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Invasiones estadounidenses: un siglo de intervencionismo y desestabilización global

Desde finales del siglo XIX, las invasiones estadounidenses han sido una constante en la política exterior de Washington, presentadas bajo discursos de seguridad y democracia, pero marcadas por la violación sistemática de la soberanía de otros Estados.
Historia de las invasiones estadounidenses
Invasiones estadounidenses: invasión a Panamá, 1989
Tomás Pianeta

Las invasiones estadounidenses han constituido, desde finales del siglo XIX, una herramienta recurrente de la política exterior de Washington para moldear el orden global según sus intereses. A lo largo de más de un siglo, Estados Unidos ha intervenido militarmente en otros países bajo diversos argumentos, influyendo de forma directa en sus estructuras internas y en el equilibrio geopolítico internacional.

Bajo la administración de Donald Trump, la reciente escalada de tensiones y la incursión en territorio de Venezuela han reabierto un debate histórico sobre la violación de la soberanía nacional, las verdaderas motivaciones económicas tras el despliegue militar y las nefastas consecuencias humanitarias que han dejado estas operaciones en países como Irak, Libia y Panamá.


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Las invasiones estadounidenses no son hechos aislados, sino parte de una política exterior estructural, que mantiene patrones comunes: violación de la soberanía, uso de justificaciones morales o de seguridad y defensa de intereses estratégicos, económicos y militares.

Representación pictórica de invasión estadounidense a México de 1823.

 

Un siglo de injerencia: El origen del expansionismo

El momento en que Estados Unidos decidió que su jurisdicción excedía sus fronteras geográficas se remonta a la transición entre la Doctrina Monroe (1823) y el Corolario Roosevelt (1904). Fue en este periodo donde se institucionalizó el derecho autoproclamado de intervenir en naciones latinoamericanas y caribeñas para “estabilizar” sus economías y sistemas políticos.

El inicio de las invasiones como política recurrente se consolida tras la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, que marcó el surgimiento de Estados Unidos como potencia imperial. A partir de entonces se afianzó una doctrina intervencionista sustentada en el Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe y la lucha contra el comunismo durante la Guerra Fría.

Durante el siglo XX, estas intervenciones se intensificaron en América Latina, Medio Oriente y Asia, mediante acciones militares directas, golpes de Estado y ocupaciones prolongadas.

Lo que comenzó como una supuesta protección contra el colonialismo europeo, derivó en una política de expansión territorial y control de rutas comerciales, un precedente que se repite en 2026.


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Invasiones estadounidenses: entre la retórica democrática y los recursos estratégicos

Las Invasiones estadounidenses han dejado impactos duraderos en numerosos países:

  • Irak (2003): invasión justificada por armas de destrucción masiva nunca encontradas, con consecuencias como cientos de miles de muertes civiles, colapso institucional y el surgimiento del Estado Islámico.

  • Afganistán (2001–2021): dos décadas de ocupación militar, crisis humanitaria profunda y retorno del Talibán al poder tras la retirada estadounidense.

  • Libia (2011): intervención de la OTAN liderada por EE. UU., caída de Muamar el Gadafi, colapso del Estado, guerra civil y tráfico de personas.

  • Panamá (1989): la invasión para capturar a Manuel Noriega causó cientos de víctimas civiles, graves daños urbanos y cuestionamientos internacionales sobre el uso desproporcionado de la fuerza.

  • Chile (1973): intervención indirecta clave en el golpe contra Salvador Allende, instaurando una dictadura con miles de víctimas.


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Excusas oficiales y razones estructurales de las invasiones estadounidenses

A lo largo de la historia, las Invasiones estadounidenses han sido justificadas públicamente mediante argumentos como:

  • Defensa de la democracia.

  • Protección de los derechos humanos.

  • Lucha contra el terrorismo.

  • Seguridad nacional.

Sin embargo, múltiples investigaciones históricas y documentos desclasificados han demostrado que, en muchos casos, las razones reales estuvieron ligadas a:

  • Control de recursos estratégicos (petróleo en Irak y Libia).

  • Instalación de bases militares.

  • Influencia geopolítica en regiones clave.

  • Protección de intereses corporativos y financieros.

  • Contención de proyectos políticos considerados adversos

Invasiones estadounidenses y el riesgo de escalamiento en América Latina

El historial de las Invasiones estadounidenses genera preocupación en el contexto latinoamericano cada vez que aumentan las tensiones diplomáticas o militares. La región ha sido históricamente considerada por Washington como un espacio de influencia directa, lo que ha derivado en intervenciones abiertas o encubiertas cuando gobiernos no alineados han desafiado esa hegemonía.

Un eventual escenario de intervención directa o indirecta en Venezuela, aunque no confirmado, tendría implicaciones regionales significativas, incluyendo desestabilización política, crisis migratorias y un precedente peligroso para la soberanía de otros países que no se alineen con las políticas del gobierno estadounidense de turno.

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Consecuencias nefastas: El rastro de la desestabilización

La historia demuestra que donde hay una intervención, suele quedar un Estado debilitado. En Afganistán, tras décadas de ocupación, el país regresó a manos extremistas con una infraestructura destruida. En Irak, la invasión provocó un vacío de poder que dio origen a células terroristas globales.

Las consecuencias no son solo políticas; son humanas. El desplazamiento forzado, la destrucción de servicios básicos y la pérdida de soberanía económica son el denominador común de estas acciones.

El peligro para Venezuela y el contexto latinoamericano

La situación actual en Venezuela plantea una interrogante alarmante para la región: ¿Es posible que ningún país esté a salvo de la voluntad de Washington?

La actual postura del gobierno de Trump sugiere que la obediencia a las condiciones impuestas por la Casa Blanca es el único requisito para evitar la presión militar. Los peligros de esta “nueva era” de invasiones incluyen:

  • La fragmentación de América Latina: creando bloques de países que, por temor o conveniencia, validan la violación del derecho internacional.

  • El control de recursos estratégicos: la riqueza petrolera y mineral de Venezuela vuelve a estar en el centro de la disputa, sugiriendo que la “democracia” es secundaria frente a la apropiación de recursos.

  • Precedente de impunidad: si se consolida una intervención ilegítima sin consecuencias globales, cualquier nación con recursos naturales o políticas independientes podría ser la siguiente en la lista.

Un patrón histórico que interpela al derecho internacional

Las Invasiones estadounidenses han sido objeto de críticas constantes por parte de organismos internacionales, académicos y defensores del derecho internacional, quienes señalan la contradicción entre el discurso de legalidad y la práctica de intervenciones unilaterales.

Más allá de posturas ideológicas, el análisis histórico evidencia que estas acciones han redefinido fronteras, gobiernos y destinos nacionales, dejando preguntas abiertas sobre los límites del poder, la soberanía y el equilibrio global.

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