Justificándose en su tamaño e imponente figura, quienes han estado acostumbrados a comercializar con la crueldad hacia los animales arrastran al toro fuera de su hábitat para encerrarlo y hacerlo sentir bajo amenaza constante, de modo que esté siempre preso del miedo.
Luego, en medio de los gritos y sonidos estridentes que lo acaban de llenar de terror, es obligado a posarse en una plaza a la vista de personas jubilosas, en una situación que es totalmente desconocida para él. Asustado y solo, sin entender qué le está pasando, comienza a ser víctima de la tortura, previa a su muerte absurda, impulsada por algo que se ha catalogado como diversión.
Los objetivos del Día Mundial Antitaurino son dos: promover leyes para la eliminación del toreo en todos los países del mundo que han seguido esta actividad, así como concientizar y motivar a las personas para que dejen de asistir a los espectáculos.
La abolición implica también que los escenarios en que se han realizado tradicionalmente las corridas de toros sean asumidos dentro de los bienes patrimoniales de los Estados, para que se sustituya su uso anterior, por prácticas culturales, artísticas, sociales y económicas.
En Colombia existen seis antiguas plazas de toros que se consideraron de primera categoría, ubicadas en sus principales ciudades: Santa María en Bogotá, Cañaveralejo en Cali, Monumental de Manizales, La Macarena de Medellín y la Plaza de Toros de Cartagena; estos edificios se han considerado patrimoniales y deben ser conservados, sin que en ellos se retorne a la actividad del toreo.
En algunos municipios, especialmente en el departamento de Boyacá, se cuenta con plazas de toros permanentes de segunda categoría, así como en otros poblados más pequeños, se encuentran plazas de menor capacidad, algunas de las cuales son permanentes, y en su mayoría, estructuras desmontables, que se instalan por temporadas y ferias en terrenos a las afueras del área urbana.
Grupos animalistas plantean que no hay cultura y entretenimiento en la crueldad contra seres sintientes incapaces de resistirse y en el sufrimiento animal causado intencionalmente. Mediante sus actividades, han generado un ambiente propicio para la promulgación de leyes de abolición.
Han obtenido logros también en alejar a los menores de edad de los sitios de las corridas, pues por su edad, deben ser protegidos de observar a los animales estresados por las condiciones de traslado y encierro, para posteriormente sufrir las diferentes partes del espectáculo y al terminar, ser sacrificados.
Legisladores de varios países han coincidido en que los niños y jóvenes no deben ser sometidos a ver a los animales heridos (toros y caballos), con sangrados permanentes y perdiendo la vida en público.
Igualmente existe un consenso sobre la necesidad de proteger a los menores para que no vean las graves heridas que han llegado a sufrir los toreros y otros actores de las corridas, cuando llegan a ser alcanzados por los toros.
Avances en la abolición en el mundo
En pocos países del mundo se sigue permitiendo el toreo: España, Sur de Francia, México (con excepción de algunos Estados), Guatemala y Perú. En Portugal, las corridas de toros no están prohibidas, pero si existe la prohibición de que los toros sean muertos en la plaza.
Los países en que tampoco está prohibido, pero en los que la actividad tiene más baja incidencia, son China e India. La crudeza de las acciones hizo que en algunos otros países hayan limitado las prácticas a pesar de las quejas de los taurinos, como es el caso de Estados Unidos, Canadá y República Dominicana.
En los casos de los países en que la prohibición es parcial, el toro no puede ser herido ni sacrificado. Estas se consideran medidas que desincentivan profundamente la práctica, ya que los aficionados y los promotores consideran que las etapas de las faenas son imprescindibles para el éxito del toreo.
Por tanto, en los lugares en que han impuesto límites a tales etapas, aunque la actividad no esté totalmente prohibida, ya no se suelen realizar faenas, porque casi no hay asistentes, y no hay apoyo estatal o patrocinadores para los eventos.
El primer país en prohibir definitivamente el toreo fue Chile en 1823 y el segundo, Uruguay en 1918. Brasil también fue un país pionero, con una legislación abolicionista de la actividad en 1934. Argentina hizo lo propio en 1954, mientras Ecuador siguió la tendencia solo hasta 2011.
En Colombia diversas plataformas animalistas han luchado de forma incansable por la aprobación de la Ley antitaurina, que fue finalmente aprobada en 2024, aunque terminará de completar su vigencia total en 2027 (la norma estableció una transición de tres años).
La ley colombiana, conocida como la Ley No Más Olé (Ley 2385 de 2024), fue sancionada por el presidente Gustavo Petro en julio de 2024 y contiene la normatividad sobre corridas de toros, novilladas, rejoneo, becerradas y tientas, todas prácticas realizadas contra animales del ganado vacuno, cuyo principal objetivo es el entretenimiento.
Previamente, se habían logrado políticas que desincentivaban la práctica del toreo, como la prohibición del financiamiento del espectáculo con dineros públicos y alejar a los niños y jóvenes de los espectáculos (Reglamento Nacional Taurino (nombre oficial), o Estatuto Nacional Antitaurino (Ley 916 de 2004).
La Corte Constitucional también se pronunció en cuanto a la prohibición del financiamiento público para mantenimiento y construcción de plazas de toros en la Sentencia C-666 de 2010. Previamente, frente a la prohibición del ingreso de los menores a los espectáculos había expedido la Sentencia C-246 de 2006.
En México, por su condición de país federal y por la fuerte oposición de los grupos favorables al toreo, sólo en algunos lugares se ha declarado una condición antitaurina (Coahuila, Guerrero, Quintana Roo, Sinaloa y Sonora con prohibición total) y establecido restricciones sobre la violencia ejercida contra estos animales en otros estados.
España también es un país en el que ha crecido el movimiento antitaurino y se han logrado avances en el debate público, pero también hay mayor resistencia a la eliminación definitiva del toreo. Pese a esto, diferentes sondeos han estimado que más del 70% de los ciudadanos españoles rechazan las corridas de toros.
El Día Mundial Antitaurino comprende cada año diferentes actividades programadas en los países del mundo, especialmente, en los que se ha tenido mayor impacto por esta práctica, las cuales incluyen movilizaciones pacíficas como plantones, especialmente, cerca a las plazas de toros o entidades gubernamentales encargadas de impulsar y aplicar una legislación protectora de los animales. También se desarrollan campañas digitales, debates y marchas.
Buscando el fin de las faenas
Los movimientos sociales de los sesenta y setenta, alrededor del mundo, ya comenzaban a impulsar la idea de detener el espectáculo violento. Fueron los activistas contra el maltrato animal quienes lograron que en 1980 se inaugurara el día mundial antitaurino cada 25 de junio.
En 2005 los activistas y sus organizaciones lograron fortalecer las acciones afirmativas conjuntas dentro del proceso que se conoce como movimiento antitaurino mundial, que no está formalmente instaurado, pero que sí convoca a diferentes actores e instancias de participación por la misma causa.
La fecha fue escogida porque era cercana a la fiesta de San Juan, en honor a San Juan Bautista (24 del mismo mes). En España y América Latina esta conmemoración solía incluir las corridas de toros como parte de los festejos.
No es clara la relación que las antiguas comunidades establecieron entre el toreo y las acciones evangélicas para acoger a nuevos cristianos mediante el bautismo que llevaron al primo de Jesús, Juan, hasta la santidad, pero, se conoce que las festividades que incluían el toreo se estaban realizando desde el siglo XVI, en territorio español y que por cuenta de la colonización, se extendieron hasta América.
Algunos historiadores han identificado los orígenes de esta actividad en el siglo XII también en la península Ibérica (territorio español). Por el tiempo que ha durado esta práctica entre los pueblos, en especial, los hispanohablantes, sus partidarios insisten en que es una “tradición” y que por ello debe continuar como cualquier otra costumbre.
Sin embargo, la crueldad de las faenas ha permitido cuestionar el interés en preservar la tradición, como si se tratara de dar continuidad a cualquier tradición bárbara (originarias de los pueblos germánicos antiguos, que se popularizaron por el sufrimiento como característica).
También han sido tradiciones el vendaje de pies en China y las mutilaciones genitales en África, Medio Oriente y América. El hecho de que estas prácticas representen sufrimiento injustificado, traumas y lesiones permanentes contra las mujeres hacen que haya una consciencia social generalizada sobre la necesidad de su abolición, incluso habiendo sido realizadas por los ancestros, ya que todas las costumbres son susceptibles de valoración.
El mundo lucha por eliminar los tratos crueles contra las mujeres, los niños, los adultos mayores y otras poblaciones vulnerables, y también, contra todas las personas, incluyendo a quienes de modo formal, no puedan relacionarse con un grupo en condición de vulnerabilidad.
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Del mismo modo, considerando a los animales, la sociedad ha avanzado en concientizarse sobre la eliminación de la crueldad, en cualquiera de sus manifestaciones, pues es totalmente innecesaria, más cuando el objetivo es “la diversión”.
En los eventos taurinos, las faenas consisten en tres momentos, entre los cuales se realiza el toreo propiamente dicho, en el cual se hostiga al animal para que embista hacia el capote, o tela de color rojo o fucsia, con la que se llevan a cabo los movimientos del torero.
El nombre del primer momento es tercio de varas, que también se conoce como picar, y la realiza un torero a caballo. La segunda faena es la de banderillas y la tercera, es la de la faena de muleta (un tipo de capote más pequeño), espada o muerte, con la que se finaliza cada corrida. En un solo evento, se suelen realizar en promedio unas seis corridas, aunque dependiendo del número de toreros, en una sola jornada se puede llegar hasta el doble de esta cantidad.
Los gobernantes y legisladores tuvieron en cuenta los conceptos de médicos veterinarios, así como de historiadores y sociólogos, para tomar las decisiones que han llevado a que en la mayoría de los países del mundo se haya prohibido la actividad, como es el caso de Colombia, cuya norma además, tiene indicaciones pedagógicas, de participación y de seguimiento, en función del respeto a los derechos de los animales.
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