Monguí, Boyacá, es la cuna del balón en Colombia. Allí, mujeres campesinas cosen el cuero para darle forma a las pelotas, una tradición en el municipio desde 1934.
Según el organismo, para determinados grupos ilegales la droga fue determinante en la financiación del conflicto. Para algunos sectores –señala– representó una herramienta de crimen y poder, mientras que para otros les permitió conservar su status quo.