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Ecoemoción: la innovadora estrategia para proteger los manglares

El objetivo es generar una transformación en los paradigmas y comportamientos humanos, lo que conducirá al bienestar y equilibrio mental-emocional.
Rodolfo Rodríguez Llanos

Jóvenes y adultos de comunidades cercanas a cuerpos de agua se han unido para proteger, restaurar y conservar los manglares en el departamento del Atlántico. Este esfuerzo se lleva a cabo mediante un enfoque innovador que busca involucrar las emociones de las personas, conocido como "Ecoemoción".

Johana Garcés, vocera de la Fundación Grupo Cohesión Manglar, explica que el programa se basa en técnicas que promueven el manejo efectivo de las emociones, la conciencia de los estados de ánimo y el desarrollo personal. El objetivo es generar una transformación en los paradigmas y comportamientos humanos, lo que conducirá al bienestar y equilibrio mental-emocional.

Garcés, quien es terapeuta ocupacional, ha estado trabajando junto a un grupo de personas con los habitantes del corregimiento La Playa, una comunidad situada en los alrededores de la Ciénaga de Mallorquín, al norte de Barranquilla, durante más de tres años.

mallorquin

Según Garcés, el enfoque en la ecología emocional ha sido fundamental para lograr resultados positivos en la recuperación de los manglares. Se enfocan en el ser humano desde una perspectiva ecológica, comenzando por clasificar y comprender las emociones para que puedan coexistir armoniosamente con su entorno. Esta estrategia ha brindado una mayor sostenibilidad a largo plazo a las campañas emprendidas, ya que evita que los esfuerzos se desvanezcan o sean olvidados con el tiempo.

La reeducación de las personas de diferentes comunidades en torno al manglar es una parte esencial del trabajo que llevan a cabo, no solo en Barranquilla, sino también en otros lugares como Puerto Caimán y El Totumo.


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Garcés destaca que la ecología emocional busca que las personas comprendan que la primera "basura" que deben desechar y clasificar en sus vidas son las "basuras emocionales", para que luego puedan coexistir de manera más armoniosa con el entorno que los rodea.

Además de campañas de limpieza, educativas y de siembra, Garcés y su equipo siempre incorporan la ecología emocional en sus acciones. Esta combinación les ha permitido avanzar significativamente en la recuperación de los manglares alrededor de la Ciénaga de Mallorquín.

El trabajo también se extiende a los pescadores, con iniciativas de siembra y reforestación en el lado opuesto de la Ciénaga. Garcés menciona que están trabajando en colaboración con varias empresas privadas y ya han pasado seis meses desde la última siembra. Sin embargo, reconocen que aún no han alcanzado el nivel deseado, ya que su objetivo no es solo recuperar los manglares, sino preservar la ciénaga en su conjunto y proteger la biodiversidad interna, incluyendo las especies de flora y fauna asociadas a los ecosistemas de manglar.

Entre los objetivos a corto plazo, está la ampliación del proyecto para trabajar con otras comunidades, como las del sector de Las Flores, ubicadas cerca del río Magdalena y La Cangrejera.

Garcés enfatiza que su enfoque no se limita a realizar acciones temporales, sino que se basa en crear conciencia entre las personas sobre los beneficios de proteger los manglares. Con esto en mente, planean continuar expandiendo sus esfuerzos en los próximos seis años aproximadamente.

En La Playa, según Garcés, los habitantes han comprendido que al recuperar la zona y cuidar los manglares, no solo obtienen beneficios ambientales, sino también oportunidades en el turismo. Han logrado recuperar muelles y aprovechar el entorno para coexistir armoniosamente con la biodiversidad propia de los ecosistemas de manglar.

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