Su sintomatología es de un perfil con paranoia: Isabel Borrero Ramírez, psicóloga clínica, sobre Álvaro Uribe
El jefe del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, volvió a atacar a Iván Cepeda en su cuenta en X. No solamente vuelve a señalar al candidato presidencial de promover la violencia con la llamada Paz Total, sino que también ofende a su padre, Manuel Cepeda, abogado y miembro de la Unión Patriótica asesinado en el año 1994.
Ante las constantes acusaciones falsas contra Cepeda, quien a propósito lidera las encuestas en intención de voto para los comicios del próximo 31 de mayo, el presidente Gustavo Petro publicó un análisis denominado ‘Colombia: el paciente que reza por un patrón’, de Isabel Borrero Ramírez, psicóloga clínica, especialista en psicología social y especialista en Comunicación No Verbal.
Aquí hay un interesante análisis psicológico del tipo de contenidos de esta frases.
Yo conocí a Manuel Cepeda y durante su vida fue un periodista que llegó a ser senador de la UP y fué asesinado por militares.
Aquí les presentó un análisis muy científico de tipo psicoanálisis a… https://t.co/I1FG2ZsP3x— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 6, 2026
Allí se explica, desde la psicología, la estrategia política de Uribe y su partido. En uno de sus apartados se habla de paranoia por parte del expresidente y sus intenciones para desmeritar el proyecto político del senador Cepeda con mentiras y descalificaciones.
Los seis capítulos del análisis
El primer capítulo la autora lo llama ‘Colombia no está polarizada: está clínicamente disociada’, donde hace mención a los discursos de Iván Cepeda en Medellín, en los que denunció vínculos de los políticos antioqueños con el paramilitarismo, y cómo reaccionó el uribismo.
“Curiosamente, un juez ya negó una tutela que buscaba callar a Cepeda, protegiendo su derecho a la opinión. Para el rigor clínico, la derecha está intentando judicializar el discurso político porque no tolera la disonancia cognitiva de ver a la izquierda llenando plazas en su feudo”, asegura.
El segundo capítulo del análisis se denomina ‘El paciente de El Ubérrimo: la proyección como escudo’. Aquí hace énfasis en las constantes acusaciones de Uribe contra Cepeda. “Su sintomatología es de manual: proyección paranoide. Al llamar a Cepeda bandido camuflado, el expresidente utiliza un mecanismo de defensa primario: atribuye al otro los rasgos que su propio superyó no puede procesar. Es la externalización de la culpa en su estado más puro. Uribe apela a la transferencia masiva. No le habla a ciudadanos, le habla a una feligresía que necesita un padre de la patria perpetuamente amenazado”, dice.
En el capítulo tres, titulado ‘Cepeda: el archivero del trauma y el retorno de lo reprimido’, destaca la capacidad del senador en el análisis expedientes judiciales que vinculan al uribismo en actos de corrupción. “Mientras el expresidente se refugia en la emoción primaria de la traición, Cepeda se ancla en el sustantivo judicial. Es la metodicidad del síntoma que vuelve: aquello que el uribismo intentó sepultar bajo toneladas de retórica de seguridad regresa siempre en forma de folio numerado”, precisa.
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‘La falacia del plan de gobierno: una inversión proyectiva’, es el cuarto apartado de este análisis publicado por el mandatario. Allí se habla de cómo el uribismo invalida el plan de gobierno de Cepeda utilizando el magnicidio de Miguel Uribe Turbay. “Esto ya no es opinión, es una distorsión cognitiva perversa y una calumnia con tintes de psicopatía. Utilizar un magnicidio reciente para alimentar la hoguera del odio político es el último refugio de una mente que necesita enemigos omnipotentes para justificar su propia caída”, señala.
‘La asimetría del mediador: el dandi de la impunidad’, en el quinto capítulo del análisis, se compara la visión que se tiene en la sociedad entre el también candidato de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, e Iván Cepeda.
“Aquí el sarcasmo es un mecanismo de supervivencia. Mientras a Cepeda se le tilda de patrocinador de la impunidad por sus gestiones de paz, lo que en psicología social sería mediación transformativa, a De la Espriella se le ha asociado públicamente, desde su rol como abogado, con figuras vinculadas a estructuras paramilitares”, indica.
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Y en el último capítulo, ‘La estigmatización como terapia de choque’, se mostraría las intenciones del uribismo con los debates presidenciales. “¿Por qué le exigen debates a Cepeda? No para escucharlo, sino para realizar un exorcismo público. Buscan que el monstruo hable para confirmar sus sesgos. Si lee, es frío; si se defiende, es agresivo. El ataque sistemático hacia su lectura es, en realidad, una fobia al pensamiento procesado”, manifiesta.
La principal conclusión de este estudio publicado por el presidente Petro en su cuenta en X es que la derecha colombiana no quiere que Cepeda se defienda porque su defensa implica recordarles el contenido de los expedientes judiciales.