue la siembra de una bonga, árbol emblemático de la región Caribe, símbolo de permanencia, memoria y compromiso con la no repetición.

Las autoridades explicaron que estos elementos buscan convertir el dolor en ejercicios de construcción colectiva y fortalecimiento del tejido social.

¿Qué dijo la ARN sobre la necesidad de ampliar estos espacios?

La directora de la ARN, Alejandra Miller, aseguró que este tipo de iniciativas deben replicarse en otras regiones del país donde persisten heridas derivadas del conflicto armado.

“Necesitamos que este tipo de procesos se amplifiquen en todos los territorios del país, porque aún hay mucho dolor”, afirmó la funcionaria, al insistir en que los ejercicios de diálogo permiten avanzar hacia escenarios reales de convivencia.

Miller sostuvo además que los procesos de justicia restaurativa y reconocimiento de responsabilidades son fundamentales para consolidar una paz duradera.


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¿Cuál fue el acompañamiento institucional al proceso?

El cierre del proceso contó con acompañamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz y apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones.

Las entidades participantes coincidieron en que el diálogo entre víctimas y comparecientes se ha convertido en una herramienta clave para avanzar en escenarios de reparación simbólica, reconstrucción de confianza y garantías de no repetición en los territorios más golpeados por la violencia.

La ARN reiteró que continuará promoviendo este tipo de espacios en distintas regiones del país como parte de las estrategias orientadas a fortalecer la paz total y la reconciliación nacional.

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