Pasar al contenido principal
CERRAR

En el día de los niños, cuidemos la sexualidad de los más pequeños

Conversar sobre sexualidad en edades tempranas no promueve conductas sexuales; fortalece el autocuidado, el respeto por el cuerpo y el reconocimiento de derechos.
Leonardo Duque

Cuando tu hijo te pregunta de dónde vienen los bebés o por qué su cuerpo es diferente al de otros, muchas veces la primera reacción es cambiar de tema. Creemos que hablar de sexualidad con los niños puede ser peligroso o “inapropiado para su edad”. Pero el silencio no protege: lo que realmente cuida es hablar con información, afecto y respeto.

La evidencia científica ha demostrado que la educación sexual integral no adelanta la vida sexual, sino que fortalece la autonomía, el respeto por el propio cuerpo y la capacidad de tomar decisiones seguras. En otras palabras, hablar de sexualidad con los niños es una forma de cuidar.

En esta oportunidad, Mayra Gómez-Lugo, directora del Laboratorio de Sexualidad Humana de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, responde algunas de las dudas más comunes sobre este tema.

¿Por qué es importante hablar de sexualidad con los niños desde pequeños?
Mayra Gómez: "Solemos pensar que la sexualidad es un tema del que se puede hablar “más adelante”, cuando los niños sean adolescentes. Sin embargo, la educación sexual integral (ESI) es un proceso que debe iniciar desde los primeros años de vida. Les permite entender su cuerpo, reconocer sus derechos y aprender a establecer límites, además de prevenir situaciones de abuso o vulnerabilidad".

"La educación sexual fortalece la confianza de los niños para tomar decisiones y, en el caso de las niñas, les da herramientas para decir ‘no’ cuando lo necesiten e identificar situaciones de riesgo. Estudios recientes han encontrado que los niños que reciben educación sexual temprana desarrollan mayor autoconfianza, habilidades sociales y conciencia de sus derechos".


No te lo pierdas: Los niños nos enseñan: una nueva temporada de saberes y aventuras con el ‘Radio laboratorio’


¿A qué edad debería comenzar la educación sexual?

M.G.: "No existe una edad 'correcta' para hablar de sexualidad. Lo importante es ajustar la información a la etapa de desarrollo del niño. Las conversaciones pueden empezar desde los 18 meses. En esa etapa, lo esencial es enseñar el reconocimiento del cuerpo, nombrar las partes íntimas por su nombre real (sin diminutivos ni eufemismos) y hablar de los límites: “Nadie puede tocar tu cuerpo, y tú tampoco debes tocar el cuerpo de otros ”.

"En etapas posteriores, como la preescolar o escolar, los temas pueden centrarse en la prevención del abuso, el consentimiento y el respeto por las diferencias corporales y de género, abordados de forma gradual y acorde a su madurez emocional".

¿La educación sexual integral promueve la sexualidad precoz en los niños?

M.G.: "La ciencia dice todo lo contrario. La educación sexual integral no incentiva la actividad sexual temprana, sino que brinda herramientas para tomar decisiones informadas y saludables cuando llegue el momento adecuado. Una investigación del Laboratorio de Sexualidad Humana demostró que los adolescentes que reciben educación sexual tienden a postergar el inicio de su vida sexual y a ejercerla de manera más responsable y segura. Saber cómo funciona su cuerpo y conocer sus derechos les da seguridad para poner límites y prevenir situaciones de abuso o coerción".

¿Es necesario que los padres hablen de sexualidad con sus hijos?

M.G.: "¡Sí, absolutamente! Muchos padres creen que este tema es responsabilidad del colegio. Pero los colegios suelen pensar que es tarea de los padres y, al final, los niños terminan buscando respuestas en internet o entre sus amigos, lo que aumenta el riesgo de desinformación. Hablar de sexualidad no solo previene riesgos, también fortalece la confianza entre padres e hijos y enseña que pueden hablar de temas difíciles sin miedo ni vergüenza".


Te puede interesar: Este 26 de abril se conmemora el Día del Niño en Colombia


¿Qué beneficios tiene la educación sexual integral?

M.G.: "Los beneficios de la Educación Sexual Integral (ESI), van mucho más allá de la prevención. Investigaciones recientes muestran que los jóvenes que reciben educación sexual temprana: usan más consistentemente métodos anticonceptivos, tienen mejor conocimiento sobre su cuerpo y sus emociones, inician su vida sexual más tarde y tienen menor riesgo de embarazos no planeados o infecciones de transmisión sexual.

¡Hablar es cuidar! Hablar de sexualidad con los niños no es promover el sexo, es enseñar cuidado, respeto y derechos humanos. Un niño informado no solo conoce su cuerpo: aprende a protegerlo, a respetarse y a respetar a los demás. La educación sexual integral no es un tema incómodo del que debemos huir, sino una conversación necesaria para criar generaciones más libres, seguras y empáticas."

Artículos Player