Carlos Alonso Lucio, uno de los integrantes del equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella, cuenta con un antecedente judicial que volvió a tomar relevancia tras su designación en el proceso de transición del Gobierno. Según una investigación publicada por la revista RAYA, el exsenador fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a dos años y seis meses de prisión por el delito de falsa denuncia.
La decisión judicial se originó en hechos ocurridos durante la campaña de Lucio a la Alcaldía de Bogotá en 1992, cuando buscó obtener créditos para financiar su aspiración política.
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¿Por qué fue condenado Carlos Alonso Lucio?
De acuerdo con la investigación de RAYA, Lucio habría presentado ante entidades financieras un contrato simulado que hacía creer que había adquirido un laboratorio fotográfico, el cual sirvió como respaldo para acceder a préstamos bancarios.
Sin embargo, cuando las entidades intentaron recuperar el dinero debido al incumplimiento de los pagos, descubrieron que el laboratorio nunca había sido vendido y que su propietario seguía siendo Germán Enrique Prieto Heredia, quien había firmado el documento únicamente para ayudar al entonces candidato.
Posteriormente, Lucio denunció a Prieto por un supuesto abuso de confianza, intentando hacer valer el contrato como si correspondiera a una compraventa real. Esa actuación fue analizada por la justicia.
El 14 de agosto de 2000, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia concluyó que la denuncia se sustentó en un negocio jurídico simulado y condenó a Lucio a dos años y seis meses de prisión por falsa denuncia. El proceso que también se adelantaba por estafa agravada terminó prescribiendo, según el expediente citado por la revista.
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Un historial que vuelve al debate público
La investigación también recuerda que, antes de la sentencia, Carlos Alonso Lucio permaneció prófugo de la justicia durante varios meses entre 1998 y 1999, periodo sobre el que existieron distintas versiones acerca de su paradero.
Tras reaparecer, fue entregado por Carlos Castaño a la Defensoría del Pueblo y posteriormente recluido en una casa-cárcel cercana a la penitenciaría La Picota, donde cumplió la condena impuesta por la Corte.
RAYA señala además que años después Lucio participó como asesor en los diálogos entre el Gobierno de Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). La publicación cita el informe El cascarón y la semilla, del Centro Internacional para la Justicia Transicional, en el que se menciona su participación como asesor de la mesa de negociación en Ralito.
La trayectoria de Lucio ha estado marcada por cambios políticos que lo llevaron de militar en el M-19 a convertirse en un referente de sectores conservadores. Su llegada al equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella ha puesto nuevamente bajo la lupa su historial judicial, debido al papel que desempeñará en la transición del nuevo Gobierno.
Fuente: REVISTA RAYA