Tres lugares para no olvidar: la JEP convierte escenarios del Palacio de Justicia en espacios de memoria
Cuatro décadas después de que el humo y las llamas consumieran el Palacio de Justicia, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) dio un paso histórico para que Colombia no olvide lo que ocurrió entre el 6 y el 7 de noviembre de 1985. Mediante un auto judicial, el tribunal ordenó que tres lugares directamente vinculados a la toma y retoma del edificio, escenarios de tortura, detención clandestina y enterramientos ilegales, sean resignificados como espacios de memoria durante al menos un año.
Los sitios designados son la Casa del Florero, el Cantón Norte y el Cementerio Sur de Bogotá. Cada uno guarda una historia distinta, pero todos comparten el mismo peso: el de los crímenes que se cometieron dentro de sus muros o bajo su tierra.
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Tres lugares, tres heridas abiertas
La Casa del Florero, ubicada frente a la Plaza de Bolívar, fue utilizada por la fuerza pública como centro de interrogatorios tras la retoma militar del edificio. Allí fueron llevadas personas que lograron salir con vida del Palacio, muchas de las cuales denunciaron haber sido torturadas. La JEP ordenó consolidar y mantener de manera permanente la Sala '6 y 7 de noviembre de 1985', con el propósito de resignificar ese episodio en el imaginario colectivo del país.
El Cantón Norte, cuartel del Ejército en el norte de Bogotá, fue el destino de varios de los capturados durante la retoma. Algunos de ellos nunca volvieron a ser vistos. En ese predio, las autoridades militares deberán instalar una placa conmemorativa y al menos cuatro murales de memoria histórica ubicados entre las rejas y la vía pública. La JEP explicó que el objetivo es "dejar constancia visible de los crímenes allí perpetrados", garantizando que quienes habitan y transitan el espacio conozcan su significado.
El Cementerio Sur de Bogotá completa el tríptico. Junto al Parque Villamayor, este lugar fue empleado como fosa común para enterrar a varios de los desaparecidos. Hoy figura como "lugar de interés forense". Allí deberán pintarse murales e instalarse una exposición permanente que permita reconstruir, con nombre propio, lo que ocurrió.
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Recorrer para recordar
Las medidas no se limitan a la señalización estática. La JEP también dispuso la realización de recorridos pedagógicos por los espacios que fueron controlados por la fuerza pública durante aquellos dos días. En esos trayectos se instalarán placas con frases que evocan la experiencia vivida por las víctimas:
"Aquí los vi entrar; aquí escuché preguntas; aquí les quitaron sus cosas; aquí los dividieron; aquí les hicieron daño; aquí no los volví a ver."
La cadena de oraciones, sencilla en su forma pero devastadora en su contenido, busca que cualquier ciudadano pueda comprender, con una mínima distancia emocional, el itinerario del horror al que fueron sometidos quienes cayeron en manos del Estado tras la retoma.