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Tony Camargo, el eterno animador del ‘Año viejo’

Por: Vicente Silva Vargas, director de Radio Nacional de Colombia.

Antonio Camargo Carrasco jamás pensó que una partitura que en 1952 alguien le prestó en Caracas, se convertiría en su pasaporte a la inmortalidad. Ese papel, con apuntes a mano, contenía los arreglos y la letra del Año viejo, una cumbia pegajosa compuesta por el artista colombiano Crescencio Salcedo.

Un año después, cuando regresó a México, el país donde nació en 1926, le entregó la partitura a su amigo Rafael de Paz quien la montó con su orquesta y le hizo unos arreglos especiales para la voz de Antonio, que en ese entonces ya era conocido con su nombre artístico: Tony Camargo.

En entrevista con Radio Nacional de Colombia, Camargo contó que poco a poco, la canción grabada por la RCA Víctor fue ganando espacio en las emisoras y radioteatros mexicanos, pero que fue en 1954 cuando se expandió a muchos países de América Latina, incluido Colombia en donde uno de los primeros sorprendidos fue el propio Crescencio Salcedo.

Tony, a quien muchos consideran el responsable de haber popularizado en México la muy criolla cumbia −junto con el colombiano Luis Carlos Meyer−, grabó más adelante otras canciones de compositores como José Benito Barros, Pacho Galán y Gustavo Rada.  Son memorables sus versiones de La llorona loca, Playa Blanca, Compae Mochila y Mi cafetal (también de Crescencio). Según este artista nacido en Jalisco en 1926, esas obras también le ayudaron a acrecentar su fama de cantante tropical y en particular, de intérprete de cumbias colombianas.

Pese a que en los años 40 y 50 tuvo oportunidad de alternar con grandes estrellas latinoamericanas como Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Celia Cruz, Dámaso Pérez Prado y Benny Moré y de grabar boleros y danzones de muy buena calidad, Tony admite que el Año viejo se convirtió en una canción que lo ha acompañado durante casi 70 años y en todas sus presentaciones.

“A donde quiera que vaya, así no sea noviembre ni diciembre, los espectadores siempre me piden esta canción, la bailan, la gozan y hasta lloran con ella porque quizá les recuerda a sus viejos y les remueve muchos sentimientos”, afirmó Camargo desde su casa en Mérida, Yucatán.

Su amor por Colombia

Tony lamenta que solo haya visitado a Colombia una vez. Y lo hizo no cuando estaba en el esplendor de su carrera, sino muchas décadas después cuando fue invitado a Barranquilla por el periodista Heriberto Fiorillo, quien le organizó un emotivo homenaje durante el Carnaval de las Artes de 2014.

También deplora no haber conocido a Crescencio Salcedo, José Barros ni a Pacho Galán. No obstante, reconoce la gran variedad musical y artística de Colombia y los aportes de los músicos colombianos a la cultura latinoamericana.

Con 93 años, lúcido, alegre, jovial y agradecido, la antigua estrella de los discos de vinilo y de shows en grilles y televisión, se duele del olvido del gobierno nacional a los artistas que le dieron gloria a México. “No recibo regalías como cantante, aunque tengo una pequeña pensión y con eso vivo modestamente y solo, porque enviudé hace unos años, y mis hijos no viven en Mérida, pero creo que ya no se nos tiene en cuenta”, recalcó en su entrevista.

Su afecto hacia Mérida y Yucatán es enorme. Allí lo adoptaron como hijo predilecto y con frecuencia actúa en espectáculos públicos y privados. Son famosas sus intervenciones con la Orquesta del Ayuntamiento. Es tal el aprecio del pueblo de Yucatán que su imagen ocupa un lugar destacado en el Museo de la Canción Yucateca.

Al despedir el 2019, Tony Camargo, el eterno animador del Año viejo, envió un efusivo mensaje de gratitud: “Quiero mucho a los colombianos porque vivo muy agradecido con la música que me prodigaron. Me siento uno más de ustedes y por eso no puedo sino pedirle a mi Diosito muchas bendiciones y alegrías”. En alusión a una de las estrofas de su memorable himno de diciembre, Tony remató: “Y que este Año viejo que se va les deje mucho más que una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra”.