Durante los actos conmemorativos de los 5 años de fallecimiento del cantante Jorge Oñate, se determinó que, en adelante cada 28 de febrero, se celebrará el ‘Día del Oñatista’ para mantener viva la memoria y el legado del artista.
En esta fecha las calles de La Paz se vistieron nuevamente de blanco y en el parque Simón Bolívar, debajo de una gran ceiba en la entrada al cementerio central, su voz resonó alegrando los corazones.
Allí se congregaron familiares, viejas amistades y seguidores provenientes de otras regiones del país, para rendirle homenaje al juglar insigne que convirtió su voz en historia y dejó un patrimonio cultural en este municipio.
Nancy Zuleta, esposa del Jilguero de América, agradeció el acto: “Esto es algo muy grande, pensar que son cinco años sin él, pero para nosotros no ha muerto, él lo merece por haber dado todo por la música, por la gente, por su pueblo”.
En el evento, el alcalde de La Paz, Wilson Rincón, develó el diseño del busto que se erigirá en la entrada de la población y adelantó que se construirá la Ruta del Jilguero con la colección de los LP grabados por el artista.
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Así mismo, niños y jóvenes que estudian música en la Escuela Dinastía López de la Casa de la Cultura, interpretaron algunas de las canciones de Oñate, demostrando que con este semillero su legado continúa vivo y tiene futuro.
“Mientras que el vallenato exista, estará Jorge Oñate en nuestros corazones”, expresó Jorge Daniel, uno de sus hijos.
El líder campesino Luis Alejandro Rodríguez, bajó de la Serranía del Perijá para abrazar a la familia de su artista preferido. “Aquí y en todo el mundo la música del maestro Jorge Oñate es fundamental, son cinco años que no está, pero en nuestro sentir siempre seguirá vivo”.
Jorge Antonio González Oñate nació en La Paz, Cesar, el 31 de marzo de 1949. Se inició en las grabaciones de música vallenata con el acordeonero Emilio Oviedo y su agrupación Los Guatapurí.
Durante más de seis años alcanzó el éxito nacional con los Hermanos López hasta que decidió lanzarse como solista. Muy recordadas son canciones como “Mujer conforme”, “No comprendí tu amor”, “Nido de amor”, “El cariño de mi pueblo”, “La vieja Sara”, “Caminito verde”, “El más fuerte”, “Amor sensible”, “Calma mi melancolía”, “Dime por qué”, “Lloraré”, “El cantor de Fonseca”, “Ausencia” y “La gordita”, que han trascendido y hacen parte de la identidad colombiana.
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A lo largo de su carrera musical su voz estuvo acompañada por los más destacados acordeoneros, los reyes vallenatos Colacho Mendoza, Álvaro López, Raúl "Chiche" Martínez, Cocha Molina y Julián Rojas, además de Emilianito Zuleta y Juancho Rois.
Así el Ruiseñor del Cesar se convirtió en ídolo de multitudes, contribuyendo a que el vallenato fuese el género más escuchado en Colombia, junto a cantantes como Rafael Orozco, Poncho Zuleta, Silvio Brito, Beto Zabaleta, Otto Serge y Diomedes Díaz.
El Jilguero de América, protagonista de la época dorada del vallenato, es reconocido como un cantor polifacético y defensor de la tradición.