Autoridades refuerzan operativos contra el tráfico ilegal de especies en Semana Santa
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia emitió una alerta nacional ante el aumento del tráfico ilegal de flora y fauna silvestre, un delito ambiental que amenaza la biodiversidad del país y que suele intensificarse durante la temporada de Semana Santa.
La entidad advirtió que en estos periodos aumenta la presión sobre animales silvestres y especies vegetales utilizadas en celebraciones religiosas, lo que impulsa redes ilegales de comercialización en diferentes regiones del territorio.
Según el Ministerio, las autoridades ambientales han reforzado operativos de control, vigilancia y campañas de sensibilización, debido a que históricamente esta temporada registra un incremento en los casos de tráfico ilegal.
¿Qué revelan los reportes recientes sobre el tráfico ilegal de fauna?
Los reportes consolidados entre 2023 y 2025 por el Ministerio de Ambiente y las autoridades regionales muestran que el tráfico ilegal de fauna silvestre mantiene una tendencia persistente en Colombia.
De acuerdo con el análisis institucional, este fenómeno opera a través de cadenas ilegales estructuradas, presenta picos en temporadas específicas del año y genera impactos transversales en múltiples regiones del país.
Las consecuencias ecológicas incluyen reducción de poblaciones naturales, alteraciones en las estructuras de los ecosistemas, pérdida de funciones ecológicas y un mayor riesgo de extinción para varias especies.
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¿Qué animales son los más afectados por el comercio ilegal?
El informe señala que los reptiles encabezan las cifras de tráfico ilegal, con más de 9.000 individuos registrados.
Entre las especies más afectadas se encuentran la Tortuga hicotea, el Caimán de anteojos, la Iguana verde y la Tortuga de patas rojas.
La extracción ilegal de estos animales responde principalmente al consumo de carne y huevos, así como a su comercialización, lo que implica capturas masivas en zonas de anidación y transporte en condiciones precarias.
Las aves constituyen el segundo grupo más afectado, con 2.621 individuos registrados, entre los que destacan el Loro real amazónico, el Canario sabanero y el Periquito bronceado.
Estas especies son altamente demandadas para el comercio ilegal de mascotas, práctica que implica la extracción directa de nidos y el confinamiento en condiciones inadecuadas, lo que genera lesiones, mortalidad temprana y pérdidas durante el transporte.
En cuanto a los mamíferos, se han registrado 1.553 individuos, principalmente crías o ejemplares juveniles de especies como la Zarigüeya, el Armadillo de nueve bandas y el Mono aullador rojo.
El Ministerio de Ambiente subrayó que el maltrato animal no es una consecuencia aislada, sino un elemento presente en todas las etapas del tráfico ilegal, desde la captura hasta la comercialización.
Esta práctica genera altas tasas de mortalidad antes de las incautaciones, además de la llegada de animales en condiciones críticas a los Centros de Atención y Valoración (CAV), donde las probabilidades de rehabilitación y retorno a su hábitat natural son limitadas.
Desde la perspectiva institucional, este delito no solo afecta a los animales capturados, sino que también compromete la estabilidad de los ecosistemas y la sostenibilidad ambiental del país.
Las autoridades también alertaron sobre la presión que enfrentan especies vegetales utilizadas en celebraciones religiosas, especialmente la Palma de cera, considerada el árbol nacional de Colombia y protegida por la Ley 61 de 1985, que prohíbe su tala y comercialización.
Según el Ministerio, entre 2023 y 2024 se incautaron 7.592 unidades de esta especie, lo que evidencia la continuidad del delito ambiental asociado a su extracción.
La palma de cera, clasificada en peligro, cumple un papel fundamental en los ecosistemas andinos al servir de alimento y refugio para diversas especies, entre ellas el Loro orejiamarillo.
Durante la Semana Santa, aumenta la extracción ilegal de cogollos y hojas para la elaboración de ramos, una práctica que afecta la regeneración natural de la especie y reduce su hábitat.
Ante este panorama, el Ministerio de Ambiente hizo un llamado a la ciudadanía a no comprar, comercializar ni mantener animales silvestres como mascotas, así como a denunciar cualquier caso de tráfico ilegal ante las autoridades.
También pidió evitar el uso de palma de cera en celebraciones religiosas y optar por alternativas sostenibles, como hojas de maíz o plátano, juncos, espigas de pastos, arroz, trigo o plantas ornamentales que posteriormente puedan sembrarse.
La entidad insistió en que la protección de la fauna y la flora silvestre es fundamental para garantizar la conservación de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas en Colombia.