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La fotografía de Ruven Afanador inspira obra del Ballet Nacional de España

Para el director del Ballet, Rubén Olmo (quien también fue fotografiado por Afanador para esta serie) el fotógrafo unió 2 mundos y el resultado es “un equilibrio perfecto”.
Ruven Afanador: obra del Ballet Nacional de España
Foto: Ruven Afanador para el Ballet Nacional de España
Alejandra Restrepo

‘Afanador’ es la obra que presenta durante el mes de febrero, el Ballet nacional de España, en el teatro Real, de Madrid, un espectáculo con coreografía de Marcos Morau que está inspirada en los libros del fotógrafo bumangués Ruven Afanador: ‘Ángel Gitano’ y ‘Mil besos’.

Ángel Gitano, Los hombres del flamenco, es una exploración a la figura masculina del flamenco, una atrevida muestra de la exuberancia de la danza flamenca, con toques surrealistas que insinúan las formas de Dalí y hace parte de la serie “Mil Besos” que lleva al espectador a vibrar con el dramatismo de la mujer bailaora, fuera de las tablas, en fincas, playas o minas, exhibiendo la sensibilidad de esta danza. 

Para el director del Ballet, Rubén Olmo (quien también fue fotografiado por Afanador para esta serie) el fotógrafo unió 2 mundos y el resultado es “un equilibrio perfecto”.  

Ruven Afanador es reconocido en todo el mundo por sus trabajos en la moda y por ser retratista de grandes personajes del cine y del espectáculo. 

En este espectáculo coral, veremos al BNE con un vestuario en negro, atrevido, que amplía la mirada sobre el flamenco, con el que se proyectan imágenes y una estética transgresora para el Ballet Nacional.


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La coreografía trata de dar movimiento, "como en una secuencia", a la fotografía, un elemento estático al que los bailarines dan vida, "una mirada humilde al flamenco, un mundo que nos fascina y nos cuesta definir". Dice Morau , director de la compañía Veronal y coreógrafo de este espectáculo.

Morau explica que se ha inventado la dinámica de una sesión fotográfica “nos metemos en una realidad-ficción y poco a poco los personajes cobran vida hasta que se crea una conexión y cuando se cierra el telón hemos presenciado una fascinación alegórica al universo de Afanador”. 

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