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Mujeres campesinas en Guatavita hicieron frente al machismo con unión y liderazgo

Un grupo de mujeres rurales decidió formar una asociación para la transformación de productos lácteos, enfrentando no solo las dificultades de cualquier emprendedor sino también la oposición de sus parejas.
Mujeres campesinas: enfrentando el machismo en Guatavita
Campo Colombiano
Foto: Radio Nacional de Colombia
Wilson Bonilla

Este contenido hace parte del especial 'Mujeres campesinas: esperanza en los territorios' de El Campo en la Radio, elaborado en el año 2021.

Hablar de Guatavita, es referirse a uno de los municipios más lindos de Colombia, pero hablar de las mujeres de esta localidad en el centro del país, es destacar su lucha contra el machismo y su trabajo por y para ellas mismas.

Esta es la historia de 30 mujeres que se unieron para desarrollar una labor que les permitiera generar ingresos, inicialmente a través de las manualidades, pero que en el camino encontraron la manera de superar las dificultades, en un entorno donde los hombres tenían la última palabra.

“Al principio la credibilidad, la gente decía, ni siquiera a esas señoras, a esas viejas, quién les va a vender quién les va a comprar. Pero con responsabilidad, con gestión, con el empoderamiento de saber que lo que estamos haciendo está bien, y que está llenándonos de orgullo hemos logrado superar estas situaciones”, relató la vicepresidenta de AMEG, Gilma Rodríguez Jiménez.

Gilma Rodríguez, vicepresidenta de la asociación Ameg

Ella, junto a Ana Leonor Rodríguez, Ana del Carmen Cortés y Margarita Cortes, mujeres de diferentes generaciones, son las voces que representan el legado que asumieron hoy en día 47 mujeres, y que les dejó Claudia Rubiela Rodríguez, quien animada por lo que pueden hacer las mujeres, formó la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Guatavita, AMEG, en la vereda carbonera alta que está ubicada a media hora de la cabecera municipal.

“Ella nos convocó a organizarnos en una asociación, ya que nuestro trabajo era únicamente, el hogar y los oficios de la casa, atender a los hijos, atender al marido, entonces, pues ya esta señora nos ilustró cómo formar la asociación, comenzamos haciendo jabones, no nos dio resultado, acabamos con todas las ollas de la casa”, recuerda Ana Leonor Rodríguez, al relatar que luego de estos primeros intentos, nació el emprendimiento de transformación de la leche y la producción de derivados lácteos que hoy manejan. 

Y cómo todo en la vida, hay tropiezos, un día por asuntos legales, les cerraron la planta en la cual transforman la leche, para producir quesos, yogures, panelitas de leche y arequipe, algo que, sin la fortaleza de sus mentes y corazones, habría sido el fin de un sueño y de una estrategia de vida.

“Algunas señoras, en ese momento decidieron irse. A nosotras nos enseñaron que cuando uno se cae, se levanta, se limpia las rodillas y sigue, porque de eso estamos hechas las mujeres del campo y los hombres, de esfuerzo, de tesón, de levantarnos muy temprano todos los días y de luchar por nuestros sueños”, exalta Gina Rodríguez.

Enfrentan el machismo con trabajo y conciencia

Machismo significa, según el diccionario, la actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer, a esto precisamente se enfrentaron las mujeres de la Asociación, y ese fue el comienzo para ellas, para verse a sí mismas como campesinas emprendedoras de Guatavita. 

“Hace más o menos 30 años se veía mucho más el machismo en la zona rural, las mujeres trabajaban sin ninguna retribución económica. Nosotras que tuvimos la oportunidad de estudiar algunas, de hacer el bachillerato, porque nos apoyaron nuestros padres…queríamos otros horizontes para muchas mujeres que veíamos que en sus casas y hogares no tenían igualdad de género”, dice enfáticamente la vicepresidenta de AMEG.

Ellas comenzaron a notar los cambios en sus hogares desde el principio, porque se sentían motivadas, pues el estar fuera de sus hogares en otras labores era gratificante, como lo dice Ana del Carmen Cortés, una de las mujeres más adultas de la agrupación. “La dicha de salir uno de la casa, no todos los días en la misma rutina. A mí me interesaban las reuniones que les daban personas de la Universidad Nacional, la Javeriana, entendimos muchas cosas", mencionó. 

Margarita Cortés, quien en principio se unió para poder vender la leche a la asociación, además de lo aprendido valora que AMEG emplee a los hijos de los asociados, pues su hija es operaria en producción de quesos.

“Empezamos a soñar con que podíamos jugar a ser grandes empresarias. Tuvimos muchos tropiezos algunas con nuestros esposos, porque por la manera en que los criaron, pensaban que la mujer en el campo solo está para apoyar al hombre, para trabajar, pero en ningún momento para ser más que él ni para poder generar sus propios recursos”, explicó Gilma Rodríguez Jiménez. 

Pará ella, el coraje y la rebeldía de estas mujeres fue fundamental: “teníamos en nuestro corazón la rebeldía, teníamos lo que nos inculcaron de igualdad, lo que vivimos en nuestra casa en donde nuestra mamá trabajaba igual que él hombre y tenía los mismos derechos, pero había muchas mujeres que no, que tenían miedo a entender que ellas también tenían derechos, qué ellas también podían hacer sus propias actividades y sobre todo ganar sus propios recursos”.

Estas emprendedoras son conscientes que el machismo aún persiste en muchos lugares de Colombia, pero también que hay espacios donde ha sido posible enfrentarlo como en Guatavita, donde ellas han trabajado con amor por su proyecto.

“El machismo siempre se ha caracterizado…ya la mentalidad de los hombres ha cambiado mucho, ya le dan a uno su espacio y lo apoyan. Yo sé que todavía hay algunas personas que no están muy de acuerdo, pero ya en general las cosas se han normalizado y hay apoyo, cualquier actividad que se hace los señores están apoyando", subrayó Ana Leonor Rodríguez.

Doña Ana Del Carmen, relata que aunque aún, luego de 13 años en AMEG, su esposo no está muy de acuerdo, ella sigue persistiendo, “mi compañero no es muy gustoso de esto….pero yo dejé de lado su rechazo, yo no le hice caso y seguí, no he querido retirarme, pues él quiere que no venga”.

También hubo experiencias de esposos que creyeron en ellas y aprendieron de la asociación, como lo cuenta Ana Leonor Rodríguez, “Yo tengo la fortuna de que mi esposo siempre me apoyó, me daba el tiempo…ayudaba en la casa con los oficios mientras…con otras mujeres…veníamos a trabajar”.

Las mujeres rurales unidas, sinónimo de liderazgo

“Yo quiero que todas nosotras las mujeres no nos dejemos vencer por las dificultades de la vida, ni por las cosas que nuestros compañeros nos dicen, que no sigamos adelante porque ellos lo que quieren es someternos al machismo, pero yo quiero que todas (las mujeres) sigamos adelante, ser líderes y ser buenas madres y buenas esposas, aunque en la casa no sean tan correspondidas", es el deseo de Ana del Carmen.

 Ana del Cármen Cortéz, integrante de la asociación Ameg

La vicepresidenta de AMEG, también hace énfasis en la unió y la perseverancia: “Nuestros sueños y nuestras ilusiones solo las logramos cuando nos unimos, y si las mujeres nos unimos para ayudarnos se logran cosas increíbles. Estamos en este mundo para darnos una mano, para sentarnos a escuchar lo que le pasa a la otra. De pronto no lo puedo solucionar, pero la escucho y eso es importante. En la asociación nos hemos hecho hermanas, amigas y todas nos entendemos como una familia”.

En la actualidad, AMENG se sigue abriendo paso, superando el machismo, educando a sus hijos con conciencia, y por su trabajo han recibido reconocimientos, como el que les otorgó la Agencia de Desarrollo Rural, ADR, quieneses les hicieron entrega de un camión refrigerado para transportar sus productos, destacando que las mujeres rurales son el reflejo del campo.

“La mujer rural le coloca el corazón a todo lo que hace, le coloca el corazón a su compañero de vida, a sus hijos, a su familia, a los emprendimientos, al cuidado de su casa. La mujer es delicada, es siempre preocupada por el bienestar de todos y yo creo que el campo es eso, el reflejo de una mujer que lucha porque todos estén bien y tengan igualdad”, concluyó Gilma Rodríguez Jiménez, quien subrayó que han tenido experiencias maravillosas, de vida, de enseñanza, de sentir que ese aprendizaje que ellas reciben no se pierde y se comunica a todas las generaciones.

Encuentra aquí más información sobre la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Guatavita, AMEG. 

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